Londres, 5 Ene (Notimex).- El autor confeso del doble atentado de julio pasado en Noruega que dejó 77 muertos, Anders Behring Breivik, no es un demente, por lo que debe ser trasladado a una prisión, concluyeron hoy los psiquiatras que lo monitorearon en un hospital.
En su informe, los expertos aseguraron que no hallaron en Breivik signos de "esquizofrenia paranoide" como reportaron en noviembre pasado los psiquiatras forenses, designados por la corte de justicia, publicó este jueves la agencia noruega de noticias NTB.
El equipo de cuatro expertos, que monitorearon la conducta de Breivik durante unos meses, concluyeron que no creen que el joven ultraderechista sea un psicótico o un esquizofrénico y destacaron que no necesita tampoco tomar ninguna medicación.
Los nuevos datos sobre el estado de salud mental de Breivik serán enviados al tribunal de Oslo, que deberá decidir en las próximas semanas si se necesitará o no un nuevo análisis por parte de expertos psiquiatras., según la cadena británica BBC.
Breivik, quien admitió su autoría en el doble atentado, pero niega la culpabilidad criminal, se enfrenta a una detención indefinida en un hospital psiquiátrico después de que el examen psicológico al que fue sometido lo declarara demente.
El pasado 29 de noviembre, el examen psiquiátrico reveló que Breivik padece "esquizofrenia paranoide" y "delirios", por lo que no es responsable penalmente del atentado explosivo contra la sede del gobierno de Oslo ni de la matanza en la isla de Utoya.
Breivik, de 32 años, es procesado como único responsable del tiroteo en la isla de Utoya y del atentado con carro bomba en un complejo gubernamental en Oslo, que dejaron 77 muertos en ambos ataques, considerados los peores en el país desde la Segunda Guerra Mundial.
Según uno de los abogados de Breivik, su cliente admitió su autoría en el doble atentado, pero niega la culpabilidad criminal, porque cree que la masacre fue necesaria para salvar a Europa y a Noruega de los musulmanes.
Según la fiscalía y la policía noruega, Breivik planeó y ejecutó en solitario el ataque en Oslo, donde ocho personas murieron, así como el tiroteo en la isla de Utoya, donde mató a 69 jóvenes que asistían al campamento de las Juventudes Laboristas.
De ser condenado por cargos de terrorismo, el noruego enfrentará una sentencia de 21 años, pero si el tribunal lo declara un peligro público podría mantenerse tras las rejas por tiempo indefinido.
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