August 15, 2019 03:27

"Que Dios los perdone", exclamó antes de ser linchado en Puebla

Linchamiento en Tepexco Puebla
Pobladores de Tepexco confundieron a dos trabajadores de un rancho cercano con secuestradores.Tomada de Radio Fórmula

Siete personas fueron linchadas el 6 de agosto pasado en Tepexco y Cohuecan, luego de que pobladores los confundieran con secuestradores.

México.- Uno de los hombres que fueron linchados el pasado seis de agosto en Tepexco y Cohuecan alcanzó a comunicarse con su esposa y mandarle un último mensaje instantes antes de morir.

De acuerdo con el diario El Sol de Puebla, Ulises Odair realizó una videollamada con su esposa en la que le informó que estaba a punto de ser linchado al ser confundido con un secuestrador.

Pobladores de Tepexco confundieron a dos trabajadores de un rancho cercano con secuestradores.Tomada de Radio Fórmula

El hombre se encontraba comprando alimentos junto con su cuñado Zuriel, hermano de su esposa, cuando ambos fueron retenidos por lugareños. Esa misma tarde, fueron colgados de un árbol por la turba.

“Si no salgo de esta, quiero decirte que no tengo nada que ver, y no hay de otra, que Dios los perdone”.Ulises Odair

Ulises y Zuriel fueron a Puebla en busca de una mejor vida

Desde Chilpancingo, Guerrero, la viuda de Ulises relató en entrevista con el diario que su hermano y su esposo se habían trasladado desde hacía un año a Puebla por cuestiones laborales.

Su hermano, identificado como Zuriel, fue quien consiguió una oferta de trabajo en un rancho cercano a Tepexco, limítrofe con Morelos, y luego invitó a Ulises a unírsele.

El día de los asesinatos, el esposo le hizo una videollamada mientras su hermano compraba comida en una fonda.

“En eso, muy asustado me dijo que venia muchísima gente, como unas 300 personas que gritaban que éramos secuestradores”.Viuda de Ulises

Ulises se escondió en una barranca para evitar ser linchado

Armados con palos y machetes, los pobladores retuvieron primero a Zuriel, mientras que Ulises logró huir y esconderse en una barranca.

En sus últimos instantes de libertad, le pidió a su esposa que se comunicara con el rancho para que su patrón diera fe de que eran trabajadores y no secuestradores, como acusaban los locales.

Sin embargo, poco después se cortó la comunicación y fue la última vez que pudo hablar con el hoy fallecido.

Tiempo después, se enteró del linchamiento por medios de comunicación e indicó el difícil proceso de identificación y reclamo de los cuerpos, que concluyó hasta el sábado 10 de agosto.

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