Mahmud Ahmadineyad, ex presidente de Irán, habría sido puesto bajo arresto domiciliario, tras presuntos nexos con el Mossad, el servicio secreto de Israel que pretendía colocarlo nuevamente al frente del país.
Según el The New York Times (NYT) citando a cuatro altos funcionarios iraníes, Mahmud Ahmadineyad fue arrestado en su domicilio por orden de la Guardia Revolucionaria de Irán.
Esto luego de que la inteligencia de la Guardia Revolucionaria de Irán tuviera conocimiento de que el que fuera presidente de Irán entre 2005 y 2013, Mahmud Ahmadineyad mantuvo contacto con Israel para derrocar al régimen actual.
Mahmud Ahmadineyad mantuvo presuntos nexos con el Mossad
En el reporte de The New York Times, el Mosad intentó rescatar al expresidente Mahmud Ahmadineyad en febrero de 2026 esto como parte del plan de reclutamiento y los contactos secretos en Budapest.
Luego de que el Mosad reclutó a Mahmud Ahmadineyad, según reportes confidenciales, el entonces jefe de la agencia, David Barnea, sostuvo reuniones personales con el ex mandatario en Budapest, Hungría, utilizando conferencias académicas en la Universidad Ludovika como fachada para sus encuentros.
Reuniones donde se entrenó a Mahmud Ahmadineyad e incluso pese a una vida poco pública desde que dejó la presidencia de Irán, se le pudo ver con una transformación que sería parte del plan con el Mosad.
Mahmud Ahmadineyad reconocería a Israel
El plan tenía como objetivo instaurar a Mahmud Ahmadineyad en la presidencia como una figura familiarizada en Irán, pero con un giro geopolítico radical.
De acuerdo a colaboradores cercanos, Mahmud Ahmadineyad reconocería a Israel, así como se normalizaría relaciones diplomáticas bajo el marco de los Acuerdos de Abraham, con tratados de normalización y paz con los países árabes e Israel.
Con ello, también se desmantelaría por completo el programa de misiles balísticos de Irán y sus plantas de producción; así como se neutralizaría a la marina para terminar con el cierre en el Estrecho de Hormuz.
Además se implementaría un plan para la disolución de las milicias aliadas, con un corte financiamiento para debilitar a grupos como Hamás y Hezbolá.



