Un yacimiento arqueológico en el desierto de Sonora fue parcialmente destruido el 23 de abril de 2026 por las obras del muro fronterizo de Estados Unidos.
Este yacimiento arqueológico se encontraba en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Cabeza Prieta, en la parte de Arizona del desierto de Sonora, una excavadora de un contratista del Departamento de Seguridad Nacional fue la responsable.

Nación Tohono O’odham se opone a muro fronterizo en desierto de Sonora por afectaciones como la del yacimiento arqueológico
El yacimiento arqueológico afectado en el desierto de Sonora por el muro fronterizo, es conocido como Las Playas Intaglio, consistía en un diseño en la arena de unos 85 por 15 metros.
La excavadora del contratista del muro fronterizo cortó una franja de 18 metros a través de su centro, causando daños irreparables al geoglifo en el desierto de Sonora.
La zona es considerada tierra sagrada por la Nación Tohono O’odham, quienes han luchado desde la anterior administración de Donald Trump para proteger la zona de la expansión de las barreras fronterizas.
A pesar de los esfuerzos previos, la línea del muro está a apenas unos 4 metros del yacimiento arqueológico, lo que “facilitó” la destrucción.
Por su parte, el arqueólogo Rick Martynec ha comparado la importancia de este sitio con las líneas de Nazca en Perú.

El resto del yacimiento arqueológico en el desierto de Sonora ha sido asegurado pero el daño por el muro fronterizo es irreparable
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) calificó la destrucción del yacimiento arqueológico en el desierto de Sonora como un daño “inadvertido”.
Según portavoces oficiales, las partes restantes del yacimiento arqueológico en el desierto de Sonora han sido aseguradas, en coordinación con las autoridades tribales de la zona.
No obstante, no parece que el gobierno de Estados Unidos vaya a dar marcha atrás, pues se anunció una inversión de 11 mil millones de dólares para la construcción de un “muro inteligente” que busca fortalecer la vigilancia tecnológica y física en la región.
Lo que da a entender que la construcción seguirá, no importando los acuerdos a los que se lleguen en el futuro inmediato.



