Luego de sufrir lo que va de la década del 2020 con proyectos que no han cumplido con la expectativa, Ridley Scott regresa con La Guerra de los Últimos, donde vuelve a explotar su experiencia en proyectos íntimos.
La Guerra de los Últimos se aleja de la espectacularidad de sus anteriores entregas, en favor de algo más contenido pero mejor desarrollado en cuestión de guion y personajes, lo cual la hace bastante disfrutable.
Aquí tienes nuestra reseña de 5 puntos de la película:
- La Guerra de los Últimos demuestra la maestría de Ridley Scott en la dirección
- La Guerra de los Últimos sorprende con su intimidad
- La historia de La Guerra de los Últimos es atrapante
- La Guerra de los Últimos equilibra muy bien la acción con lo contemplativo
- Ridley Scott vuelve a sufrir de problemas de ritmo en La Guerra de los Últimos
La Guerra de los Últimos demuestra la maestría de Ridley Scott en la dirección
La Guerra de los Últimos demuestra la maestría de Ridley Scott en la dirección, pues de nueva cuenta se siente su pasión por el proyecto y no solo algo que hace para seguir activo.
Lo curioso es que esta película es de una escala menor a lo que fue Gladiador II y sus obras pasadas, centrándose más en los personajes y sus acciones que en la construcción de grandes mundos y mitologías.
Siendo algo incluso hasta experimental, con tomas más cerradas, varios close up e incluso con cámara en mano en las escenas de acción, lo cual nos mete de lleno en la película y la psicología de los personajes.
Demostrando que su agilidad técnica y su talento para seleccionar repartos ideales continúan intactos.

La Guerra de los Últimos sorprende con su intimidad
Lejos del espectáculo frío o grandilocuente de otros blockbusters, La Guerra de los Últimos sorprende con su intimidad, siendo una obra emocional, humana y cruda.
Contando con un ritmo pausado y emocional, donde el peso lo lleva el personaje de High interpretado por Jacob Elordi, de 29 años.
Quien entrega una actuación poderosa de un supervivientes roto tras el fin del mundo, aunque experimentando esto de diferente forma a lo tradicional, pues incluso en este escenario mantiene la esperanza.
Scott deja de lado las fórmulas tradicionales del cine de catástrofes para priorizar la reconstrucción social. El apocalipsis funciona como un lienzo minimalista para examinar la pérdida y la resiliencia humana.

La historia de La Guerra de los Últimos es atrapante
La historia de La Guerra de los Últimos es atrapante, muy bien desarrollada en su mayoría a lo largo de su más de hora y media de metraje.
La trama sigue a Hig, un sobreviviente de una pandemia devastadora, que comparte un refugio aislado junto a Bangley, un militar de temperamento duro, acompañado por su leal perro Jasper.
El aislamiento se rompe cuando Hig recibe una misteriosa transmisión de radio. Este rastro de comunicación lo impulsa a adentrarse en lo desconocido, guiado por la esperanza de encontrar más sobrevivientes.
Eso es solo una excusa para mostrar un viaje que toca temas acerca de la esencia del ser humano, el cómo recuperar el aspecto comunitario luego de un aislamiento y si el estar alejado es mejor a enfrentar el caos que implica la sociedad.

La Guerra de los Últimos equilibra muy bien la acción con lo contemplativo
La Guerra de los Últimos equilibra muy bien la acción con lo contemplativo, lo cual nos da escenas tanto reconfortantes como demoledoras de un momento a otro.
Por un lado, tenemos la presencia de guitarras acústicas, los personajes descansando o platicando alrededor de fogatas y momentos del perro Jasper, dando un aire de western al fin del mundo.
En el otro tenemos secuencias de acción imprevistas, estallidos de ferocidad y violencia impactante que rompen con la tranquilidad y la contemplación que se había construido.
Esto muestra la brutalidad del mundo donde viven los protagonistas, que les hace difícil reconectar con su lado más humano a pesar de los atisbos que hay a lo largo de la película.

Ridley Scott vuelve a sufrir de problemas de ritmo en La Guerra de los Últimos
Si algo se puede señalar como malo en el filme, es que Ridley Scott vuelve a sufrir de problemas de ritmo en La Guerra de los Últimos, como ya es su costumbre últimamente.
No nos referimos a los cambios entre acción y escenas contemplativas, sino a movimientos caóticos en relación a la manera en que se va contando la historia, principalmente a mitad de la película.
Esto hace que la trama sea confusa y difícil de seguir si no has prestado bastante atención a lo que sucede en el filme, al grado que podrías perderte en el tercer acto.
Si bien es posible recuperarte con la información que se va dando en el tramo final, no se puede negar que en Scott hace las cosas más complejas de lo que se necesita en cierto punto.

¿Vale la pena La Guerra de los Últimos?
La Guerra de los Últimos es un testimonio notable de la madurez artística de Ridley Scott a sus 88 años, donde demuestra que aún tiene el toque a pesar de los tropiezos recientes.
En La Guerra de los Últimos, Scott ofrece una obra contemplativa, emocionante y estéticamente impecable; equilibrando la desolación existencial con una calidez humana inusual.
Aunque sus problemas de ritmo podrían alejar al gran público de las salas, el filme es imperdible para los fans del director, así como aquellos que busquen algo más allá de los blockbusters de verano.
En un género plagado de visiones nihilistas, esta adaptación sobresale por su mirada optimista y su recordatorio de que nuestra mayor fortaleza radica en la búsqueda del otro.




