Columnas

Quienes viven del turismo, impedir la movilidad, puede ser un verdadero suicidio.

Desde el día de ayer Veracruz es tendencia en Twitter. ¿El motivo? Las declaraciones del gobernador del estado, Cuitláhuac García Jiménez, respecto a que los habitantes de estas tierras tenemos una especie de “blindaje” ante la nueva cepa del Coronavirus, ya que no llegan vuelos de Inglaterra.

Los memes no se han hecho esperar.

Sin embargo, más allá de lo chusco, el tema del Covid-19 tiene en ascuas a varios sectores de la sociedad, incluyendo a los organismos empresariales, restauranteros, transportistas, ya que el señor Cuitláhuac García Jiménez emitió un decreto para regular (o impedir ) la movilidad de jueves a domingo en 12 municipios cuyo índice de contagios van en aumento en forma alarmante.

Esto por supuesto preocupa no sólo a empresarios, nos tiene al filo de la silla a la sociedad en general que estamos, desde el inicio de la pandemia, al borde del colapso financiero.

Y cómo no. Tantos meses, casi el año sin trabajar, o algunos recibiendo una parte muy reducida de sus ingresos, lleva a cualquiera a la quiebra.

Por ello los empresarios reviran.

En un comunicado emitido esta tarde y firmado por el Consejo Empresarial de Veracruz , Coparmex, Canaco, Canacintra, Asociación de hoteles, Canirac, Amic y Cometur se argumenta que “el decreto emitido el día de ayer por el ejecutivo estatal no contempla medidas reales que busquen la solución del problema de manera integral. Leemos acciones aisladas, ambiguas, limitadas a reducir la movilidad en unas calles, sin contemplar acciones reales de incidencia como lo son pruebas de detección, plan de vacunación, plan de abasto de medicamentos, plan de infraestructura hospitalaria, transporte público, comercio informal, estímulos a la economía particularmente las Pymes, zonas metropolitanas, entre otros muchos puntos”, dicen los abajo firmantes.

Quienes vivimos en el puerto hemos visto caer en forma brutal los ingresos de hoteleros, restauranteros y empresarios y sin parecer egoísta, porque todo el país está en una situación similar, pasear por las calles del puerto asusta debido a la pobreza que empieza a notarse en sectores que antes no la padecían.

Recordemos que vivimos del turismo y por ello, impedir la movilidad puede ser en verdad un suicidio.

Haré un paréntesis para mencionar lo mucho que impactó el cierre de un negocio donde convivimos en familia durante años, el tradicional Bar Palacio, que estaba ubicado en los portales del puerto. ¿El motivo? La economía no resistió.

Otro ejemplo: el café La Merced, cuyo empleados aún buscan el sustento para sus familias.

Además, tres hoteles cerraron sus puertas en forma permanente en la zona conurbada. Y no hablemos de los microempresarios que han tenido que bajar sus cortinas en forma permanente.

Pero ¿y los muertos por el Covid-19? ¿Y la saturación de los hospitales?

En Veracruz, como en muchos estados, el dilema no es menor. O sales a trabajar o mueres. Y muchos han muerto por tener que salir porque el hambre apremia.

De hecho, la Coparmex anunció esta tarde, en voz de su presidente Alberto Aja, que se prevé que en el primer trimestre del año se pierdan en Veracruz más de 40 mil empleos. Sí, 40 mil más.

La petición hecha en el comunicado, solicitando acciones integrales, es un llamado de auxilio porque estamos en el punto más álgido de la pandemia y los números lo demuestran. Sin politizar la pandemia, sin tomar partido, sin “armar mitote” las acciones integrales a las que se hacen referencia tienen carácter de urgente, sobre todo la atención hospitalaria, porque enfermarse, de lo que sea, en tiempos de covid, es un martirio, un desgaste físico y económico que raya en lo demencial.

Parar a la gente sirve solo por un corto tiempo. Es poner como un “curita” en una hernia sangrante o querer curar un cáncer con tés.

Los firmantes del comunicado, lo hemos visto, han tenido mil y un acercamiento a las instancias gubernamentales sin respuestas concretas. Y al no haberlas, vemos a meseros, garroteros, artistas, cantineros y un largo etcétera pidiendo apoyo en las calles. Y de la delincuencia que se ha desatado mejor no hablamos…

Del otro lado, de la sociedad asalariada o que no padece estos embates porque tiene su ingreso asegurado vemos la inconsciencia, el festejo en la calle, el valemadrismo, las fiestas abarrotadas, el no uso del cubrebocas, el transporte público lleno con pasajeros que viajan como sardinas, juntos y sin precaución, son el pan nuestro de cada día.

Ellos tienen su parte de culpa y nos hacen pagar las consecuencias.

Como colofón diré que el alcalde jarocho, Fernando Yunes, dijo que Tránsito Municipal no cerrará calles ni avenidas de la ciudad. ¿Entonces? ¿Quién tiene, pues, la razón?

Movilidad, sí, claro que debe haber. Las calles cerradas como se hizo al principio de la pandemia no sirvieron de nada. ¿Será difícil que nosotros mismos nos cuidemos, más allá de las acciones que desde el gobierno se deben tomar?

Estamos a principios de año y en medio de una bomba de tiempo. A todos les concedemos su parte de razón, pero eso sí, ya de politizar la pandemia o de ver quién jala más fuerte la cuerda estamos hartos. 

Esperemos…

ComunicadoComunicado Coparmex