Estoy leyendo un libro extraordinario sobre Porfirio Díaz escrito por Ralph Roeder: "Hacia el México moderno: Porfirio Díaz" Tomo I.
En sus páginas Roeder cuenta respecto al primer periodo de Porfirio Díaz (1876-1880), retomando el asesinato de nueve civiles en Veracruz que, al final del primer periodo de Díaz realizó su incondicional, Terán.
Es impresionante ver la independencia de los periódicos de la época, la dura crítica y exigencia de aplicación de justicia que generó esta masacre desde la llamada opinión pública (la prensa escrita).
Díaz había enfrentado al final de su primer periodo diversas dificultades: un intento de asonada militar realizado por Negrete; un repudio generalizado de la población que consideró a su gobierno como un gobierno usurpador e incapaz y, diversas manifestaciones de rebelión, una de ellas en Veracruz.
Luis Mier yTerán, a la sazón gobernador de Veracruz e íntimo de Díaz, enfrentó el amotinamiento de un cañonero en el citado puerto la noche del 24 de junio de 1880. Al no poder detener al cañonero se dirigió al cuartel militar y ejecutó sin más a nueve militares supuestamente coludidos en el motín. Tuvo que llegar un juez de paz para detener la masacre.
Terán siempre alegó que había recibido una instrucción por telegrama del gobierno federal, del propio Díaz, el famoso "mátalos en caliente".
La masacre generó una fortísima reacción del la prensa escrita exigiendo sanción al responsable. Al tener fuero, por ser gobernador de Veracruz, Terán fue sometido a proceso ante el gran jurado de la Cámara de Diputados. Pero su protector Díaz, hizo todo lo posible por hacer lento el procedimiento y apostar al olvido de esta masacre. Nuevamente no fue el fuero el que generó la impunidad sino la red de complicidades.
Después de muchos meses, la Cámara de Diputados se declaró incompetente y turno el tema al congreso local en Veracruz. Obvio decirlo, Terán quedó impune.
Un diario que fue particularmente exigente combatiendo la impunidad, "El Monitor" predijo que el crimen no sería olvidado. Y así fue, hasta la fecha se sigue recordando la frase de Porfirio Díaz: "mátalos en caliente".
Mucho se especuló sobre la verdad de que el autor de esa frase fuese Porfirio Díaz y de que el telegrama con la brutal instrucción existiese o no. Díaz nunca abandonó a su protegido y lo visitó hasta los últimos días de Terán que pasó en un manicomio de Veracruz.
El telegrama amarillento apareció finalmente y contenía ciertamente la instrucción de matar a los sublevados.
Quienes hoy ensalzan la figura del tirano, del dictador, piensan que los mexicanos no conocemos nuestra historia y que no tenemos memoria.
Así como esta primer masacre cometida en el primer periodo de gobierno de Porfirio Díaz quedó grabada con fuego en la memoria de nuestro pueblo, de la misma manera el crimen de estado de la desaparición forzada de los 43 normalistas quedará grabada a fuego en la memoria de nuestro pueblo y la responsabilidad de Enrique Peña Nieto quedará establecida por el juicio del historia.
Que el desgobierno de Peña presente a "el Gil" como responsable de un crimen de Estado es tan aberrante o más que la versión de que los cadáveres de los normalistas fueron quemados en el basurero de Cocula.
No sé si indigna más el crimen de lesa humanidad en sí mismo o la desmesura con que el gobierno insulta la inteligencia de nuestro pueblo.
Pero como el diario "El Monitor" expresaba en torno a la asesinato de nueve personas el 25 de junio de 1880, en Veracruz refiriéndose al esfuerzo del gobierno de Díaz de que la masacre cayera en el olvido: "Imposible: hay hechos que jamás se olvidan, que quedan escritos con letra de fuego en la memoria de un pueblo; pasarán días y meses y años y mientras el delito esté impune mayor será la indignación".
Nunca palabras escritas hace 135 años sobre otro crimen de estado fueron tan aplicables al crimen de estado de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Así que como dije, como escribí en mi cuenta de Twitter: "El Gil es Peña Nieto".
"El pueblo tiene derecho a vivir y a ser feliz".
Gerardo Fernández Noroña.
Cancún, Quintana Roo a 18 de septiembre de 2015