Arqueólogos liderados por Francesca Romana Stasolla, de la Universidad de Roma, La Sapienza, hallaron “la tumba de Jesús”.
Durante las fases finales de las excavaciones que iniciaron tres años atrás en el suelo de la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, se halló un paisaje que confirmaría que en la zona había un huerto o un jardín creado en el siglo I, descrito en la biblia.
“En el lugar donde Jesús fue crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie había sido sepultado jamás”
Evangelio de Juan
Muchos cristianos creen que la iglesia fue construida sobre el lugar donde Jesús fue crucificado, enterrado y resucitado el Domingo de Pascua.

¿Qué se encontró bajo la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén?
Debajo de la iglesia romana del siglo IV, había:
- Una cantera abandonada de aproximadamente 20 pies de profundidad.
- Parcelas cultivadas.
- Semillas de uva.
- Huesos de aceituna.
- Restos agrícolas de hace 2,000 años.
- Tumbas excavadas en la roca.
Descubrimiento refuerza la fe de los cristianos
En declaraciones para la revista arqueológica Jerusalén Liber Annuus, Romana Stasolla aseguró que el descubrimiento de olivos coincide con los descrito en la biblia.
“El evangelio menciona una zona verde entre el Calvario y la tumba, y nosotros identificamos esos campos cultivados”
Francesca Romana Stasolla
Argumenta que las tumbas excavadas en la roca prueban que la zona se usó como un cementerio y además coinciden las descripciones de Mateo, Marcos y Lucas sobre la tumba de Jesús.
Sin embargo, pese a coincidencias no hay pruebas concretas de que en ese lugar esté la tumba de Jesús, aún así, el hallazgo refuerza la fe de los creyentes.
“El verdadero tesoro que estamos descubriendo es la historia de las personas que dieron forma a este espacio, expresando aquí su fe. Independientemente de si uno cree o no en la historicidad del Santo Sepulcro, el hecho de que generaciones enteras creyeran es objetivo. La historia de este lugar es la historia de Jerusalén y, al menos desde cierto punto, la historia del culto a Jesucristo”, concluye.
Francesca Romana Stasolla



