Las afectaciones de El Niño van más allá de la infraestructura por los eventos climáticos extremos, teniendo repercusión también en la salud mental de las personas de manera individual y colectiva.
Un nuevo estudio ha encontrado que el clima extremo provocado por El Niño, genera consecuencias significativas en la salud mental y el bienestar psicológico de la población expuesta.

El Niño genera impactos emocionales y psicológicos en la población
De acuerdo con Carmen Martínez, asesora regional de la OPS en Salud Mental y Uso de Sustancias, los eventos climáticos relacionados con El Niño provocan estrés, angustia, ansiedad y problemas para dormir.
Esto debido a que El Niño desencadena una serie de eventos climáticos como sequías, inundaciones, lluvias, huracanes, frío y calor extremo, lo cual merma la salud mental de las personas.
Pues las emergencias por estos eventos desencadenan pérdida de ingresos, desplazamientos de familias, dificultades para acceder a servicios y alimento, así como incertidumbre sobre el futuro.
Aunque las reacciones emocionales son normales al darse situaciones extraordinarias, el problema reside en que estos eventos climáticos son prolongados, lo que incrementa la inestabilidad emocional.
Que asimismo tiene como consecuencia que se eleve el consumo de fármacos como ansiolíticos o antidepresivos, que más que ayudar, repercuten más en los problemas emocionales.

Existen muchos riesgos sociales relacionados a El Niño
Siguiendo con el estudio de la OPS, se concluye que las afectaciones de El Niño repercuten directamente en la dinámica social y familiar.
No solo por las pérdidas físicas y materiales, pues los fenómenos derivados de El Niño ponen a la población en situaciones de alto estrés que es poco manejable.
La permanencia en refugios saturados, la inseguridad alimentaria y la carencia de recursos financieros aumentan las tensiones intrafamiliares y el riesgo de violencia.
Sin olvidar la propagación de enfermedades como el cólera, dengue, y padecimientos respiratorios provocados por incendios forestales, o el efecto invernadero.
Por ello, la OPS insta a los países a reforzar la vigilancia epidemiológica y los servicios de atención médica y psicológica, para garantizar la salud integral de la población.





