Antes de entrar en más detalles, como forma de estrategia, debemos reconocer la capacidad y el oficio que tuvieron Ariadna Montiel y Citlalli Hernández para sacar todos los nombramientos pendientes en un solo día. Ellas mismas sabían a la perfección que sería una jornada larga y tensa; sin embargo, no hubo necesidad de rasgarse las vestiduras y, con mucha categoría, tomaron el control total de las decisiones que todos conocemos. Incluso, los aspirantes, desde que firmaron un acuerdo, se sujetaron a las reglas de participación y, por ende, entendieron que la determinación tenía que legitimarse sí o sí, porque los protagonistas, en la antesala de un ejercicio democrático, tienen una labor titánica para organizar, pero sobre todo para cicatrizar cualquier herida que haya provocado el anuncio. Eso puede leerse en muchos territorios donde la noticia es, hasta ahora, una dinámica difícil de digerir para uno que otro perfil que lo apostó todo.
Durante este proceso que atestiguamos, bajo el impulso natural de algunos gestos, vimos caras largas y, de paso, muchos semblantes desencajados que pudimos ubicar por algunas tomas o entrevistas. Es, podemos decirlo así, un comportamiento habitual que, en pocas ocasiones, se traslada a voces que están generando ruido. Aunque en muchos casos vemos que no se han malinterpretado sus comentarios, es fundamental operar a la brevedad un ejercicio de unidad que sume a todos los inconformes que, desde luego, no podrán hacer cambiar la determinación de la inmensa mayoría del pueblo que hizo valer su voto. Por esa simple razón, cuando acaban de terminarse los anuncios de coordinadores, cada uno de los referentes tendrá que apagar el fuego haciendo un cálculo del control de daños que ocasionó el resumen de la contienda interna.
Viéndolo desde esa perspectiva, como respuesta inmediata, hay mucho trabajo que maniobrar para llegar con una sola expresión y alianza a la cita del próximo año en las urnas. De hecho, podemos decir que, una vez finalizado el ejercicio interno, Beatriz Mojica, con oficio y experiencia, se reunió con todos los participantes, incluyendo a la alcaldesa con licencia de Acapulco. Precisamente allí, por un momento, se pensó que podían venir las primeras fracturas; sin embargo, la coordinadora ha recibido el respaldo a sabiendas de que ese apoyo —así, de botepronto— es una pieza crucial del engranaje para ganar sin sobresaltos. Sin ningún apuro, esa inercia quedó sellada y, con ese equilibrio de fuerzas, la coalición Seguimos Haciendo Historia aplastará al PRIAN en Guerrero.
Esa misma historia —ahora que el PRI está derrotado a nivel nacional— la viviremos en Zacatecas. Antes de que eso suceda, como una encomienda que debe cubrirse a la brevedad, estamos en presencia de un periodo de unidad. Ese enclave, luego de oficializarse la coordinación, fue de los que más encontraron voces de resistencia. Podemos decir que Verónica Díaz, la ganadora indiscutible, está maniobrando todo lo que se tenga que operar para alcanzar lo más rápido posible la anhelada unidad. Eso, en definitiva, pasará porque el compromiso con el proyecto va más allá de la aspiración legítima de cada uno de los protagonistas. Al final de todo, con números, vimos que la senadora con licencia ganó con categoría la encuesta que, hace unos días, divulgó la dirigencia nacional ante los ojos de todo el mundo. El caso no pudo ser más claro luego de mirar las ponderaciones que se aplicaron por rubro.
Aunque no conseguimos decretarlas como rebeliones internas, hay mucho trabajo que subsanar en Tlaxcala. Para inhibir un poco la inercia de los resultados, evidentemente, el liderazgo de la ganadora de la coordinación se nota: tiene suficiente madurez y experiencia. Sin perder la compostura y privilegiando la sensatez, podemos decir que el mandato popular arrastra una fuerza mayúscula frente a cualquier resistencia. A ello hay que sumarle la sagacidad de quien ha tomado el control de la coordinación pese a no ser la favorita de la gobernadora en curso. Entró a una constelación donde fluyen todo tipo de comentarios; sin embargo, Morena no corre el riesgo de tener alguna fractura en ese enclave. Quien ha tomado la estafeta, podemos decirlo con fundamento, será la futura gobernadora. Eso es más que un motivo de cohesión, mayormente cuando Morena, tal y como está presupuestado en las encuestas, aplastará al PRIAN.
Pronto también nos damos cuenta de que eso sucederá en Quintana Roo. La figura y el protagonismo de Gino Segura están generando efectos positivos. Es más, podemos decir que su dinamismo, que está inyectando en esta fase previa, será determinante para doblegar al PRIAN. Eso, a todas luces, lo podemos palpar a pesar del tiempo que resta para salir a votar. La clara visión que hay, básicamente por la continuidad de un proyecto, es motivo suficiente para que la ciudadanía salga y refrende su voluntad. Inclusive, sabemos —por lo que miramos— que la fortaleza de la izquierda es muy superior a cualquier expresión. Sin ir más lejos, Gino Segura, luego de que se oficialice su candidatura, será el encargado de darle continuidad a las acciones que se vienen concretando en ese enclave.
Y, para finalizar, Morena, en conjunto con sus liderazgos que han quedado al frente, asume que uno de los grandes retos para terminar con la hegemonía del PAN es afinar la maquinaria. Aunque se especula mucho, no habrá ninguna fractura que pueda poner en riesgo la alternancia que se avecina en Chihuahua. Tal vez, por mucho, sea la derrota más dolorosa que tendrá que digerir el panismo por la precariedad de sus administraciones fallidas.



