El próximo 5 de febrero, el Caucus Room del Capitolio de los Estados Unidos será sede de un encuentro que marca un punto de inflexión en la agenda hemisférica de seguridad y libertad: el Summit CPAC / México Republicano contra el narcoterrorismo. No se trata de un foro político, sino de una definición estratégica frente a una de las amenazas más graves que enfrenta occidente: la convergencia entre crimen organizado, autoritarismo político y economías criminales, fenómeno que puede describirse con precisión como narcosocialismo.
Este esfuerzo es resultado de la labor constante y visionaria del matrimonio conformado por Matt Schlapp y Mercy Schlapp quienes, desde Conservative Political Action Conference, han impulsado una lectura internacional del conflicto: el narcotráfico ya no es solo un problema de seguridad pública, sino un instrumento político que captura Estados, somete comunidades y erosiona las bases morales, económicas y democráticas de las naciones.
CPAC ha entendido que la defensa del occidente, de la libertad individual y de la economía de mercado, exige enfrentar sin ambigüedades a los regímenes y movimientos que normalizan la violencia criminal como forma de control social. En ese marco, la alianza con México Republicano representa un paso estratégico de primer orden.
México Republicano se consolida como el movimiento de defensa de la clase media mexicana, de las familias productivas y de los ciudadanos que viven bajo la presión cotidiana del crimen organizado y de un Estado que ha renunciado a confrontarlo. Al mismo tiempo, se afirma como un interlocutor serio, creíble y eficaz con el nuevo entorno político y económico que representa el movimiento MAGA en Estados Unidos. Ese entorno tiene un liderazgo definido en Donald Trump, aliado de la libertad, la paz y el desarrollo, cuya visión coloca nuevamente a la seguridad, la soberanía y el Estado de derecho como pilares de la cooperación internacional.
El Summit envía un mensaje inequívoco: Washington ha redefinido sus límites, referentes y valores, y ya no tolerará zonas grises frente a lo que desde hace unos meses se denomina ya como narcoterrorismo.
La relevancia del encuentro se refleja también en la calidad de sus ponentes. Destaca de manera central la participación de Sara Carter, actual zar antidrogas de los Estados Unidos, responsable de coordinar la estrategia nacional contra el narcotráfico y las redes criminales transnacionales. Su presencia otorga al Summit un carácter institucional de alto nivel y confirma que el combate al narcoterrorismo es hoy una prioridad formal del gobierno estadounidense.
Junto a ella, participarán prominentes miembros del gabinete y del entorno estratégico del presidente Trump, así como especialistas en seguridad, política pública y defensa hemisférica, cuyos nombres se irán anunciando. Esta combinación de liderazgo político, experiencia operativa y claridad doctrinal convierte al Summit en un espacio único de articulación estratégica.
El evento contará además con la presencia de sociedad civil organizada, medios de comunicación y representantes de la clase política mexicana de distintos partidos, lo que subraya un hecho esencial: el narcoterrorismo no es un tema ideológico, sino una amenaza estructural que exige consensos firmes y decisiones valientes.
En este escenario, México Republicano emerge como un puente activo y efectivo entre México y un Washington que ha dejado atrás la ambigüedad. Un puente que traduce la voz de millones de mexicanos que exigen seguridad, legalidad y futuro, y que conecta esas demandas con una agenda clara, firme y sin concesiones frente al crimen organizado.
El Summit CPAC / México Republicano contra el narcoterrorismo no es un evento político: es una declaración estratégica. La afirmación de que la defensa de la libertad, de la clase media y del orden democrático pasa hoy, de manera ineludible, por nombrar al enemigo con claridad y enfrentarlo con decisión.





