Un año más tarde, luego de haber tomado protesta desde el recinto de San Lázaro, Claudia Sheinbaum salió a escena frente al pueblo, su gente.
Ante una muchedumbre, apareció la jefa de Estado para ir saludando a secretarios de Estado, lo mismo que gobernadores y gobernadoras que, se ha hecho una costumbre, cierran filas con ella y apoyan sus decisiones al ser considerados pieza fundamental del engranaje. Ese papel, en efecto, se lo han tomado muy en serio, sobre todo, en situaciones en las que hay que mostrar la solidaridad. Lo vimos, por ejemplo, en todo el clima de tensiones que se formó hace poco con el vecino país. Precisamente allí, recuerdo, los mandatarios publicaron desplegados firmados para solidarizarse, pues siempre, ha quedado claro, tiene mucho sentido que un país unido enfrente los grandes desafíos, en especial, si se trata de defender la soberanía nacional.
“A México se le respeta”, así lo ha dicho Claudia Sheinbaum en otras ocasiones. Eso, de manera clara, es exactamente lo que la inmensa mayoría de ciudadanos pedimos ante el endurecimiento de las políticas migratorias. La presidenta, de enorme sensibilidad con las causas, integró un plan que diseñó para aquellos que tuviesen la mala fortuna de ser deportados. Propuso, de hecho, una atención integral que va desde los apoyos económicos, hasta el acompañamiento jurídico para defender los derechos irrestrictos. A la par de ello, –quedó claro en su agenda de prioridades–, negoció con la frente muy en alto y con firmeza consiguió un lapso sustancial para abordar asuntos cruciales como los aranceles y tratados comerciales que nos ligan a ambos. Es cierto, todo en ese momento se mantenía en suspenso. Hubo instantes que, de verdad, nos hicieron pensar que vendría un rompimiento que, valga la redundancia, estuvo a punto de pasar. El mérito para que eso no sucediera, hay que decirlo así, fue gracias a los buenos oficios que ha puesto sobre la mesa Sheinbaum.
Para no ir más lejos, esa fue, –de lo que tengo de memoria–, una de las demostraciones más claras para defender a nuestro país. No es fácil soportar la enorme presión que lleva a cabo una potencia como los Estados Unidos; sin embargo, Sheinbaum sacó el talante para mostrar al mundo que nuestra república, en estos tiempos de la cuarta transformación, se rige por la emancipación de una Constitución y una soberanía, lo mismo que por principios irrenunciables para no poner en manos de otros las determinaciones. De hecho, de todos los pormenores que citó Claudia, ante una oleada de apoyo, destacó la política donde debe reinar el respeto mutuo. Habrá cooperación y trabajo, pero jamás sumisión. En ese sentido, hay un equipo negociador que se está encargando de construir las condiciones para llegar los más preparados a la renegociación del T-MEC.
Para ello, queda claro, se vuelven de vital importancia los trabajos que, tras bambalinas, se vienen concretando. En ese afán de generar las condiciones, desde luego, el equipo negociador que representará a Claudia Sheinbaum, lo ha dicho, prepara hasta el más mínimo detalle. Los principales referentes de la Secretaría de Economía, desde su titular, construyen los cimientos. Sabedores de que se trata de uno de los retos más desafiantes para este proyecto de transformación, dada la atmósfera de tensiones, se ha privilegiado el diálogo con los empresarios y legisladores de las comisiones de Economía. Lo que se aporta desde allí, sustancioso y valioso para llegar sólidos a la cita, robustece el andamiaje de ideas, sobre todo, porque estamos en la antesala de una de las misiones más titánicas. Por eso se ha ido elevando el compromiso y la responsabilidad que cargan sobre sus hombros aquellos que nos representarán en ese marco. Por eso las consultas y las convocatorias que se han hecho públicas en el Diario Oficial de la Federación. Es simple, se aspira a salir lo más fortalecidos posible, tomando en consideración que más del 85% del flujo comercial, entre México y Estados Unidos, está libre de aranceles.
Por eso las consultas con senadores, previo a la cita del T-MEC, nos fortalece para avanzar a signar un acuerdo comercial que rompa todos los paradigmas. Si nos basamos en la lógica y las brechas que se han podido sobrepasar, podemos ir augurando un acuerdo histórico a largo plazo entre México, Estados Unidos y Canadá. Lo que queda, por lo menos ahora, es esperar y nutrir lo más que se pueda una estrategia integral que sea el reflejo de lo que vivimos en la actualidad. Nos guiamos en esa concepción, pues los datos, detallados en las instituciones que se encargan de medir esa percepción, han puntualizado que hay cifras récord de inversiones. Eso quiere decir que hay confianza en lo que está llevando a cabo nuestra presidenta. Ese humanismo arraigado, desde luego, es lo que ha llevado a más de 13 millones de mexicanos a salir de la pobreza. Hay, sin exagerar, más y mejores trabajos remunerados. De eso se trata. En efecto, eso se dijo en el Zócalo de la capital del país, que vibró al ver a una mujer que, por encima de cualquier aspecto, trabaja con honestidad.
Notas finales
El marco del Zócalo de la Ciudad de México, además de que resplandeció abarrotado por el pueblo, lució inmejorable con el respaldo de gobernadores y gobernadoras emanados de Morena. Son, para puntualizar el dato, el grueso de mandatarios que han sabido cargar con esa enorme responsabilidad que les ha dado el mandato popular. Algunos de ellos, inclusive, vienen de rendir cuentas en sus informes de actividades. Mientras unos van a la mitad del camino, otros, como Sheinbaum, acaban de cumplir doce meses de arduo quehacer. Por eso es, más allá de un listado numeroso de protagonistas, un equipo que ha sabido sacar la cara a favor de Claudia, especialmente en los momentos de mayor tensión como los que explicamos en los fragmentos de esta columna. Por eso, destacamos siempre la firmeza con la que hablan Delfina Gómez, Rocío Nahle, Evelyn Salgado, Indira Vizcaíno, Margarita González Saravia y Marina del Pilar. De los hombres que estuvieron salieron a escena Alfredo Ramírez Bedolla, Alejandro Armenta, Alfonso Durazo, Eduardo Ramírez Aguilar, Javier May y Miguel Ángel Navarro, de Nayarit.



