México no es colonia de nadie; no somos protectorado de nadie. México, a mucha honra, a mucho orgullo y con mucho trabajo, es un país libre, independiente y soberano.
Esto lo ha dicho con firmeza y con profundo nacionalismo la presidenta Claudia Sheinbaum a lo largo de varios meses, en realidad el tema ha estado sobre la mesa desde el último año, sobre todo en el delicado tema de seguridad y combate al narcotráfico.
La historia casi todos la sabemos.
Donald Trump ha dicho que no existe intención de invasión territorial, pero insiste en querer llevar a cabo ataques directos contra los cárteles de la droga, cosa que a algunos mexicanos apátridas les provoca emoción, un gusto morboso que es difícil de entender. ¿Será que piensan que solo así pueden recuperar el poder y los privilegios que han perdido desde que la Cuarta Transformación llegó a la presidencia en 2018, con el expresidente López Obrador?
Ni yendo a bailar a Chalma, y como dice el dicho: lo pasado es pisado. Se acabó. Tampoco podrán los estadunidenses violar la soberanía nacional.
La respuesta del Gobierno de México ha sido contundente, clara y constante. La presidenta Claudia Sheinbaum ha marcado la línea desde el primer momento: ningún país tiene derecho a actuar ni a intervenir dentro del territorio nacional sin la autorización expresa, legal y voluntaria de las autoridades mexicanas.
A México se le respeta, ni duda cabe.
Y es que ella, nuestra primera presidenta en la historia de México, obtuvo un triunfo contundente en las urnas, una victoria tan grande que no se había visto, y que quizá nunca se verá.
El triunfo de Sheinbaum no fue sencillo, no fue de un día a otro, no fue, como se insinuó, un triunfo amañado.
México quiso, hace dos años, que continuara la Cuarta Transformación y votó por ella. Fue el triunfo del pueblo.
“Lo que vengo a contarles hoy —dijo hace una semana la presidenta en Tabasco— es la historia de lo que hemos construido juntos. Quiero que quede muy claro: de dónde venimos, de dónde surgió este movimiento al que todos pertenecemos, por qué hoy el pueblo está contento, por qué ya no hay distancia ni divorcio entre el pueblo y su gobierno. Y la respuesta es sencilla: porque hemos caminado juntos, porque hemos trabajado pensando en ustedes, y porque hoy más que nunca seguir fortaleciendo esta Transformación, estos gobiernos que son del pueblo, para el pueblo y con el pueblo.”
Con esa emoción al recordar la historia de un gobierno humanista del cual ha sido parte activa, Sheinbaum nos invitó a las y los mexicanos a celebrar hoy domingo dos años de su triunfo en un evento que tendrá lugar en el Monumento a la Revolución, en la Ciudad de México, un espacio no tan grande pero también tampoco tan pequeño, que estoy segura tendrá un lleno total.
Habrá también eventos en 31 estados, donde por medio de pantallas la gente podrá asistir y escuchar el informe de labores que nos ofrecerá.
Es un evento especial. Por un lado demostraremos la unión de los mexicanos y las mexicanas cerrando filas en torno a nuestra presidenta, quien, como acostumbra, nos rinde cuentas de lo que su gobierno ha hecho.
Pero también es día de fiesta.
Claudia ganó la presidencia hace dos años y México camina bajo su dirección.
“Sigamos juntos, sigamos defendiendo lo que somos, sigamos construyendo un México libre, justo y soberano. Porque este es nuestro país, nuestra historia y nuestro orgullo”, ha dicho la doctora Sheinbaum y yo coincido.
Nuestra historia se construye todos los días, con un pasado glorioso y un futuro prometedor.
Sigamos orgullosos y orgullosas de esta gran nación.


