Tal parece que el objetivo neurálgico es destruir la dinámica empresarial del sector productivo acuícola en México o agraviar en un mensaje de hostilidad política, los derechos a la propiedad privada y a la libre empresa. No puede ser otra la interpretación.

La acuacultura, una actividad asentada fundamentalmente en estados de la geografía norteña del país, está resintiendo desde la pasada administración federal, el ingreso inmisericorde y descarado, de camarón de granja producido presumiblemente en Ecuador y que ingresa al país, mediante estrategias de triangulación entre países diversos, a fin de evitar el pago de aranceles o el decomiso del producto por parte de sus contrabandistas.

Este camarón porta, con enfermedades propias de su especie como la enfermedad de la Mancha Blanca (WSD) y la enfermedad causada por el microsporidio Enterocytozoon Hepatopenaei (EPH), los que aportan riesgos a la salud de la población consumidora; pero al final, el ingreso de este camarón de forma ilegal, provoca el más letal de los daños: el económico, pues su ingreso ilegal a territorio nacional, contribuye de manera fundamental a que el camarón “de granja” y todo el genérico en general, se tenga que vender a precios muy por debajo del proyectado para recuperar el costo de inversión y hasta para tener razonables (legales) ganancias, lo que ha generado el desánimo y la desmotivación para proseguir en la industria de parte de centenares de productores que ya han venido dando de baja sus permisos y placas.

¿El trasfondo?... buena pregunta; para esta hay una hipotética respuesta, que se antoja absurda o necia. Y no podría ser de otro tipo pues, el viejo adagio reza: “A preguntas necias, respuestas tontas…”.

El trasfondo o motivo por el que se le empezó a golpear al sector agrícola comercial de algunos estados norteños desde el arranque del sexenio 2018, ¿tuvo alguna explicación formal o convincente de parte del gobierno federal? Ninguna y, sin embargo, se le han endilgado numerosas y muy convincentes hipótesis; la más socorrida: “A los productores agrícolas del sector comercial o exportador (de Sinaloa, Sonora, Nayarit, Colima, Baja California y Baja California Sur) se les suprimieron los apoyos tipo avío o refaccionarios, destinados a cubrir necesidades de insumos, salarios, pero también recursos de tecnología y orientados a la mecanización y la productividad del campo, simplemente porque el presidente de entonces (2018), por prejuicio o por un afán revanchista, dado que ese sector fue poco complaciente en sus primeros dieciocho años de campaña por la presidencia de la República y siempre se ubicó con el PRI o con el PAN, les “cerró la llave de los apoyos revolucionarios” y se mofó de ellos en varias conferencias mañaneras, diciendo que esos agricultores de Sinaloa eran “machuchones de troka lujosa y cinto piteado (…) y que no necesitaban los apoyos (…) que mejor ellos mismos se pusieran a desyerbar con la taspana y no anduvieran pidiendo para los herbicidas o para el combustible de los tractores”…

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Asumiendo el entonces presidente López Obrador una actitud por demás neoliberal, antiproteccionista, atributos que él mismo juraba combatir “desde su izquierda”, cuando todo mundo sabe que Estados Unidos de América, su principal socio comercial, es el país, en materia agrícola, más proteccionista del mundo. El vecino del norte mantiene a sus productores (en esencia comerciales) a base de créditos avío y refaccionarios y son esos los que representan el sustento de la economía en muchos estados centrales de la Unión.

Pero en el caso de los productores acuícolas… ¿Qué revancha puede haber?

Ha sido un sector relativamente joven, que ha mostrado una consistente disciplina política. Cuyos cuestionamientos públicos en esta crisis provocada por el contrabando de camarón ecuatoriano, ha sido siempre señalada con respeto y prudencia, sin agraviar a ninguna de las figuras de la administración pública ni del sector pesquero. Siempre enmarcados en la legalidad y las buenas formalidades.

Además, los asiste fundamentalmente la razón jurídica.

Sin embargo, ninguna autoridad les ha querido resolver, toda vez que la solución es un tema de estricto cumplimiento con la normatividad vigente. Ni más ni menos.

Y es que, desde el pasado día 13 de julio hubo una concentración y marcha por demás impresionante, donde un contingente de centenares de productores y trabajadores acuícolas de Sinaloa, caminaron para reclamar sobre el tema que les ocupa y solicitar cierre de fronteras al camarón ecuatoriano, por el malecón de Mazatlán hasta las instalaciones de la Comisión Nacional de Pesca (CoNaPesca), la dependencia equiparable a lo que fue por muchos sexenios la Secretaría de Pesca del gobierno federal y que desde el 2018 es de las pocas que sí lograron descentralizarse y que se asienta ahora en Mazatlán.

En esa gran concentración, los productores organizados miembros todos de la Confederación de Organizaciones Acuícolas del Estado de Sinaloa, fueron enfáticos en reclamar que la entrada del producto extranjero (crustáceo ecuatoriano) ha provocado una caída drástica en el precio del camarón nacional, afectando sensiblemente al de las granjas acuícolas de nuestro país.

“Aquí nadie gana, señaló tajante Raúl Leyva Retes, vicepresidente de la COAES (…) pues al final de cuentas el camarón es adquirido a precios ínfimos por el gran productor o acaparador, quien termina revendiendo a precios muy altos… y es el consumidor final el que se ve afectado al pagar en resumen”.

Por ejemplo, dijo, “producir un kilo de camarón cuesta aproximadamente $65 pesos; mientras que el precio de venta debería rondar alrededor de los $75 pesos por kilo, para que tuviera alguna ganancia mínima legítima (…) sin embargo, algunas veces porque es casi nula la venta, hemos tenido qué vender a $50 pesos el kilo, con el objeto de tener circulante para volver a generar la dinámica productiva del ciclo de captura”.

La inminente renegociación del T-MEC, con una nueva tesitura en el clausulado, pondría a México en la necesidad de abandonar dicho tratado. Y todo hace indicar que, este tipo de temas son los que precisamente se deben de llevar a las pláticas en estos días de renegociación.

Volvemos a plantear la pregunta en esta nueva entrega:

¿Qué tan poderosos, o qué tan intocables serán esos dos otros funcionarios del gobierno de México, de origen ecuatoriano o solo incrustados en el gobierno este de la 4 T, que el asunto no obstante haber sido denunciado en tiempo y forma desde el 2018, no ha sido posible solventar?

¿O qué tan jugosos serán esos sobornos que da el gobierno de Ecuador a los funcionarios del gobierno de México implicados?... O…

¿A quién o a quiénes, políticos o familiares de políticos empoderados en nuestro país, estarán llegando esos sobornos para no proceder a la vigilancia y ejecución del aseguramiento de este producto en las aduanas mexicanas, aun cuando se denunció el ilícito desde hace varios años?

Los productores acuícolas afectados ya solicitaron incluso el cierre de las fronteras formal, como decreto del Ejecutivo, del Legislativo o como fuese, sin embargo, la respuesta a ello hasta hoy ha sido nula.

El Gobierno de Guatemala, le pone la muestra de cómo se debe asumir el papel de autoridad al de México

Pues es el caso amable lector, que el gobierno de la vecino y meridional vecina República de Guatemala, por conducto primero del Congreso de Guatemala, que recibió la sentida denuncia de los productores acuícolas de aquel país y luego la canalizó -dando la orden- al llamado Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación de la República de Guatemala, para que a la brevedad, dictara la suspensión temporal del ingreso a territorio guatemalteco a camarón originario de la República de Ecuador en cualquiera de sus presentaciones.

Fue, de hecho, el pasado 20 de julio cuando le fue notificada la disposición al gobierno ecuatoriano.

La cual es digna de todo nuestro respeto y encomio.

Como colofón solo decir: “A veces es mejor ser perro que de confianza”.

¡Qué gran tragedia la de aquellos mexicanos emprendedores y trabajadores, que con enorme esfuerzo y en el marco de la ley, extraen los frutos del mar y de la tierra para canjearlos por la riqueza y el bienestar del pueblo mexicano y que así, no obstante todo esto no tengan el respaldo ni de la ley, ni de su principal guardián que es la autoridad!

@Pequenialdo; @CalderonHallal1