LA POLÍTICA ES DE BRONCE
De cara a las elecciones del próximo año, hay dos nuevos invitados a la herradura de la democracia en el INE: Somos México, que tendrá que quitarle el “México” a su nombre y el color rosa a su logotipo, y Construyendo Sociedades de Paz, que, al fin de cuentas, conservó en sus siglas, la iniciales del nombre de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Somos México es consecuencia del Movimiento Rosa, de quienes defendieron al INE, de los huérfanos del PRD y de panistas y priistas cercanos a Guadalupe Acosta Naranjo, líder indiscutible de esta nueva formación política. Quién lo iba a creer: fue Guadalupe quien logró crear un nuevo partido y no Jesús Zambrano, que ni siquiera intentó recuperar el registro nacional del PRD y se quedó, como dice el dicho, “como el chinito, nomás mirando”.
PAZ es la nueva versión del antiguo Partido Encuentro Social (PES), que en 2021 perdió su registro a pesar de su alianza con Morena. Conserva una fuerte presencia de grupos cristianos y católicos, y su principal dirigente es Hugo Eric Flores, actual diputado federal de Morena.
Debo reconocer que, después de su estrepitosa derrota en 2024, la ola rosa hizo su chamba. Con los restos del PRD y algunos exfuncionarios despedidos del INE mutó en partido político, después de cumplir los exigentes requisitos para obtener su registro. Los obstáculos no solo fueron burocráticos, sino también políticos. Por ejemplo, el diputado Sergio Gutiérrez Luna, vicepresidente de la Mesa Directiva, representante de Morena ante el INE y muy, pero muy amigo de los magistrados electorales —fue él quien metió la bola rápida para que los actuales magistrados pudieran extender una vez más su mandato—, se opuso a la formación de este nuevo partido. Fue la propia presidenta de la República quien, desde Palacio Nacional y a través de los canales adecuados, le puso un estate quieto a su inquieto diputado.
Hugo Eric Flores y los “aleluyos” también hicieron su chamba. Después de perder el registro, habitaron parasitariamente en Morena, lograron puestos importantes en ambas cámaras del Congreso y, desde ahí, reconstruyeron su organización política.
¿A qué llegan estas dos nuevos partidos? ¿Vienen a representar a un sector específico de la ciudadanía o simplemente llegan a migajear votos? Pues las dos cosas. Para ambas fuerzas políticas, el objetivo principal en esta elección será conservar su registro, lo que les aseguraría un lugar en la mesa electoral rumbo a la importante sucesión presidencial de 2030.
PAZ lo tiene muy claro. Aunque en este proceso electoral tendrá que competir en solitario, si conserva su registro se integrará nuevamente al bloque gobernante conformado por Morena, el PT y el Partido Verde. De cara al proceso electoral del próximo año, será una franquicia para candidatos que no logren una postulación por alguno de sus aliados y también una plataforma para impulsar a sus propios cuadros, muchos de ellos vinculados a grupos religiosos.
Somos México, por su parte, le disputará un pequeño segmento del electorado al PAN y a Movimiento Ciudadano. Aunque ambos partidos saludan públicamente su llegada a la competencia nacional, de dientes para adentro saben que puede restarles uno que otro punto porcentual en elecciones competidas. Además, Somos México ofrecerá candidaturas no solo a ciudadanos de a pie, sino también a personajes políticos que no logren convertirse en candidatos por el resto de los partidos de oposición.
Ya veremos cómo se comportan en el próximo proceso electoral. Por lo pronto, ya tienen un lugar en la mesa, acceso a recursos públicos y una franquicia política para competir por el poder.
Eso pienso yo. ¿Usted qué opina? La política es de bronce.



