La derrota del Partido Republicano en la elección de la Cámara de Representantes fue brutal. Más notable todavía fue la paliza que le dio el Partido Demócrata en el Senado: los demócratas les arrebataron siete escaños a los republicanos y no cedieron ninguno.

Si traducimos el resultado electoral a marcadores deportivos, así quedarían:

Beisbol: 7–0. Una humillante blanqueada. El pícher demócrata lanzó juego completo sin permitir carrera. Varios de los triunfos más sonados llegaron jugando de visitantes, en estadios que parecían inexpugnables. En Kansas, Adam Hamilton será el primer demócrata elegido al Senado desde 1932: 94 años de sequía. En Texas, James Talarico consiguió la primera victoria demócrata en una elección al Senado desde 1988. Para México hay, además, algo que celebrar: Gina Hinojosa, texana nacida en McAllen y criada en Brownsville —al lado de Reynosa y Matamoros, Tamaulipas—, de origen mexicano, derrotó al gobernador Greg Abbott. Uno de sus anuncios de campaña se llamó, en español, “No te dejes”. Será la primera mujer latina en gobernar Texas y la primera demócrata en ese cargo desde que Ann Richards dejó el poder en 1995. Los texanos, pues, no se dejaron.

Futbol americano: 49–0. Cada escaño arrebatado en el Senado vale un touchdown con punto extra: siete anotaciones sin respuesta. En el último cuarto, el entrenador republicano, Donald Trump, ya no buscaba ganar; solo quería que terminara el partido.

Básquetbol: 125–93. Una paliza de 32 puntos. Los jugadores titulares demócratas pasaron los minutos finales descansando en la banca; los republicanos, esperando que se agotara el reloj para ya no sufrir mayores vergüenzas.

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Tenis: 6–1, 6–0, 6–0. Dos sets sin que el rival ganara un solo juego. El Partido Republicano perdió el saque, perdió la devolución y se hundió con todo y el narcisismo de su líder supremo.

Box: nocaut técnico en el séptimo asalto. Trump sigue protestando desde su esquina, pero le pasó aquello que recuerdo de las parodias del Púas Olivares en la televisión humorística mexicana: ni matando al rival ganaba.

Hockey sobre hielo: 7–0. Después del cuarto gol, los republicanos cambiaron de portero. El suplente recibió los otros tres. El problema estaba en el entrenador, que seguirá en la Casa Blanca lamentando derrotas que no vio venir.

Tour de Francia: victoria por diez minutos en la clasificación general. Una diferencia enorme entre aspirantes al título. Los demócratas dejaron atrás a Trump en la montaña, ampliaron la ventaja en la contrarreloj y llegaron a París de amarillo. El republicano cruzó la meta en el grupetto, entre los rezagados, sin tener a quién echarle la culpa.

Futbol: 7–0. Goleada con las tribunas republicanas vaciándose desde el minuto 70. Trump culpa al árbitro, al VAR y a la Virgen de Guadalupe.

Ping pong: 4–0 en sets. Con parciales de 11–3, 11–4, 11–2 y 11–3. Los demócratas atacaron por ambos lados de la mesa. Trump pidió revisar la paleta del contrario y no le hicieron caso.

Fórmula 1: una vuelta de ventaja. Los demócratas doblaron a Trump. El republicano exigió que pararan la carrera y de plano no lo pelaron.

Lucha libre: dos caídas al hilo. La primera, en la Cámara de Representantes; la segunda, en el Senado. Trump pidió la tercera, pero la lucha ya había terminado.