La oposición insiste en que el tema de un exgobernador es una cortina de humo para desviar la atención de los problemas que existen en el país. Desde luego que siempre hay, por su naturaleza, enormes retos y desafíos que cualquier administración debe encarar. Lo otro, que se inventa la derecha, es narrativa para permear en las cuestiones dominantes de la agenda pública. En ese esquema, de hecho, el conservadurismo no ha podido ni asomar las narices ante las acciones que se despliegan y concretan a través de un proyecto de nación integral. Es mucho más de lo que se realizaba antes en los gobiernos neoliberales. Cualquier comparación, de las cuales existan evidencias palpables, podemos asegurar sin problema que estamos ante un clima de progreso que, por lo tanto, merece toda nuestra atención, mayormente si se trata de aspectos que cambian la calidad de vida de los ciudadanos.

Antes, por ejemplo, había un malestar colectivo que poco a poco irrumpió en el ánimo social. Ese hartazgo generalizado fue el que movió el tablero electoral y, en pocas palabras, se convirtió en el hilo conductor que facilitó la llegada de un proyecto integral. No es poca cosa: detrás de todo ello hay todo un andamiaje de ideas que se han ido administrando y ejecutando. Garante de que se lleven a la práctica todas esas medidas que resuelven la problemática que aqueja, ha permitido que México se afiance, pero también que se concrete una movilidad social a través de los programas de asistencia y acompañamiento. Eso, de norte a sur, es muy perceptible porque la ayuda llega directamente a las manos de quienes lo solicitan.

Todo eso, sumado a otros factores inherentes, es lo que ha devuelto la confianza de la sociedad a las instituciones del Estado. Lo que aporta la seguridad, para garantizar esa paz, es cada vez más sustancial si nos guiamos por los resultados que se han dado. La capacidad del Estado, empleada para salvaguardar a millones de familias en México, está rindiendo frutos.

En algunas entidades, por ejemplo, los índices de inseguridad han disminuido, lo mismo que los delitos de alto impacto y, por ende, el de los homicidios dolosos. A su vez, queda claro que se reformó la presencia de efectivos y se intensificó el patrullaje por aire y por tierra. Todo eso opera de manera coordinada con los distintos órdenes de gobierno, principalmente en las entidades. Una de esas características, delineadas por la presidenta Sheinbaum y Omar García Harfuch, es echar a andar todos los mecanismos tecnológicos que, a la postre, son los que permiten cruzar información de inteligencia a fin de tener éxito.

Podemos decir, con datos en la mano, que el espiral de actividades al margen de la ley se ha ido acotando de forma significativa. Ha tenido mucho éxito, por ejemplo, la propagación de los programas sociales que ha venido a cerrar la brecha de la desigualdad y, por ende, a reconstruir el tejido social. Gracias a ello, aparecen los resultados ahora que se ha ido asumiendo esa responsabilidad con firmeza y determinación. Eso lo pudimos constatar este fin de semana que se dio lugar a un encuentro con la presidenta y algunos funcionarios de primer nivel en Morelos, que la percepción de la paz es muy confiable.

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Si contrastamos la pasada administración estatal que encabezó Cuauhtémoc Blanco con la de Margarita González Saravia, podemos decir que hay una diferencia abismal de resultados a favor de la última que mencionamos. Al haber realizado una comparación rápida, desde luego, es muy fácil diferenciar lo que se está llevando a cabo ahora de lo que aconteció en el pasado. El exfutbolista del América fue, de pies a cabeza, un total fracaso. Quienes se especializan en cotejar, hablando de resultados, estadísticas y cifras, pueden darse cuenta de que estamos atravesando una etapa crucial en la que los entornos y espacios de convivencia son más propicios.

De hecho, Omar García Harfuch, hombre de todas las confianzas de Sheinbaum, se ha involucrado tanto en esos quehaceres. Al ser una prioridad, el secretario de Seguridad Pública Federal ha identificado los principales focos generadores de violencia. Y no solo eso, también se han articulado operativos en los que se atiende el llamado ciudadano para resolver.

Partiendo de esos resultados y estadísticas que circulan mes con mes, con datos actualizados, podemos decir que, en Morena, como en muchas partes de la República, reina la paz porque hay una plena coordinación con el gobierno estatal y federal. Al prosperar, obviamente, nos damos cuenta de que las estrategias aplicadas por Harfuch, de operativos y medidas tomadas, están dando los resultados que se plantearon en el proceso de transformación. Es verdad, todavía hay pendientes que hay que concretar; sin embargo, podemos hablar de pacificación, más ahora que hay muchos polos de desarrollo en plena operación.