¿Recuerdan la queja de American Airlines y de United? Ambas aerolíneas estadounidenses se quejaron en su país, y se manifestaron en contra de la alianza (Joint Venture) entre Aeroméxico y Delta Airlines, tachándola de ser una práctica de “competencia desleal”. Pues bien, dejen les platico que su narrativa se acaba de caer por completo.

Retomemos: American Airlines y United se quejaron ante el Departamento de Transporte de los Estados Unidos (DOT, por sus siglas en inglés) a cargo de Sean Duffy. Dijeron que el acuerdo comercial entre la línea aérea norteamericana Delta y la mexicana Aeroméxico, les estaba haciendo “competencia desleal”, pues monopolizaba el mercado aéreo en ambas naciones, según su lloriqueo, perdón, quise decir “argumentos”.

El tema fue aprovechado por algunos especialistas de ocasión de nuestro país, y culparon a la actual mandataria, haciéndola responsable de que el DOT -de manera unilateral- resolviera dar por terminado el Joint Venture entre las citadas aerolíneas. Según las opiniones de estos expertos personajes, la represalia era la consecuencia lógica al decreto de Andrés Manuel López Obrador de cancelar la construcción del NAIM, y la posterior decisión de mudar las operaciones de carga al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles.

Como si fuera un banderazo de salida, después los medios de comunicación, tanto digitales como tradicionales, repitieron cientos de veces -como mantra- esta falsa narrativa, dejando más que claro que se trataba de una consigna.

A diferencia de esos medios, que solamente buscan implementar una falacia sin investigar, ni leer el documento expedido por el DOT, yo sí lo leí completo, y les puedo decir que la cancelación del NAIM nunca fue un tema que abordaran los papeles que daban por terminada la alianza entre Delta y Aeroméxico, y tampoco formó parte de sus razonamientos el tema de la mudanza de la aviación de carga.

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Lo que sí existió, fue la presentación de sendas quejas de American Airlines y de United. El DOT se agarró de ellas como clavo ardiente para sostener su diatriba sobre la competencia desleal, y barnizó su exposición diciendo que solo estaba cumpliendo con la función de velar por los intereses económicos de su país.

Pero en esta columna no acostumbramos a quedarnos solo con los discursos, y confrontamos los datos disponibles. Con los pelos de la burra en la mano les digo que si de verdad el DOT estuviera cumpliendo con su función primigenia de promover y catapultar su industria de transporte, concretamente la aérea, entonces los Estados Unidos de Norteamérica no estarían registrando la impresionante caída de turistas que llegan a su país por la vía aérea.

La Asociación de Viajes de los Estados Unidos (U.S. Travel Association) brinda cifras que francamente dan escalofríos. La caída de su turismo internacional durante 2025, comparado con el año inmediato anterior, fue del -7.7%. Un porcentaje que si bien es cierto no suena escandaloso, adquiere otro cariz cuando se traduce a dólares, porque hablamos de muchos millones de dólares, que se suman a la derrama económica que el país dejó de percibir por concepto de turismo.

Otro dato revelador es que, si a la administración de Donald Trump en realidad le importase su país, no hubieran provocado el cierre gubernamental de más de 40 días que hace unos meses puso en jaque a la aviación, no solo norteamericana, sino a nivel mundial, y que fue una de las razones por las que el DOT tomó la pésima decisión de cancelar 14 rutas a su país, saliendo de México. Al final no solo afecta a México, sino también a ellos, pues es más que evidente la caída del turismo en el vecino país.

Sumemos otro punto para desmontar el argumento de la competencia desleal. El Centro de Alimentos como Medicina y Longevidad (Center for Food as Medicine & Longevity), realizó un estudio sobre la calidad del agua en las líneas aéreas de los Estados Unidos; las muestras se recogieron entre el 1 de octubre del 2022 y la última muestra para el estudio fue tomada el 30 de septiembre del 2025.

La encargada de tomar estas muestras fue la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), con la finalidad de asegurarse de que el agua potable que tienen las aerolíneas está libre de gérmenes como el “Escherichia coli” (E. coli), pues el agua se utiliza para la elaboración de café, té, incluso de las sopas instantáneas que a veces hay a bordo de las aeronaves, por eso se debe tener una buena calidad del agua, para evitar enfermedades gastrointestinales.

En los Estados Unidos de Norteamérica desde el año 2011 se creó la “Regla de Agua Potable para aeronaves” (ADWR, por sus siglas en inglés), que exige a las líneas aéreas mantener en óptimas condiciones los tanques de almacenamiento de agua, incluyendo su lavado y desinfección periódica.

El estudio arrojó datos muy interesantes que no debemos perder de vista; para entender los resultados, fueron clasificados con las letras del abecedario, siendo “A” el puntaje más alto, y “F” el más bajo.

La clasificación nos permite entender de forma sencilla que de las 21 aerolíneas que se sometieron a dicho estudio, se encontraron alrededor de 32 violaciones, lo que pone en serio peligro la salud de los tripulantes y pasajeros.

Cuando se habla de la operación de un vuelo, no solamente se trata de subir al pasaje y despegar para llegar al destino, sino que implica desde el mantenimiento de los aviones, el manejo del personal de tierra y del aire, el servicio que se ofrece a bordo, la calidad de los productos que se entregan durante el vuelo, y que ni los pasajeros, ni los tripulantes enfermen por la comida, el aire que respiran, ni las diferentes temperaturas ambientales consecuencia de las presurizaciones atmosféricas.

Porque el ambiente artificial no solamente afecta a los pasajeros de las líneas aéreas, sino también a los responsables de hacer que el vuelo sea seguro y todos lleguen bien a su destino; un café elaborado con agua llena de gérmenes puede enfermar a los pilotos y poner en riesgo la seguridad aérea; ¡no, mis estimados lectores! No es un tema baladí.

¿Cuáles fueron los resultados del estudio? Vamos a poner a las líneas aéreas más importantes, y sus resultados:

  • Delta Airlines, 5.00 A
  • Frontier Airlines, 4.80 A
  • Alaska Airlines, 3.85 B
  • Allegiant Air, 3.65 B
  • Southwest Airlines, 3.30 C
  • Hawaiian Airlines, 3.15 C
  • United Airlines, 2.70 C
  • Spirit Airlines, 2.05 D
  • Jet Blue, 1.80 D
  • American Airlines, 1.75 D
  • Mesa Airlines, 1.35 F

Les pido que recuerden qué líneas aéreas fueron las que se quejaron de la “competencia desleal” practicada por Aeroméxico y Delta. En efecto, una de ellas fue United, que apenas alcanzó una “C”, un resultado más bien mediocre, y la otra fue American Airlines cuya evaluación es francamente pobre, y de dar miedo.

Y curiosamente Delta es la que alcanza un puntaje excelente; eso significa que su mantenimiento es eficaz, que el manejo de la aerolínea, encabezado por su CEO Ed Bastian, es de aplaudirse de pie, y genera confianza con los pasajeros y tripulantes.

¡Y claro! A nadie extraña que el gobierno de Donald Trump siga sin permitir el Joint Venture entre Allegiant Air y VivaAerobus. Uno de los argumentos esgrimidos por el DOT para oponerse a esta alianza comercial es la tan cacareada competencia desleal; pero seamos honestos, es físicamente imposible que dos líneas bajocosteras compitan contra las flotas monstruosas de United y de American Airlines.

A muchos les va a molestar mi aseveración, pero son las mismas aerolíneas las encargadas de hacerse buena o mala publicidad. Y si se dan cuenta, la calidad del agua de Allegiant Air (de bajo costo) está rankeada como “buena”; no así la de los dos gigantes quejosos.

Así que hablemos de competencia verdadera, esa que se esfuerza por ofrecer servicio de calidad al pasajero, y se esmera en ofrecer certeza al usuario de que hay un correcto mantenimiento, y que por ningún motivo se pondrán en riesgo su seguridad ni su salud; si vas a competir, es porque tienes con qué.

En el caso de American Airlines, la principal quejosa sobre la alianza entre Delta y Aeroméxico, mejor que se enfoque en lavar bien los tanques de agua de sus aviones, y deje de andar jorobando a los demás.

Ojalá Sean Duffy fuera lo suficientemente inteligente (yo lo dudo) para darse cuenta del riesgo sanitario que tienen unas de sus principales líneas aéreas. Con la salud, no se juega.