Los líderes de la autoproclamada 4T, como buenos políticos, salen a presumir sus logros, reconocimientos, éxitos y encuestas. Sin embargo, en relación con estas últimas, aquellas que son mencionadas en sus discursos son solo las que les favorecen o que les colocan en posiciones dignas de ser ventiladas y cantadas a los cuatro vientos.
AMLO solía presumir una encuesta internacional llamada Morning Consult Global Leader Approval. De acuerdo a esta medición, el expresidente gozó, durante la mayor parte de su sexenio, con una aprobación nada envidiable que oscilaba alrededor del 60 por ciento. En el ejercicio de comparativa internacional con otros mandatorios, el mexicano se encontraba solo por debajo del primer ministro indio Narendra Modi.
El expresidente mexicano, ufano, hacía menciones reiteradas de esta encuesta como parte de su estrategia de comunicación. Lo hacía muy bien, debe reconocérsele, pues no únicamente definía en las mañaneras la agenda del día, sino que se posicionaba exitosamente como el líder carismático incontestado responsable de dirigir los destinos del país.
El caso de la presidenta Claudia Sheinbaum es distinto. Si bien continúa gozando, al igual que su antecesor, de altos niveles de aprobación, alrededor del 70% en las encuestas nacionales, Morning Consult la sitúa, de acuerdo a la información más reciente, con una tasa de apenas alrededor del 40%, lo que se traduce en el número 8 entre líderes globales.
En otras palabras, Sheinbaum ha descendido seis peldaños en relación con AMLO. Como he señalado, si bien las encuestas nacionales han sido consistentes en la estimación de la aprobación de ambos mandatarios, el sondeo internacional que el tabasqueño presumía ha identificado un descalabro notorio en los índices de la actual jefa del Estado.
No resulta sorprendente. En primer lugar, el desgaste natural de gobernar conlleva riesgos. Y en segundo, los pobres resultados en materia económica, de salud, de educación, entre otros, sumado a los escándalos de corrupción del partido gobernante, podrían yacer detrás de las razones del descenso dramático de Sheinbaum en comparación con el fundador de Morena.
¿Se ha preguntado el lector porqué la presidenta Sheinbaum, a diferencia de AMLO, no menciona los resultados de Morning Consult cuando intenta cantar las enormes bendiciones aportadas por su gobierno? ¿O será porque no le conviene reconocer que sí existen posibilidades reales de un descalabro mayor de su partido en las elecciones intermedias del año que viene?



