A muchos les sorprendió la separación de sus funciones de Juan Ramón de la Fuente. Otros, en cambio, venían anunciando una renuncia inminente por factores que trascendieron en la prensa. Más allá de cualquier situación, en el corto plazo, eso desató muchos comentarios y especulaciones, mayormente por el anuncio oficial que hizo la presidenta para poner sobre la mesa su propuesta y, por ende, un nombramiento de un joven que, pese a su corta edad, no es un desconocido ni mucho menos una improvisación. Roberto Velasco, en lo que va del proyecto de transformación, ha tenido en sus manos muchas encomiendas cruciales, sobre todo en negociaciones al más alto nivel de relaciones internacionales. Esto explica un poco la determinación que tomó Claudia Sheinbaum, que, a nuestro juicio, es la ratificación de un comienzo prometedor. De hecho, no tengo la menor duda de que, por méritos propios, convencerá a los senadores de la República para ratificar su nombramiento y la encomienda que ha decidido poner en operaciones la jefa de Estado.
Roberto Velasco, con toda la experiencia acumulada, será realmente representativo y competitivo en una posición crucial, no solo para mantener la relación diplomática y expandirla, sino para generar más puentes de entendimiento. Él, de hecho, ya tuvo una experiencia en la Secretaría de Relaciones Exteriores en los tiempos de Andrés Manuel López Obrador. Contó, dada su capacidad, con varias encomiendas para sellar acuerdos de cooperación. Fue, a propósito de ello, una de las temporadas más sustanciales para refrendar el trabajo con uno de nuestros principales socios comerciales como es Estados Unidos. En aquel entonces, recuerdo, una de las tareas titánicas fue evitar que se disolviera un tratado comercial. Siendo así, podemos decir que Velasco comenzó desde abajo y, por su propio pie, fue escalando posiciones hasta llegar a la titularidad de la SRE. Desde luego que la labor es quien jugó un papel preponderante para ganarse la confianza de Claudia Sheinbaum.
Es verdad, Roberto Velasco no rebasa ni los cuarenta años; sin embargo, su carrera comenzó a temprana edad en encomiendas de primer nivel en las que se formó. Se hizo notar, primero, como un destacado funcionario del gobierno desde los tiempos de Andrés Manuel López Obrador. Eso, por decirlo así, es su mejor carta de presentación. Desde luego, que hablamos del trabajo que ha realizado y que, a la postre, rinde frutos sustanciales. Por eso, ha encontrado una respuesta positiva inmediata. Esta semana, por ejemplo, se reunió con la Junta de Coordinación Política del Senado. A su vez, lo vimos, tuvo un encuentro con cada una de las fracciones. Como sabemos, su ratificación depende de la mayoría simple. Siendo así, no habrá ningún contratiempo para oficializar su posición en la SRE. Bastará, dados los cálculos que hemos realizado, con el respaldo de la coalición Seguimos Haciendo Historia. Todos ellos, a través de sus cuentas oficiales, han mencionado que apoyarán la determinación de la presidenta constitucional.
Hay, dadas las reuniones, una fase crucial de avances en la ratificación del nombramiento de Roberto Velasco como nuevo canciller de México. En una condición como esta, por el cúmulo de retos y desafíos que una posición de esta acarrea, vendrán tiempos para construir una agenda binacional con cada uno de los países con quienes tenemos no solo un tratado comercial que nos liga, sino muchas razones de amistad que pueden detonar en mejoras continuas para la nación. Es fácil darnos cuenta de lo que viene a la brevedad. Eso, lo señalamos con anterioridad, tiene que ver con el bagaje que se ha edificado en los últimos años. Para dar un salto tan importante como este, queda claro, se necesita trabajo y experiencia. Tengo la seguridad de que Velasco nos llevará a abrir nuevas puertas para la cooperación, máxime cuando se trata de alcanzar y sellar acuerdos en desafíos globales.
A su vez, queda claro que la encomienda de la Secretaría de Relaciones Exteriores tiene una fuerte relación con los lazos de amistad que hemos ratificado con el vecino país, Estados Unidos. Esto implica afrontar temas migratorios y salvaguardar la integridad de miles de migrantes y la relevancia cultural a través de nuestros usos y costumbres. Cualesquiera que sean esos retos, naturalmente, Velasco, tengo la certeza, sabrá encontrar salidas diplomáticas, eso sí, defendiendo la soberanía en la que tanto ha hecho énfasis la presidenta de México; es decir, habrá cooperación, pero no sumisión. Con ese espíritu iniciará y oficializará muy pronto sus labores el nuevo titular de la cancillería en México, sobre todo, cuando su alcance ha superado paradigmas. Una de las principales encomiendas desde los tiempos de AMLO, inclusive, fue darle prioridad al tema de las inversiones, donde involucró a muchas secretarías de Estado. Con ese profundo interés y la confianza que ha generado Sheinbaum, muy pronto se anunciará un paquete de inversiones luego de que Claudia se reuniera con una de las compañías más competitivas del mundo. Hablamos de BlackRock.
