El pasado jueves 3 de septiembre, el gobernador del estado libre y soberano de Oaxaca, ingeniero Salomón Jara, envió al Congreso del Estado una iniciativa de reforma integral al texto de la Constitución vigente de 1922.

Se trata de un hecho histórico que deberá potenciarse aún más cuando las reformas sean aprobadas y se desate una nueva época constitucional y jurídica en el estado.

La iniciativa es el fruto de casi una década de actividades académicas de estudio y análisis crítico del texto vigente, que durante el an̈o 2025 el propio gobernador impulsó a través de una amplio e intenso proceso de información y participación social y popular en las ocho regiones de la entidad oaxaqueña.

Y es que en poco más de 100 años el texto alcanzó las 850 modificaciones a un ritmo muy acelerado de entre 150 y 200 cambios de diversas magnitudes en cada uno de los más recientes siete sexenios a cargo de los gobernadores Pedro Vázquez Colmenares y Jesús Martínez Álvarez, Helado Ramírez López, Diódoro Carrasco Altamirano, José Murat Casab, Ulises Ruíz Ortiz, Gabino Cué Monteagudo y Alejandro Murat Honojosa.

Como resultado, el texto constitucional virtuoso en muchos contenidos, a la vez califica como uno de los de menor consistencia y coherencia, lo que afecta su legitimidad y eficacia.

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La iniciativa de reformas parte de una exposición de motivos con un diagnóstico que justifica el reordenamiento, actualización e innovación de normas, principios e instituciones.

Contiene una propuesta de Preámbulo en el que se destacan siete enunciados éticos que recuperan la sabiduría popular y política relevante de la historia nacional y local para encabezar siete títulos en lugar de los diez vigentes y 81 artículos ordinarios en lugar de 142.

Esos siete enunciados son la síntesis de la vida constitucional oaxaqueña plural y diversa relacionada con los siete títulos propuestos:

El respeto al derecho ajeno es la paz (derechos); igual valor para todas las culturas (interculturalidad); un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo (democracia electoral); mandar obedeciendo (estructura y poderes del estado); el poder al servicio a la comunidad (Gobiernos municipales); vivir en la honrada medianía (rendición de cuentas); con el pueblo todo y sin el pueblo nada (supremacía y reformabilidad).

No es posible ni deseable reseñar todo el contenido de la iniciativa en estas líneas.

Empero, es pertinente advertir que se trata de un ejercicio inédito en la historia nacional porque ha sido la gente común la que opinión cara a cara sobre esos enunciados éticos, títulos y artículos respectivos.

Ahora será el Congreso del estado y otros espacios públicos en donde se abrirá el análisis, debate y crítica constructiva para perfeccionar la iniciativa, lo que incluye las consultas a pueblos y comunidades indígenas y afromexicanos de Oaxaca.

Bienvenido un ejercicio democrático que en la pluralidad y la diversidad refuerce las garantías normativas de nuestras creencias, anhelos y necesidades, de derechos individuales, sociales y colectivos, de la vida pública, la corresponsabilidad y el vivir bien y convivir en paz.

Las constituciones son pactos políticos convertidos en normas jurídicas bajo la forma de directrices, principios, reglas y garantías para controlar y balancear poderes, asegurar derechos y la regularidad institucional orientados a la emancipación y el bienestar compartido.

La iniciativa de reforma integral a la Constitución oaxaqueña vigente va en ese sentido, desde luego dentro del pacto federal.