No obstante los fracasos ostensibles de AMLO y de la autoproclamada Cuarta Transformación, el presidente goza aún de una popularidad nada desdeñable. En este contexto, recojo brevemente la encuesta publicada por el Financial Times, la cual muestra un estudio realizado por el consorcio estadounidense Morning Consult, mismo que ubica al presidente López Obrador (65 por ciento) como el segundo mandatorio más popular en el mundo, por detrás únicamente del primer ministro indio Narendera Modi (71 por ciento) ¡Por encima de personajes como Angela Merkel!

¿Cómo se explica este fenómeno? A pesar de la impunidad rampante demostrada claramente en el caso Lozoya y en los crecientes casos de corrupción en el seno de la administración lopezobradorista, la erosión democrática, al asedio contra periodistas, las descalificaciones contra la Universidad Nacional, el engrosamiento de las filas de la pobreza, y mismo ¡hasta el manejo de la pandemia! AMLO es popular, querido por los mexicanos, y en un caso hipotético de reelección, seguramente sería votado nuevamente por la mayoría del padrón electoral, empero -quizá- sin un margen tan amplio como aquel de 2018.

AMLO es popular por ese genio comunicativo que le ha caracterizado a lo largo de toda su vida. Es un político nato, como lo fueron Hugo Chávez y Fidel Castro. Gracias a esa capacidad de comunicación con los mexicanos, la nación se identifica con él. Mismo esa forma de hablar pausada, lenta, y para muchos, enervante, así como sus constantes vicios orales como sus frecuentes muletillas, forman parte de la estrategia del presidente para enviar un mensaje de que él, como muchos mexicanos, no es educado, ni elocuente, ni articulado, sino un hombre más del pueblo (pueblo, en aquella acepción adoptada por el lopezobradorismo no como unidad nacional, sino con fines de división por raza y clase social).

En adición a ello, AMLO es aún popular porque ha manejado espléndidamente el discurso de división. Consciente de las desigualdades económicas existentes en México, y exacerbadas por motivos de discriminación por tono de piel, el presidente ha manejado sus bazas políticos como un verdadero experto. Mediante su narrativa antielitista (trátese contra periodistas, miembros distinguidos del Sistema Nacional de Investigadores, conservadores o fifís), AMLO ha capturado la imagen pretendida de defensor de las desfavorecidos y desprotegidos.

A mi juicio, a la luz de la evidencia, la 4T ha fracasado rotundamente en cada una de las asignaturas. Así lo muestran los indicadores. Sin embargo, lo que sí que debemos reconocer, es que AMLO ha sido capaz -sin merecerlo- de ganar el cariño y admiración de muchos mexicanos, quienes por primera vez, ven en el presidente a su representante. Así las cosas.

José Miguel Calderón en Twitter: @JosMiguelCalde4