¡Bienvenidos amantes de la gastronomía! Con la llegada del frío invernal, a uno se le antojan las bebidas calientes, que revigorizan el cuerpo y lo hacen entrar en calor. Y bueno, en nuestro país tenemos el típico chocolate caliente y, por supuesto, los deliciosos atoles, sin embargo este tipo de bebidas no incluyen alcohol en la receta.

No me juzguen, no es que lo considere necesario o indispensable, lo que pasa es que después de la primera copa, veo las cosas como me gustaría que fueran, como decía Oscar Wilde.

Por eso les pregunto ¿ustedes qué prefieren?, ¿el vino caliente?, ¿en qué estilo?, ¿o prefieren el típico ponche de frutas con su piquete correspondiente?

Son dos tipos de bebidas completamente distintas, en cuanto a los ingredientes que se utilizan, pero en esta temporada decembrina sirven exactamente para lo mismo: para hacernos entrar en calor, y reconstituir el alma.

El vino caliente es originario de Europa y se creo bajo la antigua Roma, quienes experimentaron con la idea de calentar y condimentar, con pimienta y miel, el vino que les serviría para tener la fuerza suficiente y seguir conquistando territorios como Britania, que hoy llamamos Inglaterra.

Las columnas más leídas de hoy

Por supuesto que los romanos no se conformaron solo con endulzarlo y ponerle un toque picante de pimienta, sino que agregaron más especias, como hojas de laurel, dátiles e incluso azafrán.

Ya en la Edad Media modificaron la receta original, y le agregaron aún más elementos al vino caliente, desde nuez moscada, pasando por el jengibre, el clavo y la canela.

Y conforme avanzamos en la historia otras especias se sumaron, como el cardamomo entre otras. Eso sí, cada quien tenía su elaboración personalísima, y fue más aceptado en tierras nórdicas que en la península Ibérica o en la propia Italia, sobre todo en el sur. Fueron los británicos y la gente de los países nórdicos quienes quedaron rendidos ante el vino caliente.

Cosa curiosa, no fue sino hasta finales del siglo XIX que el vino caliente terminó formando parte de las bebidas navideñas; países como Alemania, República Checa, Escandinavia, Polonia e Italia son quienes tienen los vinos calientes más famosos, cada uno con su propio estilo y mezcla de especias.

Por otro lado, el ponche tiene su origen en la India; los británicos adoptaron una bebida hecha con cinco ingredientes: el primero un aguardiente de vino de palma, té, limón, agua y, por supuesto, azúcar para endulzar. El nombre de ponche viene del hindi (pāñch) que significa “cinco”, ya que la receta original es con estos cinco ingredientes.

De la Gran Bretaña llegó al nuevo mundo, y por supuesto a nuestro país donde se tropicalizó, dejando el té a un lado e incorporando la flor de jamaica y frutas de temporada como la manzana, el tejocote, la guayaba, el tamarindo, por supuesto la canela, como especia principal, y la caña de azúcar.

Por esta razón generalmente se suele preparar el ponche con ron de caña, pero no se discriminan otras bebidas espirituosas, como la charanda, el mezcal, tequila o raicilla; incluso a algunos les gusta con brandy o con whisky.

Como con el vino caliente, cada familia tiene su receta secreta y algunos le ponen mandarina, jugo de naranja o la piel de esta fruta para darle un toque cítrico; incluso como lo hacía mi madre, con una muñeca, esto es un trozo de tela que se convertía en un pequeño bolso, al que se le colocaba anís estrella, clavo, canela y pimienta negra, que se ponía a hervir en el agua donde se cocían las frutas y la flor de jamaica.

Al ponche no le ponía piquete, a menos que el contertulio lo solicitase, y normalmente ofrecía brandy, y en algunas ocasiones ron. Le gustaba usar una ponchera de vidrio que tenía sus tazas especiales, y acompañaba el ponche con una rebanada de fruitcake, o turrones blandos y duros que solía colocar en la mesa para su degustación, previo a la cena de navidad.

En nuestro país, el ponche es muy popular durante las pre-posadas y las posadas que celebramos los días previos a la navidad, que es cuando literalmente sacamos “a pasear a los peregrinos”, y cuando “nos dan posada”, terminamos el convite rompiendo una piñata.

Independientemente de su preferencia, si les gusta más el vino caliente o el ponche, ¿tienen una receta especial?, ¿les gusta este tipo de bebidas?, los leo en los comentarios. Bon appétit!!!

Cat Soumeillera en X: @CSoumeillera