Ciro Gómez Leyva preguntó al director del nuevo diario integrado por tres gabinetes presidenciales, Pablo Hiriart: “¿Contra quién saldrían a competir en este etapa inicial de La Aurora?”. Hiriart respondió: “Contra la mentira”.
Gómez Leyva aclaró a su entrevistado que la pregunta era seria, esto es, pidió a Hiriart contestar “en términos de mercados de consumo noticioso”, o dicho en otras palabras, le exigió dejarse de cursilerías o amaneramientos, pero Hiriart insistió en presentarse como el nuevo dueño de la verdad: el periódico de los tres gabinetes —de Carlos Salinas, de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto— combatirá las mentiras; por supuesto, así lo aclaró el director de La Aurora, exclusivamente las expresadas en Palacio Nacional.
¿Redacción de tres gabinetes? Así se ha anunciado.
Colaboradores de La Aurora del gabinete de Salinas de Gortari: José Carreño Carlón y Otto Granados, ambos voceros de Carlos Salinas en su periodo presidencial.
Colaboradores de La Aurora del gabinete de Felipe Calderón: Ernesto Cordero, secretario de Hacienda; Roberto Gil Zuarth, secretario particular; Guillermo Valdés Castellanos, director del CISEN; Germán Martínez, secretario de la Función Pública; Lía Limón, subsecretaria de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos.
Colaboradores de La Aurora del gabinete de Enrique Peña Nieto: Aurelio Nuño, jefe de la Oficina de la Presidencia y secretario de Educación Pública; Claudia Ruiz Massieu —sobrina de Salinas—, canciller y secretaria de Turismo; Alberto Bazbaz, jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera.
Volvamos a Hiriart y su arrogante misión. Es un hecho: si un periodista dice que su rival es algo tan nebuloso y vago como la mentira —por lo tanto, tan difícil de demostrar en términos objetivos—, entonces esa persona parte de una posición de superioridad moral dogmática que, por definición, es inmoral.
Hiriart y su redacción de tres gabinetes —dos del PRI y uno del PAN—, al elegir un enemigo casi siempre tan indescifrable como la mentira, están afirmando que tienen permitido definir la verdad a conveniencia de los intereses de los expresidentes prianistas, que como bien sabemos se han visto seriamente afectados por la 4T.
En ese sentido, cabe decir que Hiriart y sus políticos reconvertidos en periodistas serán los mayores mentirosos del oficio, exactamente lo contrario de lo que juran van a combatir. Ocurrirá así porque tratarán de imponer su propia distorsión de la realidad con el fin, ingenuo, de que la opinión pública la acepte como la única verdad.
Por ahí leí que si la meta de alguien es competir contra la mentira, estaría en realidad buscando superarla en su propia lógica: la persuasión con falsedades más o menos bien narradas.
El periodismo, en su relación con la verdad demostrable —hasta donde esto sea posible— puede ser a la vez antídoto y veneno. En mi opinión, un diario integrado por numerosos políticos opositores si se define a sí mismo en relación a la mentira es desde antes de su primer número el veneno más potente en términos de la tarea, siempre compleja, de publicar hechos que coincidan con la realidad tal como es, y no como quieren verla los periodistas que la difunden.
Al decir Hiriart que su periódico, el de los gabinetes del PRIAN, competirá contra la mentira, lo que está afirmando no es que buscará verdades, sean de su gusto o no, sino que nada más pretenderá ganar a cualquier precio el debate contra Claudia Sheinbaum. Y, en este contexto, a cualquier precio significa, de plano, que si es necesario desarrollar grandísimas mentiras para restarle credibilidad a la presidenta, en La Aurora lo harán con absoluta irresponsabilidad.
Si Pablo Hiriart y su equipo sacado de los gabinetes de Salinas, Calderón y Peña Nieto se creen los poseedores de la verdad absoluta —es lo que piensan: si no fuera así jamás se atreverían a fundar un diario para combatir mentiras—, entonces lo único que sensatamente habrá que esperar de ellos no es periodismo, sino propaganda asfixiante. Como la de Carlos Loret, cuyo modelo de revelaciones producto del espionaje ya se agotó porque no tiene el menor impacto en el segundo piso de la 4T.
Posdata: Habrá tiempo para conocer el financiamiento del nuevo diario. Debería Hiriart ser transparente e informar los nombres de los empresarios o políticos que patrocinan su proyecto y su equipo de tres gabinetes prianistas. Por lo pronto, las personas que saben de estas cosas mencionan dos padrinos probables: un hombre de negocios ya metido en los medios muy enojado con la izquierda, y un político que cuando ejerció el poder ejecutivo en cierta entidad federativa muy grande tuvo como su vocero a uno de los coordinadores editoriales de La Aurora.


