La evaluación es legítima siempre y cuando se apegue a criterios específicos que impactan o no en la población civil. A menudo vemos estudios metodológicos que, de cierta forma, nos dan una perspectiva clara de las acciones que están siendo fructíferas. El grueso de la ciudadanía, de cualquier municipio que hablemos, tiene la última palabra y es el mejor juez para señalar la capacidad de desarrollo, así como las limitantes que predominan. De ese modo, los ayuntamientos, que son parte fundamental de la gobernabilidad de una entidad, atienden las necesidades, considerando prioridades y elaborando estrategias dependiendo del contexto. Para una alcaldía, de hecho, los temas del sistema de agua, alumbrado público, movilidad, medio ambiente, economía y turismo, suelen ser cruciales en algunos casos, básicamente por la región.

Todo eso, dado su relevancia, tiene una premisa en un factor determinante que llamó poderosamente la atención ahora que Morena ha echado andar una estrategia de trabajo con los municipios más importantes que gobierna. Como sabemos, la coalición Seguimos Haciendo Historia fue la ganadora de la mayoría de las alcaldías, inclusive las más sustanciales que representan en mayor número de votantes. Para describir un poco de lo que hablamos, hacemos referencia a la Escuela Municipalista, que se llevó a cabo en Morelos, uno de los enclaves que gobierna la 4T, y que ha transformado por completo las políticas públicas.

Dado lo que vimos el pasado fin de semana, en definitiva, podemos decir que el encuentro de los presidentes municipales del país, ahora que está en su mayor apogeo el proceso electoral que se avecina, será también crucial. Obviamente que la figura de un gobernador pesa, pero también la de un alcalde. La principal garantía, desde luego, radica en el contacto directo que tienen con la población. De igual manera, tienen acceso a eventos del estado y la federación en el que se abren foros de participación a fin de garantizar la atención de todos los sectores sociales, principalmente el más vulnerable. Más que una representación política, los ediles son agentes de cambio que, hasta cierto punto, pueden tomar decisiones para fines administrativos.

Es muy curioso lo que pudimos atestiguar. De hecho, observamos algún material pedagógico con el que estuvieron trabajando los ediles en este taller de formación. Eso, por un lado, ratificó que el compromiso de la dirigencia nacional es formar hombres y mujeres con mucha más consciencia de lo que significa un proyecto de nación como el que encabeza Claudia Sheinbaum. Inclusive, formalmente podemos decir que se trata de ponencias y mesas de trabajo; sin embargo, hay otros objetivos que, tras bambalinas, se estuvieron planeando. Fue entonces cuando se habló de continuidad y ejercicio electoral. Eso, de cierta forma, nos dice que los alcaldes no son ajenos a esta situación. Repito, ellos son activos cruciales que saben moverse en localidades y comunidades alejadas de las cabeceras municipales. Cuando se requiere llegar hasta allá, para algún programa social, son los ayuntamientos los que trabajan un quehacer de avanzada.

Hay que felicitar a Luisa María por la enorme visión que tuvo de agrupar a los ediles de las ciudades más importantes del país. Vimos, de hecho, un desfile de actores. Podemos destacar algunos que, por su relevancia, juegan un papel preponderante. Diría que, en ese orden, Tijuana y Ciudad Juárez, por ser cruces fronterizos, tienen retos mayúsculos que han sabido enfrentar con buenos resultados, sobre todo en la coordinación con la autoridad federal. Ismael Burgueño y Cruz Pérez, ediles de esos enclaves estratégicos, figuraron en la primera línea.

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Otros protagonistas, que vimos muy de cerquita a la dirigencia nacional, fueron los alcaldes de Mexicali y Ensenada. Hablamos de Norma Bustamante y Claudia Agatón. En Campeche, por ejemplo, miramos de cerca a Pablo Gutiérrez, presidente municipal de Carmen. También Chiapas mandó representación. Y qué decir de Geraldine Ponce, de Tepic, Nayarit. O el mismo Julio Arreola de Pátzcuaro, en conjunto con Mario Pérez, de Maravatío.

En concreto, sabemos que en política no hay casualidades. Morena está preparando la maquinaria con mucha antelación para el enorme reto que cargarán de refrendar el poder de convocatoria en las urnas. Efectivamente, la izquierda ha hecho cálculos y, en una de esas, se llevan 16 de 17 gobernadores, incluyendo Chihuahua y Querétaro, que se caen a pedazos con las administraciones de la derecha. Por eso, la población ha reaccionado al llamado de unidad. Saben lo que significa un proceso de transformación; por esa razón, movilizan y organizan a las estructuras territoriales. La Escuela Municipalista es el mejor ejemplo.