Hace poco dijimos que México siempre estuvo a la altura de una organización de cumbre mundialista de futbol. De hecho, el seleccionado inglés, sumado al de sus seguidores, hizo buenos comentarios de nuestro país. Ese reconocimiento, en parte, se debe a la buena coordinación y planeación del gobierno federal. La presidenta, desde un principio, ofreció las condiciones propicias para que el entorno trascendiera como se merece. Esto confirma que el proyecto de transformación, ahora que se expresan los desafíos más importantes, pone al descubierto las metas que se han trazado para alcanzar esa prosperidad, lo cual es un logro desde el punto de vista global. Aquí podemos sostener que, gracias a la confianza que genera la jefa de Estado, el compás se sigue abriendo para que los ojos del mundo sepan que no solo somos una nación en avanzada, sino un territorio que despega por su economía.
De manera oficial, ha quedado fundamentado el Informe de Inversiones Mundiales realizado por las Naciones Unidas, que detalló el ascenso que ha tenido México. Es, además de un repunte por la adaptación vertiginosa que tenemos para los mercados globales, la manifestación más clara de que nuestro territorio genera confianza gracias al proyecto de transformación que encabeza Claudia Sheinbaum.
Estos cambios estructurales, productos de las cadenas de suministros y del apogeo de la industrialización, son elementos que abonan para afianzarnos en una posición que pocos países pueden presumir. Luego de confirmarse eso, en definitiva, podemos sacar muchas conclusiones de que somos una nación altamente competitiva. Aunque no es la misma proporción, compartimos el escalafón con superpotencias como Estados Unidos, China, Reino Unido, Alemania, Canadá y Brasil.
Entonces ayer, hay que recalcarlo, fue uno de esos días históricos para los proyectos productivos que se han trazado a corto, mediano y largo plazo. Más de 41 mil millones de dólares han aterrizado. El nearshoring, por ejemplo, ha sido uno de los grandes motores que ha reconfigurado esta esfera, al contar con una posición estratégica y un corredor industrial que otorgue mayor certidumbre; eso es otro elemento que debemos considerar para esta expansión. Hablamos de una infraestructura sustancial que, por añadidura, genera oportunidades en sectores automotores, electrónicos, lo mismo que plataformas de información a las que debemos adaptarnos ante la cadena de cambios innovadores.
Y para que exista este tipo de coyunturas, en ese dinamismo de crecimiento que estamos experimentando, es sostener un impulso en el marco internacional. Por lo pronto, todos los mecanismos jurídicos que el gobierno ha puesto al alcance de las empresas para armonizar los entornos quedan claros; son otras de las formidables ventajas por los atractivos que constituyen. De hecho, México ha ido afianzándose porque no ha abandonado su posición de insistir en los enormes atractivos y en la calidad de las manos mexicanas que se esfuerzan por construir productos de mucha calidad. De eso y muchos otros aspectos, el gobierno de Sheinbaum influye.
Estamos de acuerdo en que, en la etapa neoliberal, ante otra visión y otra política, no se daban estas condiciones. De hecho, el escenario siempre lució muy lejano porque no se le proyectaba como se debía. Hoy, como nunca, el gobierno de la Cuarta Transformación ha dado el máximo para escalar a estas latitudes. Como mexicanos y como personas conscientes, nos enorgullece contar con el respaldo de esta magnitud. Esto, a la par de reducir brechas, genera una cadena de oportunidades que Sheinbaum, con oficio, ha sabido capitalizar al hacer partícipe a una política integradora y dinámica. Es, por lo tanto, una enorme plataforma de valor agregado.
Durante su conferencia, la presidenta expuso doce indicadores que, a su juicio, permiten entender el momento económico que vive México ante el acelerado crecimiento del flujo de capital. Entre los puntos centrales, mencionó el récord histórico de inversión extranjera, acompañado de una de las tasas de desempleo más bajas, lo que refleja estabilidad laboral y un aumento sostenido en los salarios, según datos de la OCDE. También destacó los mecanismos que han permitido que el país registre la segunda tasa más baja en la región. A ello se suma un avance sin precedentes en los salarios de cotización, que hoy alcanzan su nivel más alto.
La presidenta también subrayó el volumen de inversión y comercio con Estados Unidos, que llegó a 839 mil millones de dólares, cifra que confirma la fortaleza de la relación bilateral. En esa misma línea, México ha incrementado sus ventas al exterior gracias a la calidad de sus productos, alcanzando un récord de 723 mil millones de dólares en exportaciones. Además, se verificó un crecimiento importante en la inversión fija y en el consumo privado. Todo ello ha impulsado la actividad económica hacia un nuevo máximo histórico. Finalmente, destacó el repunte de la actividad industrial, que en abril alcanzó su punto más alto, consolidándose como uno de los pilares del crecimiento nacional.



