Bajo la premisa de un juego sucesorio presidencial adelantado y los números que circulan día con día, eso nos ha dado pie a que todo gire en torno a las elecciones intermedias que viviremos dentro de muy poco. Podemos reconocer, inclusive, que Morena ha actuado más con inteligencia que con pundonor. Movió las piezas del ajedrez y, por ende, aprovechó al máximo el Consejo Nacional para lanzar las reglas de participación interna. Muchos dirán que se trata de una prueba de fuego que debe estar a merced de quienes han levantado la mano para participar. En realidad, no percibo que un ejercicio de esta índole pueda comprometerse si se discute la importancia crucial de la unidad para cada una de las manifestaciones partidistas. Indudablemente, lo que cobra mayor relevancia, además del protagonismo de los perfiles, es el nombre de una marca que ha ido adquiriendo presencia y simpatía en todos los territorios del país, incluyendo aquellos que dominan la oposición. Eso, como tal, garantiza competitividad o aumenta la capacidad, específicamente de la llamada Cuarta Transformación.
Morena aprovechará al máximo el mal momento que atraviesa la oposición. Ellos, no es necesario decirlo, están en la antesala del basurero de la historia, principalmente el PRI, que ha entrado en una especie de enfermedad terminal que no tiene cura. De hecho, el desgaste que acarrea la dirección del partido los ha hecho humillarse al plantear un megabloque para los procesos que se avecinan. Hace poco, en efecto, el PAN rompió toda relación con el Revolucionario Institucional. Aunque los dos tienen intereses en común, cada uno, por separado, probará su suerte para conquistar el voto del electorado. El problema, más allá de lo que te planteas y puede llegar a producir, es el impacto que posea con la propia gente. Quizá el consuelo que tenga Acción Nacional, dicen ellos, sea que son la segunda fuerza. No es un alivio del todo, pues la diferencia entre una expresión y la otra es abismal. Hay casos donde Morena arrasaría tres o hasta cuatro puntos a uno a la derecha.
La enorme ventaja que tiene Morena, pasado el primer semestre, es que contará con representantes en cada una de las entidades. Eso le da mayor margen de maniobra para operar e ir organizando el activismo territorial. Hacerlo, desde luego, sería algo así como la dinámica que llevaron a cabo las llamadas corcholatas. Si hacemos una breve relatoría, sin duda, podemos decir que vivimos una situación semejante, aunque de menor magnitud. De hecho, entre los planes de la presidenta de México está ganar el mayor número de territorios. La encuesta de MetricsMx, que por ahora nos acerca al proceso interno de Morena, nos da muchos elementos para saber quiénes estarán midiéndose en la encuesta o las reglas de participación que aplique el partido guinda.
Entendemos muy bien que algunos protagonistas que nombraremos, sin duda, muy rápido tendrán en sus manos la coordinación de la defensa del voto. Son, de hecho, quienes más están presentes en el ánimo de la ciudadanía. Eso lo sabremos muy pronto; sin embargo, ponderamos algunos perfiles que, como tal, llevan tiempo en ese propósito común. En Baja California, de acuerdo con los números de MetricsMx, Julieta Ramírez encabeza las preferencias en la carrera interna. Les siguen Armando Ayala López e Ismael Burgueño. Eso, como en cualquier caso, estará en manos de los órganos colegiados que, en algún momento, pueden decidirse por el tema de género para cualquiera de los bandos.
Con los datos que hemos podido recolectar, desde luego, podemos aludir a la entidad de Chihuahua. MetricsMx, en efecto, ponderó una lista en la que aparecen Andrea Chávez y el presidente municipal de Ciudad Juárez, Cruz Pérez. Haciendo un análisis más minucioso, el edil es quien más se ha ido afianzando en la carrera. Lo más sustancial es que le ha ganado los reflectores a una legisladora que, desde hace tiempo, se volvió una imagen mediática. Aun así, es doblemente meritorio ganarle el paso. Además de ello, lo hemos adelantado, un perfil hombre suena con mucha intensidad. Es lo más probable que suceda, sobre todo para que no exista un conflicto de intereses ahora que Adán Augusto López fue nombrado coordinador de esa circunscripción.
Otra de las entidades que más me llamaron la atención, sobra decir, es el territorio de Querétaro. Es cuestión solo de tiempo para que la dirigencia nacional de Morena ratifique lo que las encuestas nos han ido adelantando. MetricsMx, por ejemplo, corroboró el buen momento que vive Santiago Nieto Castillo, titular del IMPI. Él, para ser precisos, le lleva 11 puntos de ventaja a Beatriz Robles. De ese modo, me parece que esa puede ser, en esa lógica, la primera designación que saque a la luz pública la dirigencia nacional de Morena. El arranque, efectivamente, tendrá mucho que ver con las prioridades que se ha fijado la presidenta en ese enclave. Quiere, a todas luces, arrebatarle un bastión sustancial. Por eso mete mucha presión; inclusive, parece que el ejercicio está hecho a la medida del movimiento, tal y como aconteció en Estado de México y Yucatán.
Por último, Michoacán también fue uno de los puntos que evaluó la metodología de MetricsMx. Ayer, de hecho, vimos con claridad que, en esa lista de aspirantes de Morena, figuran en el primer plano Carlos Torres Piña, lo mismo que Gladyz Butanda. Eso lo veremos muy pronto, máxime a finales del mes de junio, cuando se recurra a aplicar cuestionarios y entrevistas para saber qué piensa el grueso de la ciudadanía. En realidad, no es necesario mencionar que, en sí mismo, el ejercicio requerirá un alto nivel, especialmente, cuando se trata de uno de los aspectos cruciales de la batalla democrática en México.



