En política, nada pasa por casualidad. Cuando un funcionario polémico como Marx Arriaga es relevado en medio de tensiones internas, investigaciones incómodas y revelaciones explosivas, más que un cambio administrativo o un viraje en la política educativa, se vuelve un movimiento estratégico en un tablero más amplio o en respuesta a fricciones al interior del grupo gobernante.
A más de un año de haber sido ratificado, su salida ocurre en un contexto donde las presiones políticas se acumulan en otros frentes y como un distractor oportuno para sacar de la línea de fuego al secretario de Educación Pública, Mario Delgado, quien enfrenta cuestionamientos derivados de investigaciones en Estados Unidos y de las revelaciones vertidas por el exconsejero jurídico Julio Scherer Ibarra en su libro Ni Venganza Ni Perdón, donde se alude a sus presuntas relaciones con el llamado “rey del huachicol” y al financiamiento irregular de campañas de Morena.
En ese contexto, Arriaga es indefendible; y precisamente por ello, funcional como pieza de sacrificio.
Ascenso al amparo de la 4T
Se sumó al movimiento de la Cuarta Transformación en 2018 y comenzó a ganar notoriedad por su cercanía con Beatriz Gutiérrez Müller como factor clave en su ascenso. Fue asesor de su tesis doctoral y mantuvo una relación cercana que facilitó su incorporación a posiciones estratégicas.
En 2019 fue nombrado director general de Bibliotecas en la Secretaría de Cultura. Su llegada estuvo marcada por la polémica, especialmente por el relevo del entonces director de la Biblioteca Vasconcelos, que fue calificado como autoritario y carente de tacto político.
En 2021, invitado por la entonces titular Delfina Gómez, asumió la Dirección General de Materiales Educativos en la SEP. Desde esa posición encabezó la elaboración del plan de estudios de la Nueva Escuela Mexicana y coordinó la producción de los Libros de Texto Gratuitos.
Libros, ideología y confrontación
El rediseño curricular detonó una de las mayores controversias educativas de las últimas décadas. Especialistas, académicos y organizaciones civiles señalaron errores conceptuales, inconsistencias pedagógicas y un evidente sesgo ideológico. Mención aparte merece la desaparición de asignaturas tradicionales, reorganización por proyectos integradores y la narrativa histórica adoptada.
Entre los señalamientos más recurrentes estuvieron las referencias al triunfo electoral de 2018 y a la Cuarta Transformación dentro de contenidos históricos y cívicos. Materiales como México: Grandeza y Diversidad, editado por el INAH y distribuido por la SEP, incorporaban elogios al proyecto político del expresidente Andrés Manuel López Obrador, y la inclusión de la alternancia de 2018 en libros de primaria alimentó el debate sobre los límites entre educación pública y propaganda.
Ante las críticas, el presidente defendió públicamente a Arriaga y aseguró que los libros no serían modificados, atribuyendo los cuestionamientos a una campaña política. Esa defensa reforzó la percepción de que el funcionario contaba con el respaldo directo de Palacio Nacional y, pese a litigios y amparos promovidos en distintos estados, los materiales se distribuyeron.
Marx Arriaga también protagonizó confrontaciones públicas con especialistas y funcionarios. Uno de los episodios más visibles fue el debate que sostuvo con el exsecretario Aurelio Nuño en un encuentro organizado por Joaquín López-Dóriga. El intercambio, evidenció dos visiones opuestas: la de una política pública estructurada frente a un discurso cargado de activismo ideológico.
El desempeño de Arriaga dejó dudas sobre su solidez técnica y reforzó la percepción de que actuaba más como operador político que como diseñador educativo.
Sacrificio táctico
La salida ocurre mientras el titular de la Secretaría de Educación Pública enfrenta presiones y busca reducir tensiones. Sin embargo, la Nueva Escuela Mexicana y los libros de texto siguen sin cambios de fondo. Tras años de confrontación y costos políticos acumulados, apartar a Marx Arriaga resulta más fácil que replantear el modelo.
El movimiento no cierra el debate: solo administra el desgaste y da margen a otros actores.
X: @diaz_manuel





