Buscando el acuerdo primigenio que autorizó el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios, otorgado por la Secretaría de Educación de Tamaulipas a la Academia Militar Marina Doenitz. Que lleva el apellido del almirante Karl Dönitz, criminal de guerra juzgado en Nuremberg y sucesor de Adolfo Hitler por órdenes del propio führer antes de suicidarse. Andando en esto, me topé con un acuerdo del exgobernador, Francisco García Cabeza de Vaca, que también se relaciona con el tema castrense en las aulas.

Despejo la primera incógnita. Por azares de la política, en el REVOE otorgado a la Academia Militar, intervinieron tres economistas del Instituto Tecnológico de Monterrey. Fue solicitado mediante oficio firmado por Jorge Ponce Ortega, el 27 de noviembre de 1998. Es decir, el trámite inicial lo hicieron al final del sexenio de Manuel Cavazos Lerma.

Fue hasta el 15 de agosto de 2001, que el gobierno de Tamaulipas otorgó el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios NMSI12103/2001, firmado por Tomás Yarrington Ruvalcaba. El Secretario de Educación, Baltazar Hinojosa Ochoa, fue quien propuso al gobernador, mediante oficio del 2 de julio de ese año, otorgar el REVOE, publicado el 22 de noviembre de 2001.

Cavazos Lerma, Yarrington Ruvalcaba e Hinojosa Ochoa, cursaron la carrera de economía en el prestigiado ITESM. Incluso, Baltazar fue Subsecretario de Egresos en el gobierno de Coahuila, con Rogelio Montemayor Seguy. Otro economista egresado del Tecnológico de Monterrey.

Años más tarde, el 8 de agosto de 2018, Francisco García Cabeza de Vaca, suscribió el acuerdo gubernamental para dar vida al “Sistema de Bachilleratos Militarizados de Tamaulipas”, SIBAMITAM.

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Dicho acuerdo, publicado el 14 de agosto de 2018, contiene ocho considerandos, en los que Cabeza de Vaca justifica la creación del sistema. En el primero, hace referencia a la reforma constitucional y legal, impulsada precisamente por Baltazar Hinojosa Ochoa, aprobada entre diciembre de 2010 y octubre de 2011, por el Congreso de la Unión. La reforma estableció la obligatoriedad del Estado de garantizar la Educación Media Superior en el país.

Es decir, para crear el Sistema de Bachilleratos Militarizados de Tamaulipas, Cabeza de Vaca tomó en cuenta una reforma publicada seis años antes: el 9 de febrero de 2012. Además, argumentó que, para mejorar la educación del nivel medio superior, era necesario incluir la “disciplina militar”.

Incluso, para que no hubiera lugar a la duda sobre este objetivo, Cabeza de Vaca dijo el 20 de agosto de 2018, durante la ceremonia inaugural del primer plantel localizado en Reynosa, que los bachilleratos militarizados estaban destinados a proveer la educación media superior “bajo un régimen militar”.

De esta manera, creó el “Sistema de Bachilleratos Militarizados del Estado de Tamaulipas”, siendo un órgano público descentralizado, con personalidad jurídica y patrimonio propios, sectorizado a la Secretaría de Educación. Que, mediante decreto suscrito por Cabeza de Vaca, publicado el 2 de septiembre de 2021, modificó su estatus jurídico a un órgano desconcentrado, integrado únicamente por el plantel de Reynosa.

Francisco García Cabeza de Vaca lo hizo, sin que la Constitución Política de México y la Ley General de Educación, mencionen que el sistema educativo utilice la disciplina castrense para sus fines. O, como dijo el exgobernador de Tamaulipas, lo haga “bajo un régimen militar”. Y las autoridades solo pueden hacer lo que señalan expresamente la Carta Magna y las leyes.

Por esta razón, el Secretario de Educación, Mario Delgado Carillo, advirtió a las autoridades estatales que, para el próximo 31 de agosto, en que inicia el próximo ciclo escolar, deberán garantizar que ninguna institución educativa preste sus servicios bajo la denominación o modalidad “militarizada”, “militar”, “castrense” o cualquier otra que haga referencia a la instrucción o disciplina de carácter militar. Como la Academia Militar Marina Doenitz o el SIBAMITAM de Cabeza de Vaca.

Recordando que, la prestación de servicios educativos bajo denominaciones o modalidades de carácter militar, es incompatible con los fines y principios del Sistema Educativo Nacional. Porque la educación militar se circunscribe a la formación del personal de las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional, y es impartida de manera exclusiva por la Secretaría de la Defensa Nacional.

Ya veremos si la orden de Mario Delgado Carrillo, otro economista, pero del ITAM, se cumple o queda como un llamado a misa.