A las maestras y los maestros de la escuela pública que cumplen 30 años de servicios a la nación, el gobierno de la República les reconoce con la medalla “Rafael Ramírez Castañeda” y un bono económico. Muchas felicidades a las profesoras y profesores que fueron galardonados con esta distinción, el pasado 15 de mayo de 2026, y a quienes antes han sido reconocidos de manera similar.

Cabe mencionar que la medalla y el bono económico que se entregan a las y los trabajadores de la educación por haber servido al país durante tres décadas de trabajo, deben tramitarse con un año, aproximadamente, de anticipación. Lo digo porque tuve el honor de recibir, sin ceremonias ni mayores reflectores, esa especial medalla y el bono en 2020.

Recuerdo que esa vez, luego de que algunas personas me preguntaron “¿Quién fue el Maestro Rafael Ramírez Castañeda?” escribí un breve texto de divulgación con la finalidad de responder a esa pregunta; para ello, consulté varias fuentes y me di cuenta que una de éstas registra datos interesantes y pocos conocidos de la vida del destacado educador mexicano. (Ver: “Una nota sobre el maestro Rafael Ramírez”, SDP Noticias, 21 de noviembre, 2021:

Reproduzco a continuación lo más importante de esa nota publicada hace cinco años, para destacar algunos rasgos de la personalidad, la trayectoria y los vaivenes en la vida del maestro Ramírez Castañeda, a quien seguramente se recordará, por su 67º. aniversario luctuoso, el próximo 29 de mayo.

Lo que sigue son fragmentos de un texto escrito por el doctor Santos Hernández Medina, quien ha redactado una de las biografías más completas y documentadas sobre la vida y obra del Maestro Rafael Ramírez Castañeda. El maestro Rafael Ramírez Castañeda nace en “Las Vigas”, una pequeña población del Estado de Veracruz, que se localiza entre las ciudades de Xalapa y Perote.

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Ahí, en las Vigas, “el 30 de diciembre de 1884 nació un niño a quien bautizaron como José Silvestre Rafael de Jesús. En el registro civil fue inscrito solamente con el nombre de Rafael.” Ahí, “…cursó en la escuela primaria de su pueblo los cuatro grados que se ofrecían. Como don Francisco Javier, su padre, ya había muerto, doña Pascualita, su madre, atendiendo las recomendaciones de uno de los maestros de Rafael, dio su consentimiento para que el niño continuara estudiando en Xalapa, Veracruz, para cursar la carrera de profesor.

“Al egresar de la escuela normal de Xalapa en 1906, Rafael Ramírez tuvo contacto con el medio rural en la escuela de una hacienda de Tuxpan, Veracruz, y trabajó en algunas zonas rurales del estado. Después se trasladó a Durango y a fines de 1909 llegó a México, Distrito Federal, donde fundó un plantel que denominó Escuela Nueva.” Al año siguiente a don Rafael le tocó vivir, como maestro rural, el inicio del movimiento revolucionario en México.”

Hernández Medina escribe que: “Posteriormente en el Distrito Federal (Ramírez) dedicó algunos años a la educación industrial, en la escuela “Vasco de Quiroga”. Estableció la educación técnica “aprendiendo haciendo”, convencido de que la mejor educación es la que resuelve las necesidades vitales a través de la práctica. Su primera obra, fue un estudio comparativo que realizó de este tipo de educación técnica entre varios países europeos y Estados Unidos.”

En 1922 es profesor de Metodología en la Escuela Normal Nocturna, y al año siguiente, jefe de sección del Departamento escolar e inspector general de enseñanza del mismo departamento de la Secretaría de Educación. En 1923 se le nombró miembro de la primera misión cultural destinada a Zacualtipan, Hidalgo. Su participación en esta importante actividad fue determinante para definir su interés por la problemática que se vivía en las comunidades rurales, que llegó a convertirse en pasión, por la educación rural. A fines de 1925, en unión con otros maestros, fue enviado a los Estados Unidos a estudiar el sistema de segunda enseñanza de aquel país y, a su regreso, participó en las tareas de organización de ese sistema.

Hizo una breve incursión como docente en la educación secundaria, preparatoria y en la Facultad de Filosofía y Letras. Después, como director de Misiones Culturales desde el primero de enero de 1927, estableció un programa general de trabajo, logrando el mejoramiento colectivo en todos los aspectos de la vida rural.

Para ello, en lo económico-social, promovió que se entregara la tierra a los campesinos y se modernizaran las técnicas agropecuarias, se impulsaran las pequeñas industrias locales y se introdujeran otras nuevas. En el aspecto social le dio gran importancia al concepto de propiedad y trabajos colectivos, a la dotación de ejidos y restitución de tierras comunales, con el fin de fortalecer los sentimientos de solidaridad, unidad y armonía en las relaciones sociales en torno al ejido.

En el ámbito educativo, además de los contenidos estipulados para el nivel primario y de alfabetización de adultos, Rafael Ramírez fomentó y enriqueció la vida espiritual de los campesinos con tareas recreativas, como el deporte, las actividades artísticas y culturales, la danza, canciones populares y representaciones teatrales.

En 1928, a su regreso de Estados Unidos, donde realizó una estancia con el propósito de observar la educación rural, se le nombró jefe del Departamento de Escuelas Rurales, primarias foráneas e incorporación cultural indígena. Desde esa fecha hasta 1934 dirigió la educación rural y nutrió a los maestros rurales con orientaciones teórico-didácticas por medio de artículos que escribía en las publicaciones periódicas especializadas de la época, y con una vasta producción bibliográfica; o bien por medio de sus visitas a los lugares a un más apartados del país, con sus conferencias y su correspondencia para ayudar a los maestros a sistematizar sus experiencias.

A fines de 1934 dejó la dirección de las escuelas rurales y fue nombrado asesor del Departamento de Enseñanza Agrícola y Normal Rural. Fue profesor de la Escuela Nacional de Maestros. Participó en los cursos orales del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio y fue director del Centro de Perfeccionamiento para Profesores de Enseñanza Secundaria, antecesor de la Escuela Normal Superior, de la que Ramírez fue docente y director.

Hechos poco conocidos: según Santos Hernández Medina, el maestro Ramírez “acostumbró ceder a la Secretaría de Educación Pública las regalías que una casa editora le pagaba por sus libros de lectura para cuarto grado de educación primaria llamados “El sembrador”, con tiradas de varios cientos de miles de ejemplares.”

Como casi todos los aspectos fundamentales de la vida nacional, con el régimen del presidente Manuel Ávila Camacho (1940), se modificó el enfoque de la política educativa lo que propició que algunos funcionarios, buscando quedar mejor con la nueva política, persiguieran a quienes como Ramírez Castañeda habían simpatizado con los planteamientos del régimen anterior (de Lázaro Cárdenas).

En 1942, la Secretaría de Hacienda por petición de la Secretaría de Educación Pública, fincó responsabilidades a Ramírez por concepto de algunos muebles que habían estado bajo su resguardo durante su gestión como jefe del departamento de Escuelas Rurales. Dicha responsabilidad tenía un monto de mil seiscientos treinta pesos con ochenta centavos, mismos que se le obligó a pagar con descuentos quincenales de setenta y dos pesos de un sueldo de cuatrocientos pesos mensuales.

Cuatro años después, en 1946, tras más de treinta años de servicio continuo a la educación pública del país, se jubiló. A partir de entonces cambió el hábito de su acción en beneficio de la escuela rural mexicana. Habló a favor de ella al ocupar diversas tribunas en congresos, reuniones de trabajo y asambleas. Empleó su pluma para defenderla en las páginas de periódicos y revistas más reconocidas de su época.

“Su experiencia y su capacidad reflexiva lo llevaron en la última etapa de su vida a adoptar posiciones muy críticas respecto a diversas políticas educativas gubernamentales. Estas actitudes críticas lo acercaron a muchas corrientes ideológicas y políticas de izquierda y las concretó con su militancia en esa época en el Consejo Mundial de la Paz.”

Don Rafael Ramírez Castañeda muere en su casa, de Coyoacán, en la Ciudad de México, el 29 de mayo de 1959.

“En honor a tan ilustre personaje, el Gobierno de Veracruz en el año de 1968, siendo gobernador el Lic. Fernando López Arias, cambia el nombre de Las Vigas por el de Rafael Ramírez Castañeda.”

Enseguida de que se publicó mi nota, Luis Hernández Navarro, coordinador de Opinión del diario La Jornada, me escribió para comentar algunos aspectos controvertidos de la obra y el pensamiento de Ramírez Castañeda. El 7 de febrero de 2023, Luis escribió un artículo con el título “El misal y la feligresía” (diario La Jornada, México) donde se refiere, en parte, a dichos aspectos controvertidos de la figura del educador: “El maestro Rafael Ramírez fue uno de nuestros grandes pedagogos. Más allá de promover ideas que hoy son cuestionadas como la castellanización y la integración a la sociedad nacional dejando de lado lo propio de los pueblos originarios, es uno de los forjadores de la escuela rural mexicana y autor de una excelsa obra educativa. Comparar el actual manual de la SEP con textos suyos como La enseñanza del lenguaje es un ejercicio útil para documentar la obstinación del texto de la SEP se dedica a “rizar el rizo”. (esto último como crítica de Hernández Navarro a “Un libro sin recetas para la maestra y el maestro”, manual para docentes elaborado como parte del Plan de Estudios 2022 de la Secretaría de Educación Pública, SEP).