Haz justicia y se prolongarán los días de tu vida.

Ley bíblica del Antiguo Testamento

Las críticas al vapor en contra de la ministra Lenia Batres por la iniciativa de ley que presentó en la Suprema Corte de Justicia de la Nación para imponer impuestos a las herencias se desvanecerán de la historia con el presente análisis.

Los mal llamados “críticos” que suben a las redes sociales sus comentarios, al parecer sólo por contar con un dispositivo con internet, deberían tomar en cuenta al mexicanismo retrógrado que tanto le ha hecho daño a nuestra patria, el cual, a pesar de ser bastante creativo, es muy perjudicial, incluyendo al que ha logrado toda una empresa de extorsión con nuestros datos personales haciéndonos llamadas falsas de bancos y otras filiales para utilizar nuestras cuentas y tarjetas de crédito a su favor, o el engaño que recientemente se logró con el examen de admisión a la UNAM.

Al respecto de lo que se puede hacer con las herencias voy a presentar únicamente un ejemplo bastante representativo de dicho mexicanismo:

Un extorsionador profesional y bien asesorado quería cobrarle a un médico la cantidad de 6 millones de pesos para evitar llevarlo a juicio, el médico muy audazmente prefirió por la vía legal desestimar la acusación de ese extorsionador, acusándolo de falsedad de declaraciones, el juicio se descartó y el médico no le pagó un sólo peso al susodicho personaje representante fiel del mexicanismo retrógrado.

Pero que hubiera pasado si el médico en cuestión hubiera caído en la trampa y con un arreglo “por abajo del agua”, como decimos en México, le paga la mitad de lo le pidió el extorsionador profesional en efectivo, es decir, 3 millones de pesos, para darle “carpetazo” al falso asunto legal, también como decimos en México.

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Y como buen engañador, el susodicho personaje, con esos 3 millones de pesos, le gustaría comprar una propiedad, quizá para abrir una tienda de conveniencia, y para no pagar impuestos sobre esos 3 millones de pesos en efectivo los declararía como herencia de su padre finado, quien los ahorró durante toda su vida en efectivo en una caja de zapatos, y antes de morir de cáncer, para complementar éste otro engaño, su padre le entregó dicha caja.

Por eso la loable iniciativa de la ministra Lenia Batres para cobrar impuestos a las herencias en general, y en particular a todas aquellas que se parecerían al presente ejemplo citado, debería ser analizada a fondo con visión mexicana pura.