El costo de un boleto para ir a los conciertos en este país ha cobrado enorme relevancia: el precio de un boleto difícilmente está por abajo de los 1,500 pesos. Quizá me estoy viendo demasiado noble e ingenua en mis datos y a lo mejor el más barato no baje de 2,000 mil pesos.

¿Cuándo habíamos visto en este país  estos precios para poder comprar un boleto para ver a nuestros artistas favoritos?

No sé si esto sea reflejo de la inflación abrumadora que el presidente niega que exista, o sea toda una mafia involucrada en la compra-venta de los boletos que los vende con estos sobreprecios exhorbitantes y que nadie  los regula ni los detiene.

Y luego con la preocupación de que sean boletos originales y no clonados como ha venido pasando en los conciertos del Foro Sol, donde mucha gente ya no entra porque su boleto fue “pirata”.

Mucho se ha hablado de la cantidad de fans de la cantante Taylor Swift que no pudieron costear un boleto para verla.

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No obstante, los seguidores fieles a su arte, estuvieron apostados a las afueras del Foro Sol tan solo para oír de lejos su voz.

Se comentó mucho que tapiaron (no se sabe si las personas de la producción de Taylor o  fue decisión del gobierno de la CDMX) la visibilidad hacia las instalaciones del Foro Sol desde un puente peatonal, en donde los fans de Taylor en el primer concierto se colocaron para poder ver a su artista favorita aunque fuera de lejos.

Ya para el segundo concierto colocaron tablones  en ese mismo sitio de manera que obstruyera la visibilidad para ellos.

El tema se hizo muy polémico, pues hubo gente que pensó que esto era demasiado cruel para aquellos que no habían tenido recursos para comprar un boleto para verla y para otras personas fue una medida correcta, pues por el peso de las personas las escaleras del Puente peatonal podrían haber colapsado.

El tema medular es que jamás en mis casi cincuenta años había visto que tanta cantidad de personas se quedaran fuera de un concierto, no por no haber encontrado boleto, sino porque realmente no obtuvieron los medios para comprar uno de ellos y ¡cómo no! si no es fácil conseguir arriba de 5 mil pesos para ver a tu cantante favorita o favorito.

¿De qué nos habla esta situación?

Pues justamente de eso: las personas hoy en día en nuestro país no tienen posibilidades económicas  de disfrutar de un buen concierto. No fueron pocos.

Rompe el corazón que les hayan obstruido la visibilidad a los que en las escaleras del puente peatonal podían ver de lejos, pero realmente sí se pudo evitar una tragedia.

¿Quién permite que estos boletos ahora rebasen de los mil pesos los más baratos? ¿Quién pone orden en esto?

Dirán “mientras haya gente que los compre, existirá el sobreprecio” y esa es una verdad. Hay gente que ahorró meses y meses para comprar ese boleto para ver a Taylor Swift, pero también para ver a Bad Bonny, a Billie Eilish, etc., todos, en el Foro Sol que a mí me parece, y ojo, es mi particular forma de ver las cosas, un escenario profundamente “chafa” para ver a una artista.

Desde mi punto de vista no hay una buena acústica y si no fuera por las enormes pantallas que cargan los artistas no se vería absolutamente nada.

El primer día que cantó Billie Eilish en el Foro Sol, acompañé a mi hija adolescente, claro habiendo pagado lo impagable, nos tardamos en recuperarnos del tremendo golpazo a nuestros bolsillos por meses, pero es la cantante favorita de mi hija y era su primer concierto.

Ese día yo creo que sí fue cierto que bombardearon las nubes para que lloviera en la CDMX, pues cayó un aguacero del terror, (abril de este año) y la lluvia fue tal que tuvieron que cancelar el concierto. Pero la cantante tuvo un lindo gesto: salir a cantar cinco canciones versión acústica, micrófono y guitarra se escuchaban pero nada más. Todo lo demás estaba empapado por lo que las pantallas estaban apagadas. Y pues no se veía absolutamente nada. Solo un micro punto por ahí perdido cantando.

Ese es el Foro Sol por el que hoy cientos de miles de personas pagan un boleto carísimo.

Pero tampoco es que sea tema exclusivo del Foro, también pasa en el Auditorio Nacional, Palenques y conciertos masivos. Precios exhorbitantes.

Una amiga me consiguió un boleto para ir a ver cantar a Luis Miguel en Querétaro en el Estadio Corregidora y, por supuesto, aún no se lo termino de pagar.

Otro de los fenómenos que me llamó la atención de este concierto de Taylor en particular es que hubieron muchos que se grababan dentro del Foro Sol presumiendo que sí habían tenido para comprar un boleto o que sí habían entrado, pero que, ya se iban porque tenían dolor de cabeza, o porque ya se les antojaba dormirse, como retando y burlándose de cientos de fans que no pudieron ir al concierto.

Me impresionó el nivel de basura que como sociedad somos y el nivel de mala entraña de muchos jóvenes que se burlaban de los que estaban afuera.

Como en esta guerra clasista de el que tiene, entra, el que no, se queda afuera.

Si hay algo que necesitan nuestros jóvenes es acercarse a la música, al final es arte, y tener acceso fácilmente a conciertos, pero con esos precios se vuelve una lucha de egos y de clases sociales que en verdad un día festivo en donde todos puedan tener el derecho de cantar y alegrarse con su artista favorito.

Cada día los espectáculos musicales estarán mucho más lejanos de las personas, y eso es tristísimo, porque si hay algo emocionante en esta vida es ir a ver a tu cantante favorito a un concierto.

Ojalá alguien tome cartas en este asunto pero la verdad es que están todos los integrantes de este gobierno tan enfocados en el 2024 qué hay temas que no les parecen relevantes.

Ya de la presencia del ministro Zaldívar en el concierto de Taylor Swift ya ni hablar.

La extraordinaria columnista de SDPnoticias, Verónica Malo, escribió sobre ello y sí, suscribo lo que dijo: fue una verdadera payasada y un verdadero montaje para ganarse a la “chaviza” lo que hizo este hombre.

Se les ve ya pero si bien desesperados a muchos por ganarse confianza y credibilidad, pero pues cada quién hace su lucha.

En fin, que espero poder seguir juntando para pagarle el boleto a mi amiga y espero que todos tengan la posibilidad y la oportunidad de ver a sus artistas favoritos sin quedarse afuera por no haber podido costear un boleto con montos exhorbitantes.

La música es arte.

Ojalá los políticos sepan que las personas necesitamos estar cerca de ella.

Tenemos derecho a la diversión. Pero no se vale que nos roben de esa manera por un boleto.

Y digo, ya sé que no por mi columna las cosas van a cambiar, pero como siempre les digo al menos ya me desahogué.

Es cuanto.