La leucemia infoblástica aguda es el principal tipo de cáncer en niños y adolescentes, y es la primera causa de muerte por enfermedad en México, en menores de 4 a 14 años. En 2022, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) estimó que más de 275,000 infantes entre 4 y 19 años fueron diagnosticados con esta grave enfermedad en la sangre.

Desentrañar las causas de la leucemia infantil y disminuir la mortalidad en menores diagnosticados con este mal, fue una de las prioridades del quehacer científico en el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024). Se priorizó el trabajo en los estados con mayores mortalidades (Tlaxcala, Puebla, Oaxaca, entre otros), y en regiones de mayor pobreza.

Los resultados que México ha obtenido para entender y enfrentar este grave problema, han demostrado ser un caso de éxito para la investigación de frontera de alto nivel, que se aplicó para incidir con eficacia. El trabajo se coordinó desde el entonces Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

En primer lugar, fue necesario ubicar esta problemática como una prioridad en la agenda pública nacional del primer gobierno de la Cuarta Transformación. Así, desde una perspectiva humanística, el Programa Nacional Estratégico “Salud” (Pronace Salud) integró el Proyecto Nacional de Investigación e Incidencia (Pronaii) de “Leucemia Infantil”. Este programa sumó la participación de más de 65 personas investigadoras y 53 instituciones para la atención de este tipo de cáncer.

Este Pronaii articuló el talento y las capacidades de personas investigadoras expertas en leucemias, como la Dra. Rosana Pelayo Camacho, quien fue coordinadora de este proyecto de investigación de incidencia. Con la suma de esfuerzos y voluntades entre científicos, y bajo una coordinación estratégica con metas claras por parte del Conahcyt, la Secretaría de Salud y el IMSS hicieron posible establecer el primer Laboratorio de Citómica del Cáncer Infantil en Atlixco, Puebla, en el corazón territorial de la problemática a tratar.

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Con el desarrollo de metodologías y armonización de seguimiento, se establecieron protocolos de diagnóstico certero y oportuno, con innovadoras y adecuadas terapias y fármacos de baja toxicidad. Con un enfoque integral único en América Latina, este laboratorio —ubicado en el Centro de Investigación Biomédica de Oriente (Cibior-IMSS)— logró una capacidad anual de 3,000 pruebas diagnósticas. Con ello, se logró aumentar la sobrevida de pacientes con leucemia infantil linfoblástica aguda de un 68 por ciento en 2022 a un 81 por ciento en 2023. Esto implicó salvar valiosos años de vida infantil.

Este gran avance no solo constituye cifras y porcentajes, sino vida, salud y justicia para nuestras infancias y adolescencias, que tuvieron que esperar años de gobiernos indolentes para ser el centro de las políticas científicas y tecnológicas del país.

Con el diseño de un nuevo y más ágil modelo de diagnóstico y un registro integral de la leucemia, replicado en decenas de hospitales de todo el país, México es ya referente en América Latina por reducir la tasa de mortalidad infantil a causa de la leucemia.

Para todo ello, la organización estratégica nacional del Pronaces Salud y el Pronaii Leucemia Infantil, fueron fundamentales. También lo fueron la articulación virtuosa entre el Conahcyt, la Secretaría de Salud y el IMSS.

Este caso, además, es uno de éxito en términos de la continuidad requerida para lograr incidir de manera profunda y sostenida, pues el Pronaii en su conjunto, se ha integrado como programa institucional al IMSS en este segundo gobierno de la cuarta transformación. Esta noble institución está multiplicando sus resultados con gran eficacia a través de sus clínicas OncoCrean para la atención del cáncer infantil.

Con toda su infraestructura y capacidad humana enfocada en este modelo, México ha podido ganar más de seis siglos de vida con investigación científica y de alta precisión orientada a salvar vidas.

Este caso es, también, un modelo a seguir para otras enfermedades. Constituye una novedosa forma de investigar e incidir desde el sector público. Implica un trabajo transdisciplinario y multidisciplinario, que armoniza esfuerzos entre los sectores público y privado, siempre de la mano con organizaciones de base social y comunitaria que han resistido con luchas permanentes por la dignidad humana y la justicia socioambiental.

Aunque se estima que para 2030 tengamos un porcentaje aún mayor de menores diagnosticados con cáncer que logren sobrevivir, es necesario que la investigación científica y el desarrollo tecnológico soberano avance también en la prevención. Para ello, hay que indagar acerca de las causas del cáncer infantil en México.

No podemos perder de vista que los riesgos de padecer cáncer están muy relacionados con la pobreza y la marginación, especialmente en lugares donde las poblaciones se encuentran expuestas a la intoxicación crónica de hidrocarburos y metales pesados que la industria desecha al ambiente sin que sea regulada de manera adecuada.

Es urgente atender las regiones identificadas como “infiernos ambientales” que se encuentran en emergencia ambiental. No solo se trata de contener la contaminación en estas regiones, sino de cuidar la vida de las personas que están expuestas a ella y que, día a día, durante sus actividades cotidianas en entornos tóxicos conviven con residuos peligrosos que aumentan la mortalidad prematura.

Las semillas de la investigación de incidencia que plantamos en 2018 ya germinaron en estrategias que salvan vidas, pero es importante que estos proyectos que iniciaron con el gobierno encabezado por el expresidente López Obrador y que continúan con la perspectiva científica de la presidenta Claudia Sheinbaum, avancen hacia el gran desafío que es la prevención.