La detención del Mencho y el resto de los narcos tiene como primer afectado dentro de la esfera política a quien se consideró su protector y aliado por seis años, Andrés Manuel López Obrador.

El resultado, es producto de la guerra de Claudia, acompañada de la inteligencia de Estados Unidos, que ha generado importantes resultados y por ello se debe respaldar.

La captura de Zambada marcó un indicio de posibles cambios en la relación en materia de seguridad con Estados Unidos desde el cierre del sexenio anterior, y ya en la actual administración, con la llegada de Omar García Harfuch, se ha planteado una estrategia distinta en el combate a la delincuencia, con la detención de diversos capos de alto nivel tanto del Cártel de Sinaloa como del de Jalisco Nueva Generación, o el líder de La Barredora, brazo del CJNG, Hernán Bermúdez Requena, el exsecretario de Seguridad de Tabasco, siendo su jefe el senador y número dos con AMLO, Adán Augusto López.

La ruptura con Palenque

El expresidente estando en funciones se había juntado con la madre de El Chapo y su abogado, protegió a Ovidio y evitó la detención de todos ellos, con su estrategia cómplice, de “abrazos no balazos”. AMLO los defendió a capa y espada, incluso pidiendo que no los nombraran por su apodo, que fueran respetuosos con ellos.

Junto con ellos, gobernó, impuso a gobernantes, más del 80% de los gobernadores de Morena y sus aliados tienen señalamientos e investigaciones judiciales por sus nexos con el crimen organizado, con alcaldes y legisladores, de ahí que durante la administración del tabasqueño se reconociera a México con la figura de narco Estado.

Las columnas más leídas de hoy

Hoy en día la política de seguridad en México parece estar entrando en una fase distinta. Durante los primeros seis años de la 4T el discurso dominante fue el de la contención, la administración del conflicto y la apuesta por reducir la confrontación directa con los grupos criminales. Hoy, los hechos apuntan hacia otro rumbo: decomisos históricos, más de un centenar de extradiciones y operaciones que han permitido trazar con mayor precisión el mapa de las estructuras del narcotráfico.

En términos de política pública: el abandono de la lógica de “abrazos, no balazos” y el regreso a una estrategia de confrontación frontal, acompañada y esto es clave, de ataques a las finanzas del crimen organizado, ha permitido los logros alcanzados y coronados con el abatimiento del Mencho.

También este cambio de política pública y dejar de lado la complicidad con los abrazos no balazos, abre una enorme brecha entre el gobierno de Sheinbaum con el de su antecesor.

La presidenta junto con el secretario de Seguridad, García Harfuch a pesar de las instrucciones que vienen de Palenque, han establecido una estrategia de coordinación con las agencias de seguridad estadounidenses dejando también de lado el discurso chovinista de la soberanía nacional, para asumir una estrategia puntual y efectiva que ya ofreció resultados y que, dicho sea de paso, fortalece la soberanía y da una presidencia fuerte y efectiva.

Falta un paso más

Pero esto no termina con el abatimiento del Mencho, lamentablemente esto generó reacciones muy virulentas que pusieron a varios estados en alerta roja, principalmente en Jalisco donde se dieron enfrentamientos muy violentos.

El problema, lamentablemente irá más allá, hacia la dirección que AMLO y Morena querían evitar a costa de lo que fuera, llegar a los autores intelectuales de la alianza entre el narco y el gobierno.

Ahora la presión del vecino del norte será más puntual y fuerte para acabar con los operadores dentro del gobierno y funcionarios públicos y de la élite morenista.

El reto de Sheinbaum no debe quedarse en la satisfacción por el abatimiento del Mencho, sino que tiene que ir en conjunto con el gobierno de Estados Unidos por los políticos involucrados.

¿Será que Sheinbaum dé este salto y por fin logre soltarse del señor de Palenque para que sacuda y separe de una vez por todas a las piezas de Morena con altas sospechas sobre su involucramiento con el crimen organizado?, ¿o las cosas se pondrán al rojo vivo y se inicie una guerra que terminará en una guerra civil?

Trump y Sheinbaum no pueden dejar a medias esto, de ello depende la legitimidad y vigencia de sus gobiernos.

México no podía seguir secuestrado por la criminalidad. Si este es el inicio de una nueva etapa, el reto será sostenerla con inteligencia, legalidad y visión de largo plazo. Solo así el golpe de hoy podrá traducirse en la paz de mañana.

X: @diaz_manuel