Marzo con M de mujer y de México. En este mes simbólico para las luchas por la igualdad, tuvo lugar en los Países Bajos un panel internacional con embajadoras, embajadores y equipos de asesoría en materia de género que compartieron experiencias y reflexiones sobre la política exterior feminista y los retos que hoy enfrenta en el escenario global. El encuentro, realizado en la Universidad de Leiden University reunió a representantes de México, Chile y Colombia para discutir cómo este enfoque diplomático se está consolidando en América Latina y cómo dialoga con Europa.

La embajadora de México en los Países Bajos y representante permanente ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, Carmen Moreno Toscano, inauguró el evento recordando la importancia del combate a la violencia contra las mujeres como un eje central de las políticas públicas contemporáneas.

En su intervención destacó también que México vive un momento histórico: hoy es uno de los pocos países del mundo cuya presidencia es encabezada por una mujer, Claudia Sheinbaum Pardo. Su gobierno, señaló, ha profundizado una agenda de igualdad que se proyecta también en el ámbito internacional a través de una política exterior basada en el humanismo mexicano.

Por su parte, el embajador de Chile en los Países Bajos, Jorge Antonio Carvajal San Martín, subrayó la relevancia de los espacios que las mujeres han conquistado en la diplomacia y en la política internacional. La representación de la embajadora de Colombia, Carolina Olarte Bácares, enfatizó igualmente los procesos de creación, liderazgo y empoderamiento que las mujeres continúan impulsando en distintas regiones del mundo.

Sinceramente, fue un orgullo estar presente y observar cómo diplomáticos de distintos países reconocen la política exterior feminista impulsada desde México y el liderazgo que hoy representa la presidencia de Claudia Sheinbaum. En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y retrocesos en materia de derechos de las mujeres, el reconocimiento a esta agenda demuestra que América Latina también está generando propuestas innovadoras para el sistema internacional.

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Durante el panel, la asesora de género de la embajada de México, Fabiola Jiménez Morán Sotomayor, presentó diversas iniciativas que han despertado interés a nivel global. Recordó que la política exterior feminista mexicana fue anunciada en 2020, convirtiendo a México en el primer país del Sur Global en adoptar formalmente este enfoque diplomático. Esta política se articula alrededor de principios como la transversalización de la perspectiva de género, la paridad dentro del servicio exterior, la eliminación de la violencia y la promoción visible de la igualdad en todas las acciones diplomáticas.

Entre las acciones destacadas se encuentra el desarrollo de políticas consulares con perspectiva de género para proteger a mujeres mexicanas en el exterior, incluyendo el reconocimiento a la identidad de género y programas de apoyo a migrantes. También se impulsan estrategias para el empoderamiento económico de mujeres mexicanas en otros países, como iniciativas que facilitan la importación y exportación de productos elaborados por mujeres emprendedoras y comunidades locales.

Otra acción que generó particular interés, explicada por Fabiola Jiménez, fue la histórica convocatoria anunciada por la Secretaría de Relaciones Exteriores de México en marzo de 2025: el primer Concurso Público General de Ingreso al Servicio Exterior Mexicano con un mecanismo de paridad de género y acciones afirmativas para mujeres. Este paso busca transformar estructuralmente la diplomacia mexicana, garantizando que las mujeres participen en igualdad de condiciones en la representación internacional del país.

La política exterior feminista de México también se expresa en el liderazgo multilateral. El país ha impulsado declaraciones internacionales para fortalecer los derechos de las mujeres, promover la igualdad sustantiva en el marco de la Agenda 2030 y reforzar la participación de las mujeres en procesos de paz, seguridad y cooperación internacional. Asimismo, la Cancillería ha trabajado para integrar la perspectiva de género en áreas como el desarrollo sostenible, la cooperación científica y la acción climática, ampliando el alcance de esta agenda en la diplomacia contemporánea.

La conversación celebrada en Leiden dejó una conclusión que puede hacer sentir orgullosas y bien representadas a las mujeres en el exterior: México no abandona, aún lejos de nuestras tierras de origen, las instituciones se mantienen cerca gracias al trabajo que hacen las embajadas, especialmente gracias a esfuerzos como la Embajada de México en los Países Bajos que personalmente brinda asesoría permanente a estudiantes, a mujeres que buscan permisos de empleo o residencia, a comerciantes, creadoras, empresarias, a quienes están en relaciones con extranjeros y a quienes se identifican con identidades diversas.

La política exterior feminista no es solo un discurso, sino un proceso institucional que busca transformar tanto la práctica diplomática como las prioridades del sistema internacional. Desde América Latina, y particularmente desde México, esta visión plantea que la igualdad de género, la justicia social y la paz no son temas secundarios, sino pilares fundamentales para la construcción de un orden internacional más justo. En el evento, la embajadora de Irlanda se mostró gratamente sorprendida por esto y en un gesto de reconocimiento mutuo, los logros en su país con la mayoritaria presencia de mujeres diplomáticas así como ser un país gobernado también por una mujer de izquierdas, Catherine Connolly.

En tiempos de incertidumbre global, iniciativas como estas muestran que la diplomacia también puede ser un espacio de imaginación política. En ese horizonte, la política exterior feminista de México continúa construyendo inspiración no solo para América Latina, sino también para Europa. La preocupación general del evento se generó en torno a Chile, cuyo nuevo presidente, Antonio Kast, guarda una afiliación conservadora. Finalmente, la conclusión es que siempre habrá oportunidad para el feminismo cuando este se logra institucionalizar más allá de la política y cuando en las estructuras del gobierno existen servidoras públicas con perspectiva de género, capaces de reconocer la desigualdad estructural y actuando en favor de las mujeres y personas con identidades diversas.