Proliferan artículos y análisis sobre los empleos que se volverán obsoletos con la incorporación de la inteligencia artificial (IA) en los centros de trabajo. Lo vemos en videos de TikTok y YouTube: la narrativa dominante sostiene que la mayoría del trabajo rutinario y sistemático podrá ser gestionado por la IA, por lo que terminará por quedar desplazado.

En países como Corea del Sur o Japón ya existen las llamadas dark factories (fábricas oscuras): empresas 100% automatizadas que no requieren mano de obra y que, por esa misma razón, ni siquiera encienden las luces y trabajan sin prender un foco. También operan taxis autónomos en algunas ciudades de California, en Estados Unidos. Toda esta es la realidad que vemos venir en México, aunque no sabemos cómo ni cuándo se asentará entre nosotros: si comenzarán los despidos masivos o si se debería dejar de estudiar ciertas carreras que serán sustituidas por la IA.

En un artículo publicado en El Economista, Carlos López-Moctezuma analiza cómo las empresas en Estados Unidos están invirtiendo fuertemente en infraestructura. Su capital no se refleja en la contratación de más personal, sino en preparar el siguiente paso tecnológico; de ahí que la tasa actual de desempleo en ese país se mantenga estancada. Sin embargo, el articulista es muy claro: no es que la IA ya esté desplazando a toda esa mano de obra, sino que las empresas se están preparando y dirigen su inversión hacia dicho desarrollo. El verdadero impacto lo veremos en el mediano plazo, cuando estos sistemas se hayan integrado de lleno en los procesos productivos y de servicios.

México es el país con mayor capacidad productiva de Latinoamérica; no obstante, cabe preguntarse si eso será suficiente para asumir que el desarrollo de la IA ya está tocando a nuestra puerta.

Para contrastar lo que ocurre en las naciones desarrolladas con nuestro contexto local y hacer un estimado de cómo evolucionará este proceso tecnológico, es indispensable comprender algo: para potenciar la capacidad de la IA en la industria y los servicios se requiere un ecosistema integral que viabilice su desarrollo.

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Debemos observar la infraestructura energética y de comunicaciones, el grado de desarrollo de nuestra industria y la alta dependencia tecnológica de nuestras empresas (donde prácticamente toda la maquinaria implementada proviene de patentes y desarrollos extranjeros). A esto se suma un entorno social de inseguridad que merma la capacidad de inversión. Si en las carreteras es difícil transportar mercancías debido a los robos, el cobro de piso y las extorsiones, gran parte del presupuesto empresarial se destina a sistemas de contención y a absorber la mermas o el robo como parte del inventario de venta. Con el ancla que representa la inseguridad, resulta difícil que los rubros de inversión dedicados a una tecnología como la IA puedan despegar en nuestro país.

Sigamos discutiendo las múltiples aristas de los procesos de desarrollo del trabajo en México para no limitarnos a ver las sombras de la caverna. Asomémonos a nuestra realidad y busquemos transformarla y mejorarla. Hay aún muchos temas que debatir al respecto.

X: @riclandero