“Dices que se terminó

Cuando yo te echo de menos

Pero cuando digo adiós

Tú dices hola de nuevo

Tantas vueltas (tantas vueltas)

Que ya perdí la cuenta (ah)

De las veces que muero por verte

Y no me quieres mirar

Vuelvo mañana y tú te fuiste ayer

Cuando regreses yo ya no estaré

No sé qué pasa que ya nunca coincido contigo

Maldito juego de ajedrez

Nos queremos pero nunca a la vez

Nuestros relojes giran del revés.”

DAVID BISBAL

El tiempo de la verdad ha llegado. Adelantado, ilegal, pero ha llegado. Estamos por atestiguar una de las guerras políticas más fuertes de todos los tiempos… Esto una vez que las insulsas y sosas acciones de quienes simple y sencillamente ‘NO serán’ terminen, claro está.

Apuesta anticipada

Como todo, nada está escrito. Mas, viendo cómo pasan los horas, las posibles propuestas y quienes están en el ánimo de la ciudadanía, me atrevo a hacer cábalas sobre quienes serán las dos únicas personas que pasarán ‘a la final’ representando sus respectivas coaliciones.

Son esas dos mujeres las únicas que importan. La verdadera guerra de las campañas es y será solo entre ellas. La batalla se dará allí.

Sí, en términos prácticos nos podemos olvidar del resto de los posibles precandidatos de ambos frentes. ¿De la opción MC también?…

Ánimo de la ciudadanía (top of mind)

Si las encuestas de ambos bandos no resultan un ejercicio truqueado, quienes se las llevarán son Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez. La razón es sencilla: ellas son las que más se encuentran en el ánimo de la ciudadanía o, como dicen los mercadólogos, “en el top of mind de las personas” cuando se les pregunta por las figuras electorales. (Ojo, NO confundir con cuando se inquiere: ¿por quién votaría usted? O ¿quién cree será el próximo presidente de México?)

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En otras palabras, más allá de quien sea el (la) favorito(a) de cada mexicano, ante la pregunta abierta ¿quién está compitiendo por la Presidencia? ¿Por el bien del pueblo de México? Claudia Sheinbaum es la primera respuesta espontánea de la gente, seguida por Xóchitl.

También, de forma objetiva, si consideramos el tiempo que Claudia lleva en pre-pre-pre campaña (se hace eterno, ya lo sé), cuando se le pregunta a la gente a ras de suelo: ¿quiénes están en campaña?, en general la primera respuesta que les nace decir es: Claudia. En segundo lugar, con mucho camino por recorrer, está Xóchitl quien empieza a ser visible. Crece poco a poco en mención.

Campañas en estricto sentido

En términos de campañas, solo cuentan ellas dos. ¿Por qué? Porque las “campañas” del resto de los precandidatos pueden ser considerados una serie de actos mercadotécnicos, propagandísticos, de escenarios muy vistosos (o no tanto), pero lo cierto es que carecen del único ingrediente que conforma lo que tradicionalmente se entiende como “campaña política”: apelar al voto de toda la ciudadanía en general y al unísono.

A Marcelo o a Creel ciertos segmentos poblacionales, grupos u organismos les podrán estar inyectando apoyos, dinamismo, dinero (mucho) y visibilidad, pero no logran apelar en UN solo acto —cualquiera que este sea— al ánimo de toda la sociedad en su conjunto. En realidad no están en el “top of mind”, en el ánimo de la ciudadanía.

Estilos de las campañas

Poco se ha dicho o analizado por parte de la comentocracia sobre lo que se conoce como ‘el estilo de campaña’ de cada uno de los contrincantes.

Pues bien, existe una diferencia entre el estilo de campaña de Claudia —que también lleva a cabo Xóchitl, aunque le queda mucho camino por recorrer— del resto de los contendientes.

El estilo de las dos primeras es dirigir su mensaje y acciones a todos los mexicanos sin distinción. Son realmente campañas nacionales en estricto sentido. En cambio, los otros todo el rato se enfocan a cierto tipo de personas, a determinadas temáticas; esto es, a conquistar uno a uno distintos segmentos específicos.

Piénselo un segundo, estimados lectores: mientras las campañas masivas son las que hacen ellas, los otros y otras llevan a cabo actos propagandísticos. Y en ese sentido, creo que lo que se vislumbra a futuro es la guerra de campañas de #EsClaudia vs #XóchitlVa.

Ahora bien, asumiendo que ellas realizan campañas abiertas, masivas, que buscan el voto de todos sin distinción, obviamente hay diferencias entre ambas. Estas diferencias son más que de estrategia, de estilo y contenido.

Claudia trata de no romper con la unidad en Morena y el Movimiento; ciertamente no romper con López Obrador, continuar con políticas y programas que se ven como populares que originó el presidente y que ella quiere imitar, replicar o continuar. Xóchitl, por su parte, ha tendido a cuestionar a la 4t, unir voces (no obradoristas o incluso antiobradoristas). ‘El nombre de su juego’ es sumar, sumar, sumar (si bien no necesariamente construyendo o abonando a la unidad del Frente Amplio por México).

No se hagan bolas (diría el innombrable)

Estimo que, no importando los dineros —nuestros dineros—derrochados, la carrera estará entre aquellas dos.

La guerra de las campañas apenas empieza. La fuerza y acciones de una y de otra tendrán que convencer al mayor número de ciudadanos.

¿Y Movimiento Ciudadano? En esta guerra sin cuartel, dicho partido es el único que puede desajustar el tablero del juego. Posiblemente el que más puede terminar ganando o perdiendo. Por ahí de noviembre o diciembre lo sabremos.