Desde la Organización Nacional de la Defensa Del Deudor (ONDDD), nuestra perspectiva es clara: la estabilidad económica y la justicia social son imposibles sin la soberanía nacional. El día de ayer, 3 de enero de 2026, nos enfrentamos a una realidad brutal: la invasión militar de Venezuela, los bombardeos que han cobrado la vida de decenas de civiles y la captura de Nicolás Maduro. Este acto, disfrazado de “transición democrática”, es en realidad un asalto a la soberanía que tendrá repercusiones financieras devastadoras en toda América Latina.

La Soberanía No se Negocia por Dictadura

Es innegable que el régimen de Nicolás Maduro era una dictadura y que sus políticas habían sumido al pueblo venezolano en una profunda crisis humanitaria y económica. Sin embargo, la existencia de un mal gobierno jamás justifica la violación de la soberanía de una nación mediante la fuerza militar.

La historia ha demostrado repetidamente que la intervención externa, especialmente la que proviene de potencias con intereses económicos directos, no trae consigo la “democracia” o la “libertad”, sino la imposición de un orden favorable a los invasores. Estados Unidos, al autoproclamarse “policía del mundo”, ha dejado un rastro de países desestabilizados, con democracias fallidas y economías hipotecadas. La lista es larga y el resultado siempre es el mismo: el caos social se profundiza, la deuda externa se dispara y los recursos naturales terminan en manos de corporaciones extranjeras.

La invasión de Venezuela no busca el bienestar del pueblo venezolano; busca el control de sus vastas reservas petroleras. La presencia de Chevron y Exxon, listas para invertir miles de millones en la “reconstrucción”, no es un acto de caridad, sino la consolidación de un negocio que se pagará con la independencia económica de Venezuela. El nuevo gobierno, instalado bajo la sombra de las bombas, será un mero administrador de los intereses corporativos, obligado a vender el petróleo a precios preferenciales y a asumir la deuda de la guerra.

La Respuesta de las Potencias Rivales: Un Escenario de Alto Riesgo

El tablero geopolítico se ha tensado hasta el punto de ruptura. La intervención en Venezuela no es un evento aislado; es un movimiento audaz en la guerra fría económica global.

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China y Rusia no son meros observadores. Ambos países tienen intereses estratégicos y financieros masivos en Venezuela, que incluyen acuerdos de deuda, inversiones en infraestructura y ventas de armamento.

1. Rusia: La respuesta rusa será probablemente agresiva y asimétrica. Si bien una confrontación directa con Estados Unidos es improbable, Rusia podría optar por desestabilizar otras regiones sensibles o aumentar su apoyo militar a otros regímenes antiestadounidenses en el mundo. Financieramente, esto podría llevar a una mayor volatilidad en los mercados de energía y materias primas, afectando a las economías latinoamericanas.

2. China: El enfoque chino será predominantemente económico. China es uno de los principales acreedores de Venezuela. La invasión pone en riesgo miles de millones de dólares en préstamos que esperaban ser pagados con petróleo. China podría reaccionar de dos maneras:

* Presión Financiera Global: Utilizar su influencia en organismos internacionales para condenar la acción y presionar a los mercados financieros.

* Reclamación de Activos: Negociar directamente con el nuevo régimen títere para asegurar que sus deudas sean reconocidas y pagadas, incluso si eso significa tomar control de activos estratégicos venezolanos.

La reacción de estas potencias aumenta el “riesgo país” de toda la región. América Latina se convierte en un campo de batalla indirecto, lo que ahuyenta la inversión, encarece el crédito y presiona a las monedas locales.

El Contagio Económico en México: La Deuda de la Inestabilidad

México no puede aislarse de este conflicto. Estos son los posibles impactos de la invasión en Venezuela que se podrían sentir en la economía mexicana:

* Crisis Migratoria: La violencia y el colapso total de la economía venezolana desatarán una ola migratoria hacia el norte. México, como país de tránsito obligado, verá problemas, lo que requerirá un gasto público adicional en seguridad y atención humanitaria, desviando fondos de proyectos de desarrollo esenciales.

* Volatilidad Financiera Acelerada: La incertidumbre geopolítica podría generar desconfianza en la zona para inversionistas extranjeros, lo que podría desencadenar una baja en la inversión en México y otros países de la región.

* Riesgo de Suministro y Precios Energéticos: Aunque México tiene su propia producción, la inestabilidad en el mercado petrolero global, exacerbada por el conflicto, podría mantener los precios volátiles. Esto afecta la planificación presupuestaria del gobierno y los costos operativos de todas las industrias.

Conclusión y Recomendaciones

La invasión de Venezuela es un recordatorio trágico de que la estabilidad económica de nuestros países está intrínsecamente ligada a la paz y la soberanía. La imposición de un régimen corporativo en Venezuela solo garantiza un futuro de deuda y miseria para sus ciudadanos, y un riesgo de contagio económico para el resto de la región.

Desde la ONDDD, nuestro llamado es a la cautela financiera extrema. En este entorno de alta volatilidad geopolítica:

1. Revisen sus Deudas: Prioricen el pago de deudas en moneda extranjera y reduzcan al máximo el endeudamiento no esencial.

2. Busquen Asesoría: Si la inestabilidad económica regional comienza a afectar su capacidad de pago, no esperen. Acérquense a las autoridades competentes para reportar abusos (CONDUSEF y/o PROFECO, y a la Organización Nacional de la Defensa Del Deudor para obtener estrategias de solución de deudas y defensa de su patrimonio.

La información veraz y la planificación son la única defensa contra el caos impuesto por la geopolítica del petróleo.

¡Te ayudaremos a que acabes con tus deudas!

www.defensadeldeudor.org