Hay mucha información que emerge de componentes claros que, para fortuna, tenemos acceso a ella como parte de una política de transparencia y acceso a la investigación. Es verdad, para todo ello es necesario comparar, pero también contrastar aquellos elementos que arrastran la clara consigna de golpear a los gobiernos con una narrativa que, además de ser soez, busca que exista un conflicto entre el proyecto de transformación y la población civil. De ese modo, no hace falta ser tan suspicaces para saber que estamos hablando de Ricardo Salinas Pliego, el magnate que, durante muchos años, encontró eco en los gobiernos neoliberales y, de paso, hizo millonarios contratos, lo mismo que la adquisición de permisos con las reformas neoliberales. Entre algunas de ellas, de las que salió beneficiado, estuvo el esquema de la reforma eléctrica para apoderarse de concesiones para la explotación de campos eléctricos. Podemos enumerar muchas otras más que, en efecto, tampoco se aclararon con nitidez.

Parte de eso, sumado a la estrategia fallida de golpeteo, son algunas características del entramado de mentiras que ha divulgado TV Azteca. Ellos, que han tratado de golpear al gobierno de la Cuarta Transformación, terminan por autodestruir la poca credibilidad que tenían con la audiencia. No es un secreto a voces que Ricardo Salinas Pliego tiene una estrategia perniciosa con la administración que encabeza Claudia Sheinbaum. Mentiras, difamaciones e infamias son peculiaridades en las que existe un flujo constante y que, como tal, son la bandera con la que predica la televisora. Sirvan de ejemplo los reportajes sin fundamentos ni pruebas contundentes algunas. No puede hacer acusaciones sin tener elementos que sean exhibidos públicamente.

Eso ha provocado un despertar de las conciencias de la sociedad. Muchos, realmente, han dejado de seguir la programación banal que circula en TV Azteca. No hay un contenido serio ni mucho menos investigaciones de carácter social que impacten. La apreciación más clara es que todos los programas son como un arma perniciosa que abre la metralla con una saña que da idea de la magnitud de la irritación. Efectivamente, no estamos hablando de una libertad de expresión, sino de una simulación que actúa constantemente con dolo. Es, sin ir más lejos, un grupo de presión que busca asfixiar con las constantes noticias que se propagan. Todo, de hecho, exageran y, lo peor de todo, no trascienden por la retórica que se utiliza. Se apagó aquella luz de cobertura que llegaron a tener. Son un mecanismo golpista que aprovecha cualquier oportunidad para ofrecer un contenido superfluo.

La mala noticia para TV Azteca es que no ha podido ni podrá doblegar al gobierno de la Cuarta Transformación. Es, hasta cierto punto, iluso pensar que eso sucederá, sobre todo cuando hay órganos de información como las propias mañaneras. Sumado a ello, hay también prejuicios que se ponen al descubierto porque los gobiernos estatales se atreven a decir la verdad. De ese modo, hubo un ambicioso proyecto que presentó TV Azteca al gobierno de Puebla. Se analizó y sopesó entre el gabinete y la administración y, para el caso, ellos mismos decidieron que era inviable por la millonaria suma. No tiene ningún sentido hacer un trato a sabiendas de que el contenido no sirve. El andamiaje que se puso sobre la mesa, a propósito de ello, contemplaba temas de telecomunicaciones, publicidad y arrendamiento de equipos. Este planteamiento fue intangible porque se trataba de una suma exorbitante de recursos.

Al señalar la existencia de una propuesta como esta, la televisora, con cierta preeminencia, ha actuado en contra de los principios de la transparencia y la verdad. Han difamado no solo al gobierno de la república, sino que han tratado de ensañarse con infamias en contra de la administración de Puebla. Así lo observamos día a día en muchos de los noticiarios que tiene y que, por razones obvias, ha perdido audiencia por hablar de difamaciones sin fundamento. TV Azteca, además de perder esa credibilidad, ya no es aquel medio fuerte y vigoroso que influía en el ánimo de la población civil. El modo tan inexacto o intermedio de expresar las cosas ha disminuido una concepción que ha evidenciado no ser suficientemente relevante para otros medios que sí son responsables.

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Lo de la TV Azteca, desde hace un periodo, se ha transformado en un objetivo propagandístico únicamente para elogiar las acciones que lleva a cabo su propietario. La anatomía de todo ello tiene una base sólida para proyectarlo al proceso presidencial del 2030. No obstante, hay que admitir que eso es, por mucho, una idea que no tiene pies ni cabeza. Ricardo Salinas Pliego no será jamás presidente de la República porque no tiene identidad con la gente. Es una persona narcisista y arrogante que no podría hacer un proyecto de nación auténtico, pero sobre todo integral, capaz de adaptarse a las necesidades de la gente.

Es, sin exagerar, la estrategia fallida del magnate dueño de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego.

Notas

Ya que hablamos de corrupción, mentiras y maquinaciones, han salido a la luz pública los escandalosos patrimonios de Gerardo Sánchez Zumaya, quien fuese aspirante a la gubernatura de San Luis Potosí por el partido guinda. Resulta que, en medio de esa trama, hay muchas dudas e incertidumbre acerca de la acumulación de recursos que presuntamente se fueron dando por contratos millonarios con empresas ligadas a Pemex. Sería excelente que se llevara a cabo una investigación detallada y que, en consecuencia, Morena bloqueara el acceso a personajes que son destacados por estos comportamientos antisociales. Son ellos quienes deterioran la reputación de un movimiento que surgió precisamente para eliminar las antiguas prácticas que no están sujetas a la ley. Asumir eso sería, ni más ni menos, un verdadero compromiso con la sociedad que está cansada del flagelo de la corrupción.