La historia de la alcaldía Cuauhtémoc está ligada al comercio y la vivienda. Es una alcaldía donde se encuentra el centro histórico de la ciudad más importante del país, y también el barrio más bravo, Tepito.

Históricamente, quien lograba tener diálogo con los dirigentes de mercados podía ganar una elección local, y mejor aún, con un acuerdo tácito de paz que no impidiera gobernar a los antiguos delegados, hoy alcaldes, y que además les permitiera aspirar a la jefatura de gobierno sin raspones.

Han pasado muchas figuras importantes, desde Ricardo Monreal hasta Dolores Padierna; sin embargo, esa forma de política que precisaba tejer con el crimen y con las vecindades, se rompió con la ex perredista Sandra Cuevas.

En 2021, la situación en Morena no andaba bien, Ricardo Monreal amenazaba con irse por haber sido excluido de la política chilanga. Lo más inteligente habría sido permitir que el entonces alcalde de Cuauhtémoc, Néstor Núñez, se reeligiera, pero siendo monrealista, lo quitaron y pusieron de candidata, 20 años después a Dolores Padierna, quien perdió.

Perdió como Morena perdió la mitad de las alcaldías de la ciudad, se confiaron, se concentraron en dividir y señalar. Y ahí ganó Cuevas, la alcaldesa que es apologista de los narcocorridos, del uso excesivo de la fuerza, de repartir dinero y de borrar murales culturales.

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Pero ganó debido al voto de castigo a Morena, como suele pasar “en política el 90% es suerte”, por eso no quiso reelegirse además de que sus escándalos le habían ganado el desprecio de muchos sectores. Recientemente, en el debate de aspirantes a la alcaldía de Cuauhtémoc para las elecciones del 2 de junio, la disputa está entre Catalina Monreal, hija de Ricardo Monreal, que no tiene mucha trayectoria política, que desplazó al candidato natural del Monrealismo, el diputado Temístocles Villanueva, y Alejandra Rojo de la Vega, diputada del Verde que se ha ganado al feminismo de señoras bien y jóvenes tiktokeras, ahora candidata del PRI.

Se dijeron de todo en el debate y, aún quienes no apoyan a Catalina por sentir que no tiene méritos, tuvieron que criticar a la candidata del PRI, que era exfuncionaria de la alcaldía Miguel Hidalgo, es decir, que no vivía en la alcaldía que pretende gobernar.

Pero lo que Alejandra le dijo durante el debate a Catalina Monreal es  algo de lo que pecan las dos, dinero y propiedades.

Desafortunadamente para Catalina, en el debate se vio que menos experimenta cosa que  no necesariamente define el resultado de la elección.

Lo que hoy está en juego es si el voto a Morena alcanzará para que la oposición no vuelva a ganar la Cuauhtémoc, más allá de la candidata.