Un gobierno federal, por la dimensión de sus funciones, debe jugar muchos roles que son, por un lado, los que vemos con mucha claridad que se atienden a través de acciones que se han ido concretando con el paso de los días y meses. Podemos resumir que son políticas públicas que se contemplan para el desarrollo colectivo. Al establecer direcciones como esa, vemos cómo se va cristalizando el conjunto de ideas que fueron trazadas. Debemos todo eso a la administración de la presidenta constitucional, Claudia Sheinbaum. Sean cuales sean los temas que se tienen que atender, que nacen de la propia participación, la mandataria ha demostrado compromiso. Eso ha quedado marcado en los propios registros y encuestas que se encargan de calificar el desempeño. Por eso las reacciones y, sobre todo, la confianza que fluye en todas las instituciones y secretarías de Estado.

Bajo la consigna de la continuidad, pero con su estilo propio que le imprime, Sheinbaum ha ido estableciendo cifras récord de aprobación por su labor. Lo hace, por supuesto, a pesar de la feroz ofensiva que lanzan los medios conservadores que tratan de sembrar la mentira y la intriga; sin embargo, nada de eso ha movido ni tantito los altos índices de respaldo ciudadano. Eso, en parte, es lo que ha llevado a la presidenta a afianzarse, básicamente porque hay una relación muy cercana entre gobierno y población en general. Habiendo ese elemento esencial, solo es cuestión de tiempo esperar que los resultados desemboquen, como es el caso de las encuestas que circulan. En la inmensa mayoría, ahora que podemos sincronizar ponderaciones, vemos que Claudia, en metodologías como la de SDPnoticias, refrenda uno de los aspectos más sustanciales: la confianza.

Tan solo MetricsMx, uno de los instrumentos más calificados en la recolección y procesamiento de la información, concluye que la presidenta rebasa el 74 % de aprobación. Esto significa que la administración de Sheinbaum, además de atraer la atención por su labor, ha resultado ser un entorno propicio para hacer realidad las demandas de la ciudadanía. Hay, de entrada, un compromiso que se sostiene de trabajo. Obviamente, eso, a través de muchas áreas de oportunidad, se traduce en resultados que nacen de la confianza a la que nos referimos. Precisamente hace un par de días, por cierto, hablábamos de la confianza que jala Sheinbaum para que las inversiones tengan un flujo preponderante y, por ende, generen empleos y mejor calidad de vida. Puede verse eso que dibujamos con la suma millonaria que puso sobre la mesa KIA.

Al seguir reduciendo sustancialmente la brecha, podemos decir que, en definitiva, otro de los proyectos más sólidos que irrumpirán con fuerza en la electromovilidad es el prototipo de Olinia. Será un vehículo cien por ciento eléctrico, eso sí, diseñado y construido con la mano calificada de mexicanos. De hecho, la planta armadora estará, por los buenos oficios de Armenta, en la entidad de Puebla. Puede verse y anticiparse que eso, una vez que la apertura se ponga en marcha, será una ventana de oportunidades. Este ejercicio de participación, que nos acerca a la realidad que vivimos, acelera el desarrollo, pero también el crecimiento. Al ser esa una prioridad, eso ocupa un lugar muy especial, mayormente cuando hablamos de liderazgo de nuestra jefa de Estado.

Se ha vuelto muy común ver los índices de aprobación muy elevados que promedia, por la confianza que sigue y seguirá proyectando. Con estos soportes, evidentemente, podemos hablar de mayor desarrollo, gobernabilidad, lo mismo que estabilidad económica. Con esa impronta, ante todo, la cuarta transformación es una plataforma de progreso, propiamente de trabajo y entrega a favor de la causa colectiva. De hecho, las entidades gobernadas por Morena se han convertido en un vehículo que fortalece el trabajo de Sheinbaum. Basta ver el grado de confianza que hay en enclaves como Sonora, Chiapas, Morelos, Puebla, Michoacán, Guerrero, Estado de México, Yucatán, Tabasco, Veracruz, Hidalgo y Nayarit. La muestra más clara de que las cosas marchan por la dirección correcta es precisamente el tamaño de apoyo que tiene Claudia en estos territorios. Justamente allí, de acuerdo con los números del Secretariado Nacional de Seguridad, son los puntos donde mayor porcentaje promedia en el descenso de prácticas al margen de la ley. Desde luego que el común denominador es la confianza, al igual que la presencia de efectivos que, por aire y por tierra, ha desplegado sus fuerzas para salvaguardar a miles de familias que siguen aspirando a mucho más con la gama de proyectos y programas de asistencia que se han puesto en sus manos.

Y cuando hay confianza, sobra decir, se toman mejores decisiones, lo que pone de manifiesto y deja al descubierto que este gobierno, más que nunca, está decidido a hacer historia porque el gobierno de Sheinbaum se toma muy en serio su labor.