TV Azteca ha lanzado recientemente un nuevo programa llamado Tolerancia Cero. Es dirigido por Manuel López San Martín y reúne a tres personajes destacados de la vida pública mexicana: Héctor Aguilar Camín, Jorge Castañeda y María Amparo Casar. Ninguno necesita presentación.

El objetivo de la televisora es muy claro: introducir al aire un nuevo foro de abierta crítica a la 4T y al obradorismo. No hay más.

No puede resultar novedoso para nadie el sentido de las opiniones que cualquiera de los tres invitados pueda emitir. Lo han hecho en el pasado y se han ganado un legítimo espacio como voces críticas contra el régimen gobernante. Se han granjeado, desde luego, el repudio de los que disienten con sus posturas.

Jorge Castañeda es un personaje bastante gris. Fue secretario de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Vicente Fox, y es un reconocido especialista en las relaciones entre México y Estados Unidos. No hizo gran cosa durante su paso por la Cancillería, debe decirse. Sin embargo, ha escrito numerosos textos e impartido cátedras en universidades de prestigio extranjeras, y es una voz respetable para hablar sobre la realidad de la historia diplomática reciente entre ambos países. No mucho más.

María Amparo Casar, directora de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, es una mujer cuyo nombre salió al espacio público, entre otros motivos, tras los escándalos de corrupción dados a conocer en torno a la Estafa Maestra del gobierno de Peña Nieto, y desde luego, Segalmex y el presunto tráfico de influencias operado por personajes como los hijos de AMLO, Adán Augusto López y Arturo Ávila, entre otros sujetos conspicuos del morenismo.

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Sin embargo, como se recordará, tras la publicación de su libro ‘Los puntos sobre las íes’, el expresidente inició una campaña de desprestigio mediático basada en la supuesta manipulación del acta de defunción de su marido hace más de 20 años, pasando por alto, muy al estilo de AMLO, que él mismo fungía como jefe de Gobierno, y Benardo Batiz como procurador de la capital; en aquellos años de la controvertida muerte desde el edificio de Pemex. Una difamación en toda forma orquestada por el macuspano.

Héctor Aguilar Camin, por su parte, es un escritor y divulgador que ha sido exaltado por sus simpatizantes y denostado por sus malquerientes. Ha sido acusado de haber recibido favores por parte del ex presidente Salinas. En todo caso, es un hombre culto y conocedor de la historia de México. Sin embargo, al igual que otros intelectuales como Enrique Krauze, ha sufrido los embates de un régimen que no está dispuesto a tolerar a las expresiones disidentes. Es un hombre constantemente vilipendiado por los obradoristas.

Tolerancia Cero no generará nuevos adeptos hacia la oposición, y difícilmente convencerá a los simpatizantes del obradorismo de dejar sus filas y de cambiar el sentido de sus votos. La iniciativa no tendrá, a mi juicio, el éxito esperado. Las voces de los invitados no tienen resonancia en la mayoría de los mexicanos. Tal vez no la han tenido nunca. No obstante, como siempre debería ocurrir en los asuntos de interés público, vale más primero escuchar el mensaje que matar al mensajero.