“La espiral de violencia sólo la frena el milagro del perdón.”

Juan Pablo II

Impresionantemente después de la Segunda Guerra Mundial, los japoneses se volvieron muy hábiles con la tecnología, mucho más de lo que eran antes. Psicológicamente por un deseo de superarse después de haber sufrido así, y biológicamente quizá porque tuvieron mutaciones por las radiaciones de las bombas atómicas que los hicieron más evolucionados.

Pero lo importante es analizar el nivel de avances que han logrado en el área tecnológica, desde los relojes de cuarzo y las videocaseteras, hasta los teléfonos celulares y los satélites de comunicación para internet.

Taiwán fue la competencia tecnológica de Japón. En México lo supimos desde hace más de 30 años, porque en el mismo puesto de Tepito en el que vendían fayuca, como los famosos “walkman”, unos eran Maide in Japan y otros Maide in Taiwan.

En construcción y transportes, los avances japoneses también han sido muy relevantes, basta ver ahora los trenes japoneses.

Casualmente después de la Segunda Guerra Mundial, también varios países árabes comenzaron a tener avances tecnológicos y en construcción bastante destacados, incluyendo a Qatar, a Emiratos Árabes, y a Arabia Saudita, con su ciudad Dubai, donde actualmente existe el edificio más alto del mundo.

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Presento la teoría de que realmente Japón ayudó tecnológicamente a estos países árabes después de la Segunda Guerra Mundial porque ellos fueron los que les vendieron a los japoneses el petróleo, la gasolina y los petroquímicos, con los que mantuvieron la Segunda Guerra Mundial, incluso cinco meses después de que ya había terminado la contienda en Europa, pero como eran aliados de Hitler, esto no podía salir a la luz, hasta ahora.

Quizá México en algún momento durante la guerra también le vendió petróleo y sus derivados a Japón, pero nunca al nivel como lo hicieran los países árabes para mantener la industria bélica todo lo que duró.