Hace unos días, el 14 de marzo, se dio a conocer la triste noticia del fallecimiento del filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas (1929-2026). ¿Qué aportaciones filosóficas y sociológicas dio al mundo este importante intelectual de los siglos XX y XXI? Si bien su obra es extensa y diversa, en esta oportunidad retomaré algunas de las ideas de Habermas que cambiaron la visión sobre la sociedad y la naturaleza, me refiero a su crítica a la racionalidad técnico-científica.
A Jürgen Habermas se le identifica con la Escuela de Frankfurt (segunda generación de filósofos neomarxistas), y autor de la teoría de la acción comunicativa, así como de la crítica social a la racionalización moderna, que se podría resumir de la siguiente manera:
“A diferencia de Marx, Habermas entiende que el cambio social debe darse también en un ámbito simbólico, en el ámbito de la comunicación y el entendimiento entre los sujetos. De ahí, Habermas repensará la distinción entre trabajo –enfocado racionalmente a una finalidad– e interacción como dos momentos irreductibles de la acción, y tratará de incluir en la labor productiva (el trabajo) componentes de la interacción comunicativa. De este modo, Habermas toma distancia de los planteamientos de Theodor Adorno y Max Horkheimer, que se encontraban aún situados en el paradigma de la filosofía de la conciencia, y desarrolla un concepto de razón basado en las estructuras de una intersubjetividad que se transmite mediante el lenguaje". (Ver: Stefan Müller-Doohm: Jürgen Habermas. Una biografía, Trotta, Madrid, 2020, pág. 221.).
Sobre la relación entre la política y la ciencia, algunos ejemplos de preguntas filosóficas serían los siguientes: ¿Qué tiene de ideológico político el estudio de la bomba de sodio-potasio como proceso fisiológico de la neurona? ¿Qué relación guarda la investigación de frontera en matemáticas aplicadas con lo político? ¿En qué parte hay un juego político ideológico en la enseñanza y el aprendizaje del ciclo del agua? ¿Dónde se puede analizar lo político en los estudios sismológicos?
Para contestar, en parte, a este tipo de preguntas, el pensador alemán escribió un ensayo, entre otros, sobre la racionalidad técnico-científica, el cual fue publicado en varias colecciones de libros. En particular, el famoso ensayo se dio a conocer también en forma de pequeño libro con el título: Ciencia y técnica como ideología (Madrid: Tecnos, 1986; traducción de Manuel Jiménez Redondo y Manuel Garrido). Publicado originalmente en la revista Merkur (1968), el ensayo estuvo dedicado a reflexionar sobre la obra del filósofo Herbert Marcuse, con motivo de su 70 aniversario.
¿Cuáles son las tesis centrales del ensayo de referencia? Escrito en 1968 (año de protestas estudiantiles en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica), el texto responde a las ideas que el filósofo alemán Marcuse escribió en el libro El hombre unidimensional (1968), así como a las críticas de Horkheimer y Adorno (Dialéctica de la Ilustración). Habermas parte de la tesis de la racionalización weberiana (acción racional con respecto a fines) y la reformula al distinguir trabajo (acción instrumental) e interacción (acción comunicativa, simbólica).
Para Habermas, en el capitalismo tardío, la ciencia y la técnica dejan de ser instrumentos neutrales y se convierten en la nueva ideología legitimadora del poder político. Afirmó que la ciencia y la técnica sustituyen a las ideologías burguesas tradicionales y presentan las decisiones políticas como meros problemas técnicos (génesis de la idea de tecnocracia), e intentan promover, así, la despolitización de la sociedad.
¿No que la ciencia y la técnica eran políticamente “neutrales”? Esa idea de la llamada “neutralidad ideológica y política” de la ciencia y la técnica es la que Habermas atacó con argumentos. La ciencia y la técnica no solo sirven al dominio, decía; ellas mismas se convierten en ideología. Crean una “conciencia tecnocrática” que legitima el poder político al ocultar su carácter político bajo la apariencia de neutralidad y eficiencia. Esto impide la reflexión comunicativa sobre fines y valores, y frena la emancipación social. En otras palabras, Habermas critica que la racionalidad tecnológica respalde el dominio en lugar de eliminarlo, con lo que se abre paso a una “sociedad totalitaria de base racional”. ¿Qué neutralidad política puede encontrarse, por ejemplo, en el desarrollo de la ciencia y la tecnología de la industria armamentista o de la guerra; o en el despliegue masivo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación?
En lo que sigue, comparto una selección de citas textuales que ahora retomo directamente del ensayo antes mencionado y que ponen sobre la mesa un conjunto de profundas reflexiones sobre la falsa “neutralidad ideológica” de la ciencia y la tecnología:
“El concepto de razón técnica es quizá él mismo ideología. No solo su aplicación, sino que ya la técnica misma es dominio sobre la naturaleza y sobre los hombres: un dominio metódico, científico, calculado y calculante”.
“La técnica es en cada caso un proyecto histórico-social; en él se proyecta lo que una sociedad y los intereses dominantes en ella tienen el propósito de hacer con los hombres y con las cosas.”, (la técnica lleva incorporado un apriori político).
“Hoy la dominación se perpetúa y amplía no solo por medio de la tecnología, sino como tecnología; y ésta proporciona la gran legitimación a un poder político expansivo que engulle todos los ámbitos de la cultura”.
“La conciencia tecnocrática es, por una parte, menos ideológica que todas las ideologías precedentes; pues no tiene el poder opaco de una ofuscación que solo aparenta, sin llevarla a efecto, una satisfacción de intereses”. Lo cual quiere decir que la nueva ideología es más ‘eficaz’, porque satisface intereses reales de bienestar material y social (como en el caso de las aplicaciones científicas favorables o benéficas, por ejemplo, de la medicina o en contra de las enfermedades)“.
“La sociedad del capitalismo tardío tiene que inmunizarse por medio de la despolitización de la masa de la población contra la puesta en cuestión de la ideología tecnocrática de fondo”.
“La racionalidad tecnológica, en lugar de eliminarlo, respalda de ese modo la legalidad del dominio; y el horizonte instrumentalista de la razón se abre a una sociedad totalitaria de base racional.” (Ver: Habermas, J. (1986). “Ciencia y técnica como ideología”. Madrid: Tecnos. Edición inglesa de referencia: Habermas, J. (1970). “Technology and Science as ‘Ideology’”. En: Toward a Rational Society. Boston: Beacon Press).
Estas reflexiones filosóficas y sociológicas abrieron el debate sobre la racionalidad técnica y su vínculo con las ideologías políticas, desde 1968, y extendieron las discusiones académicas y del espacio público hacia otros terrenos de las ciencias sociales como la pedagogía, la psicología social y la antropología, específicamente al analizar a la educación como práctica social.
Sin duda, estas ideas y observaciones analíticas constituyen algunas de las más valiosas contribuciones de Jürgen Habermas al mundo.
@jcma23



