En el averno diversión garantizada para chicos y grandes
La fiesta de la comentocracia se convirtió ayer viernes en un aquelarre diabólico en redes, estaciones de radio y portales de internet. La bacanal continúa hoy en medios impresos.
Lucifer invitó a una orgía de disfraces y, por la seducción del maligno, los y las comentócratas acudieron con gran gusto. La gente que odia a la 4T piensa que el diablo más diablo cumplirá al fin su promesa y traerá ya a un nuevo Maximiliano.
La cancelación del visado de Andrés Manuel López Beltrán no es el deus ex machina de la comentocracia. Por el exceso de perversidad más bien cabría bautizar como diabolus ex machina al apoyo inesperado que recibe desde EEUU la prensa que odia a la 4T.
La comentocracia ha vendido su alma al Departamento de Estado, la DEA, el FBI y la CIA. Es un baile de máscaras en el averno del resentimiento incontrolable generado porque nadie gana ya limpiamente una elección a la 4T.
Una fiesta en la que cada comensal se convence de que estrena el atuendo más original, pero al cruzar la puerta descubre que comparte el mismo vestuario, los mismos ademanes, la misma máscara y el mismo maquillaje con todo el salón en llamas.
Acuden a la bacanal maligna como guardianes de los secretos de Washington, cada quien pensando que posee la información más confidencial de la CIA, cuando en realidad ejecutan la misma coreografía.
Festín carroñero
En esta parranda de gente frustrada por tantas derrotas electorales frente a Morena, cada quien cree que el suyo es el maquillaje perfecto.
Nadie en el pachanga de chacales oportunistas contempla la posibilidad de que el retiro de una visa sea solo un acto rutinario o una presión diplomática sin mayores consecuencias. Todos y todas elevan el hecho a la categoría de fin de régimen, o hasta sugieren algo más extravagante (Gómez Leyva dixit): que la presidenta Sheinbaum podría romper con el expresidente AMLO por no haber sido generosa con Andy. Así de locos.
Nadie en la orgía anti-4T analiza la misiva de López Beltrán como lo que es: un mensaje dirigido a la base morenista, no a la derecha. El nado sincronizado en las aguas azufrosas del infierno no entiende que la carta del hijo de AMLO es la estrategia de un genio de la política que lógicamente protegerá a su hijo: en efecto, ya saben quién.
En la bacanal carroñera se percibe el retiro de la visa no como la acción de un actor geopolítico que presiona a México, sino como el fin de la 4T.
(El averno de la comentocracia tiene, como el de Dante, varios círculos).
1. El Círculo de Los Falsarios
(a) Reforma y Ciro Gómez Leyva, Los Gemelos de la Contradicción.
El castigo de Lucifer para ellos es vivir eternamente leyéndose y escuchando sus propias informaciones que se refutan, pero sin saber jamás cuál de las dos versiones es la verdadera.
El periódico de la familia Junco tituló hoy: “Defiende Sheinbaum a Andy”. Gómez Leyva, por su parte, en Excélsior, expresó que la presidenta Claudia Sheinbaum abandonó a su suerte a López Beltrán.
Versiones distintas para el mismo disfraz: el de mefistofélicos del periodismo que se creen capaces de restar prestigio a la 4T y dividirla.
Vaya castigo el de Lucifer a un diario y a un periodista que se alimentan mutuamente: estar condenados a leerse y escucharse por toda la eternidad sin entender jamás lo que ellos mismos quisieron decir.
Claudia, lejos del averno, se ríe porque solo expresó dos verdades: que Estados Unidos ha politizado las visas —en Brasil con funcionarios de izquierda, en Colombia con el expresidente Petro y ahora en México con el hijo del fundador de Morena—, y que en México no hay acusaciones contra López Beltrán.
(b) Raymundo Riva Palacio, El Intérprete de las Sombras.
Habita la cueva de los susurros de fuentes confiables de Palacio Nacional y la Casa Blanca a las que solo él tiene acceso.
El diablo lo condenó a descifrar, día y noche, ininterrumpidamente, mensajes en clave dictados por ángeles caídos de los gabinetes de Sheinbaum y Trump.
El castigo de Raymundo es cruel: cada vez que cree haber descifrado un mensaje secreto, desaparece por falta de pruebas.
Sobre López Beltrán, deberá repetir eternamente: “¡Sí está bajo investigación en Estados Unidos!”, mientras una voz invisible le pregunta: “¿Y dónde está la acusación?”.
(c) Héctor de Mauleón, El Custodio de los Expedientes.
Su tumba en el averno es un archivo subterráneo infinito —de papel y digital—. Pero los anaqueles se queman, las computadoras se derriten y los documentos desaparecen cuando está a punto de encontrarlos. Clasifica eternamente los nombres de los pecadores de la 4T en expedientes que siempre se borran.
Su peor castigo: pasar la eternidad esperando “nuevas revelaciones” que nunca terminan de revelar nada.
(d) Denise Dresser, La Pitonisa del Pánico.
Estará por los siglos de los siglos en un pedestal de piedra ardiente, rodeada del llanto atroz de politólogos y economistas del ITAM sin empleo porque la 4T no les contrata.
Su condena es doble: ver pasar frente a ella, una y otra vez, las victorias electorales de AMLO y Sheinbaum.
2. El Círculo de Los Comediantes
(a) Carlos Loret de Mola, El Escenógrafo del Montaje.
Lucifer lo puso en W Radio a componer la canción del aquelarre, y feliz lo hizo ante un problema que supone acabará no con López Beltrán, sino con su padre —no el de Loret, sino el de Andy—.
Su tortura es horrible: escuchará eternamente la misma canción que él compuso, pero cada vez que llegue al momento culminante alguien cambiará la letra y el desenlace: en cada elección que él vea desde el infierno Morena seguirá ganando.
(b) Chumel Torres, El Sátiro Pop.
Su casa en el infierno es un foso lleno de espejos deformantes en los que únicamente se refleja su propio rostro. Su condena: contarse eternamente el mismo chiste y descubrir, después de cada carcajada, que ni él se ríe.
3. El Círculo de Los Protocolos
(a) Jorge Fernández Menéndez, El Elegante.
Es el columnista exquisito —él jura— condenado a corregir eternamente las faltas de ortografía de los habitantes del infierno. Pero Lucifer le impuso un castigo adicional: tener a su lado por toda la eternidad a un papanatas como Felipe Calderón, el más zafio de todos.
Su mayor castigo es perder el estilo al analizar a la familia de AMLO. Con insultos dijo que López Beltrán “debe ser de los primeros que al quedarse sin visa escribe una carta tan estúpida”.
(b) Ricardo Salinas Pliego, El Corifeo del Rencor.
Su tumba en el infierno es un yate que navega eternamente sobre un mar de azufre y que se hunde junto con la credibilidad de TV Azteca. Deberá tuitear día y noche contra la 4T. Pero cada vez que escriba “corruptos Andy y AMLO y su madrina Sheinbaum”, el teléfono se le derretirá en las manos, ninguno de sus tuits provocará la menor reacción de López Obrador y Sheinbaum que le seguirá cobrando impuestos
(c) Lilly Téllez, La Inquisidora del Encono.
Molesta con Sheinbaum —por ser mujer progresista—, blande una espada de fuego contra fantasmas de las feministas de Morena que le sacan la lengua y le muestran carteles a favor del aborto.
4. El Círculo de Los Que no Entienden ni Madres
(a) Alejandro Alito Moreno, El Pregonero Barato.
Su castigo es una tumba junto a la de Layda Sansores. Pasará la eternidad intentando exorcizarla con el grito de “¡Andy, pinche narcojunior!”, mientras una voz le recuerda desde las profundidades: “El desafuero sí llegó”.
(b) Jorge G. Castañeda, El Canciller.
En Nexos, con preguntas malintencionadas, pronosticó que la cancelación de la visa será la ruina definitiva de López Obrador. Es la segunda vez que Castañeda decreta la muerte política de AMLO.
En el desafuero, en 2004, Jorge decía que López Obrador estaba en jaque mate. Pero Andrés superó aquella crisis y muchas otras, y llegó a la presidencia para cambiar a México con el proyecto de izquierda que ahora consolida Sheinbaum.
En el infierno, Castañeda juega dos partidas de ajedrez eternas —la segunda, siempre perdida, después de invariablemente ser derrotado en la primera—. Su rival no es Lucifer, sino dos personas de fuera del averno a quienes tiene más miedo: AMLO y Claudia.
Castañeda analiza cada movimiento con la frialdad de quien conoce los secretos de Washington. Pero cada vez que pronuncia las palabras “jaque mate”, Andrés Manuel mueve una pieza, Sheinbaum otra, y vuelven a ganarle.
Y entonces empieza otra partida que ganarán en cada ocasión con récord de votos presidenciales.

