En un acto de absoluto descaro fue presentado ayer el libro intitulado Entre la Constitución y la campaña mediática, autoría, entre otros, de Felipe Fuentes y Felipe de la Mata, magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Debe recordarse que este texto ha salido a la luz pública como respuesta a otro: La inconstitucionalidad de la sobrerrepresentación excesiva en el Congreso de la Unión, editado por la UNAM, y autoría del constitucionalista Diego Valadés, entre otros.
La presentación del libro de Felipe de la Mata y Felipe Fuentes, magistrados que validaron la resolución del INE que otorgó a Morena y a sus aliados la sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados, tuvo lugar, nada más ni nada menos, que en el Senado de la República, y fue coordinada por el senador Gerardo Fernández Noroña.
Sí, efectivamente, como lo ha leído el lector, en un acto de ausencia de todo sentido de ética profesional e independencia, los magistrados fueron presentados a la audiencia no como miembros del poder judicial, sino como simpatizantes del morenismo. El evento contó, como podía esperarse, solo con simpatizantes de Morena, tales como Javier Corral y Hamlet Almaguer.
De la Mata señaló en su intervención que el Tribunal (Fuentes, Soto y él mismo) no hizo más que ceñirse al texto constitucional. En una referencia poco digna de un jurista, se burló de que los opositores esgrimieran el espíritu de la Constitución, como si este concepto fuese una ocurrencia y no se tratara de un principio del derecho desde los tiempos del El Espíritu de las Leyes del barón de Montesquieu. Cínicos.
Según aseguran estos magistrados hoy perfecta y descaradamente alineados con el oficialismo, el Tribunal se limitó a “interpretar” el artículo 54 constitucional, mismo que señala, a la letra, que la sobrerrepresentación no puede exceder al 8% de la votación general por partido. En este contexto, conviene destacar:
- La reforma que tuvo lugar en 1996 que modificó el 54 constitucional contemplaba que ningún partido (entendido como partido o coalición en aquel momento) estuviera sobrerrepresentado con más del 8 por ciento.
- En 2024, por primera vez desde la citada reforma, se contravino el principio constitucional (numeral 4 del 54) de que ningún partido contase con más de 300 diputados por ambos principios (de mayoría y plurinominales). La idea detrás de ese artículo no era otra que evitar que una fuerza política en solitario tuviera la mayoría para reformar la Constitución, entendida esta como ley fundamental del Estado mexicano. La reforma de 1996 se inscribía en el proceso de la apertura democrática que tuvo lugar hacia finales del siglo XX en México.
El argumento favorito de los propagandistas del régimen y de los magistrados plegados a los intereses políticos del régimen gobernante ha sido decir que el 54 señala “partido” y no “coalición”. No se equivocan, en principio. Sin embargo, erran en la interpretación. En el ánimo de refutar esta idea basta con revisar el numeral 1:
- Un partido político, para obtener el registro de sus listas regionales, deberá acreditar que participa con candidatos a diputados por mayoría relativa en por lo menos doscientos distritos uninominales;
En otras palabras, si la interpretación correcta se limita a “partido” Morena y sus aliados, y también, la coalición formada por el PRI y el PAN, no habrían tenido derecho a diputados plurinominales pues no presentaron candidatos por partido sino por coalición. Es decir, solo Movimiento Ciudadano, que no fue en 2024 en alianza, habría tenido derecho a contar con diputados plurinominales, lo que habría resultado absurdo en términos electorales.
Es decir, De la Mata, Fuentes y Soto interpretaron “coalición” en el numeral 1, y “partido” en los numerales IV y V, lo que representa, a todas luces, una vulgar tergiversación de la intención del propio artículo 54.
Derivada de esta sobrerrepresentación fraudulenta, Morena y sus aliados, con un 54% de la voluntad popular, obtuvieron más del 70% de la representación, mientras que la oposición, con el 46% de los sufragios, fue reducida al 25% de la cámara baja.
En suma, el libro presentado ayer en el Senado ha sido un intento perpetrado por dos sumisos magistrados que decidieron traicionar el espíritu (sí, el espíritu) del Constituyente para entregar a Morena y sus aliados una sobrerrepresentación ilegítima que no fue votada en las urnas.




