Alguien se equivocó dentro del equipo del presidente López Obrador. ¿Quién le dijo que era prudente ampliar el cargo del ministro de la Suprema Corte? La lógica de la decisión era “es un ministro que nos deja trabajar. Le preocupan las causas sociales y no es como los demás”.

Lo que vino después fue una cargada de medios y opinólogos contra el presidente por actuar en el límite de la ley. Hasta se llegó a decir que el presidente ignoraba a la constitución, gravísimo.

Fue un desgaste terrible que desencadenó el miedo principal de los opositores (y hasta de algunos simpatizantes) de López Obrador: la reelección presidencial. O la ampliación de mandato presidencial.

El presidente se tragó ese problema completito. Como siempre AMLO aguantó los embates de la oposición solo.

Y ahora después del desayuno que tuvieron ayer en Palacio Nacional, Arturo Saldívar anuncia que no va a estar más allá de diciembre.

El desgaste del presidente fue nomás porque sí. A lo tonto. A lo güey. A Saldívar le dio frío y rápido se echó para atrás.

Conté en su momento, una semana entera de mañaneras donde Andrés Manuel defendió la posición del aumento de mandato.

Para nada.

Arturo Saldívar demostró que no es aliado de nadie más que de él mismo. Y eso lo debieron saber los asesores del presidente.

Alguien se equivocó. Y con la consulta popular de la revocación de mandato en puerta, estos errores no se deben de permitir.