Conforme han avanzado estas semanas, desde distintas trincheras hemos visto un esquema de rendiciones de cuentas. Empezando por la presidenta de la República, quien hace poco detalló los pormenores del segundo año del mandato popular para el que fue electa. Gracias a ello, ante numerosas formas de entender la realidad, supimos que México sigue afianzándose como uno de los países con mayor desarrollo. Podemos decir que Sheinbaum, decidida a darle continuidad pero también profundidad al imprimir su propio estilo, se ha hecho merecedora del galardón de mejor mandataria a nivel mundial. Precisar eso, ante referentes de talla, es un paso sustancial al que siempre supimos que nos aproximaríamos con trabajo, entrega y voluntad.

Claudia, por ejemplo, continúa cultivando esa enorme responsabilidad que el pueblo le otorgó con ese número mayúsculo de votos. Acerca de ello, hablando de organización y planeación, fueron muchos años de trabajo de un movimiento al que muchos menospreciaron y que hoy, ante las circunstancias, tiene que reconocerse como el auténtico vehículo que ha cambiado la vida de millones de mexicanos.

Y algo que ha detonado a esa escala, desde luego, tiene mucha vida por delante. Hoy Morena, junto con los partidos aliados, es inmensamente favorito para llevarse el mayor número de gubernaturas y distritos federales. Continuar por ese camino, mientras la labor sigue siendo ardua en territorio, permitirá que las condiciones sean propicias. Eso, por añadidura, traerá más desplome de la oposición que, azorada, no encuentra una salida. Siendo así, en inmensas cantidades, la gente hará efectivo el voto y doblará la apuesta por la Cuarta Transformación. En todo esto nos basamos para efectuar un presagio de esa naturaleza, máxime cuando los protagonistas de este cambio cumplen las demandas a través del mandato popular. Al ser una ola gradual, de carácter social, otro de los aspectos que se torna medular son los resultados que se pueden palpar o, de plano, el sometimiento al escrutinio público. Hacerse de ese reconocimiento, por supuesto, no ha sido una tarea sencilla.

Concerniente a ese encargo, paralelo al trabajo de la presidenta, gobernadores y funcionarios de primer nivel rindieron cuentas y algunos otros comparecieron ante el Legislativo federal. Uno de ellos, con mucha información que exponer ante la ciudadanía, fue Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Pública en México. De hecho, fue bien recibido por todos los diputados y senadores que integran la coalición Seguimos Haciendo Historia. De pronto, por ejemplo, comenzaron a vislumbrarse datos que, días después, fueron confirmados en conferencia mañanera. Esto hizo que salieran a la luz pública estadísticas de carácter prioritario. Los reportes, en ese sentido, indican que los homicidios dolosos han disminuido potencialmente con las recurrentes mesas de seguridad que se instalan en coordinación con los gobernadores.

La meta para el gobierno federal y estatal es, en definitiva, la pacificación. Solo para poner un ejemplo, hay siete entidades de la República que abarcan el 50 % del total de los homicidios dolosos a nivel nacional. Hablamos de Baja California, Guanajuato, Chihuahua, Sonora y Estado de México. El otro puñado de estados —unos más, otros menos— tiene una proporción que podemos denominar positiva. Por otro lado, haciendo alusión a los que menos índices de inseguridad tienen, citamos en ese croquis nacional a San Luis Potosí, que solo cuenta con el 0.3 %, al igual que Durango, Nayarit, Baja California Sur, Aguascalientes y Zacatecas. En esa misma posición, si podemos llamarla privilegiada por la expansión de la paz, ponemos sobre la mesa a Tamaulipas, Chiapas, Hidalgo, Michoacán, Colima, Nuevo León, Puebla y Ciudad de México. Estas que mencionamos al último, entre un 0.4 % y el 4.0 %, rondan las ponderaciones al ser, ni más ni menos, un asunto estrictamente de coordinación con los jefes del Ejecutivo local.

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Hablando de los datos, que han servido de muestra en las comparecencias, estos robustecen el buen trabajo que viene realizando Omar García Harfuch. Él, a la hora de dar los pormenores, hace alusión a la buena coordinación y logística con los gobernadores emanados de Morena, con quienes, además del proyecto, lo une una enorme responsabilidad que han operado para atrapar a objetivos prioritarios que están al margen de la ley. Y al concertarse esa prioridad, particularmente por las gestiones que se realizan y por la mesa de paz, Harfuch, de la mano de Julio Menchaca, Eduardo Ramírez Aguilar, Alejandro Armenta, Alfredo Ramírez Bedolla, Clara Brugada, David Monreal, Miguel Ángel Navarro y Américo Villarreal, sigue dando resultados y, por lo tanto, continúa legitimando las políticas que trazó la presidenta Sheinbaum como parte de la construcción del segundo piso de la 4T.

Al reconocerse ese oficio, dado el clima de comparecencias, todo eso se convierte en un ejercicio de información que vale la pena seguir de cerca, sobre todo porque la presidenta Sheinbaum, de norte a sur, está ofreciendo un futuro más próspero y con mayor justicia social.