En la política contemporánea, el ruido suele ser el protagonista. Entre agendas saturadas y la urgencia de la nota diaria, de mantener presencia en redes, muchas y muchos gobernantes olvidan una herramienta poderosa de su administración: el oído. La diferencia entre una administración que sólo “pasa” y una que trasciende radica en su capacidad de conectar a través de la escucha activa.

En mis recientes visitas a la alcaldía Gustavo A. Madero (GAM), pude constatar la visión de Janecarlo Lozano, quien se posiciona como el alcalde con mayor aprobación en la CDMX. Su gestión demuestra que escuchar para gobernar es mucho más que un eslogan, es una verdadera estrategia de alta política y una forma eficiente de administración pública. De esa convicción nace la columna de hoy.

Cuando una alcaldesa, un alcalde, funcionario, funcionaria camina la calle, el asfalto le devuelve la realidad sin filtros, permitiéndole resolver problemas antes de que se conviertan en crisis. Pero la proximidad no debe terminar en el recorrido. Abrir las puertas de las alcaldías y oficinas gubernamentales es un símbolo de transparencia, significa que la institución no es una fortaleza inalcanzable, sino un espacio de puertas abiertas donde la y el ciudadano ejerce su derecho al diálogo.

Sin embargo, en pleno siglo XXI, la proximidad física es insuficiente si no se traslada al entorno digital. Por mucho tiempo, las redes sociales gubernamentales se han malentendido como simples muros de anuncios, un monólogo digital, rígido y unidireccional. Esa era debe terminar.

Como lo menciono en mis conferencias y aplico en mi carrera, la verdadera comunicación política moderna debe ser bidireccional. Las redes sociales son plazas públicas digitales donde la conversación no descansa. Si una ciudadana, si un ciudadano cuestiona, solicita o denuncia en una plataforma, no busca un “visto”, busca una respuesta. Responder en redes no es perder el tiempo, es profesionalizar la atención ciudadana y romper las barreras burocráticas en tiempo real. Esta comunicación de doble vía permite que la administración detecte soluciones con una agilidad que ningún reporte de escritorio puede igualar.

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Gobernar desde el escritorio es simplemente administrar, gobernar escuchando es transformar. Al activar el canal de atención en la calle, en la oficina y en redes sociales, le otorgamos a la ciudadanía el protagonismo que merece. Al final del día, quien no escucha a su gente, difícilmente podrá servirla con eficacia.

Juntas y juntos impulsemos gobiernos que escuchen, entiendan y atiendan.