Hace 8 años (el tiempo vuela), durante la exitosa tercera campaña presidencial del expresidente Andrés Manuel López Obrador, un candidato de la ultraderecha neoliberal, Ricardo Anaya, insistía una y otra vez que el rescate de Pemex era perder el tiempo; que las energías alternativas y los coches eléctricos eran lo nuevo... y cosas por el estilo.
Lo que ocurrió posteriormente ya lo sabemos: AMLO arrasó, Anaya huyó un sexenio a Estados Unidos, en lo que el PRIAN le garantizó, el fuero con una senaduría plurinominal y el rescate de Pemex, así como la construcción de una nueva refinería, y la adquisición de otra avanzó.
Ahora, después de casi una década del rescate de la paraestatal energética, que estuvo a punto de ser destruida por la derecha neoliberal y antimexicana, el tiempo y el regreso de la historia le dieron la razón tanto a la presidenta Claudia Sheinbaum como al expresidente López Obrador. El ataque ilegal de Estados Unidos e Israel contra Irán y el consiguiente cuasi-bloqueo al estrecho de Ormuz han llevado a expertos a considerar un escenario en donde los precios promedio por barril de petróleo alcancen y rebasen los 100 dólares.
El golpe sería duro, incluso para países productores de petróleo como México y los mismos Estados Unidos, pero mucho más fácil de sobrellevar que el de regiones importadoras del combustible como Europa y partes de Asia y Sudamérica.
El tiempo le dio la razón al rescate de Pemex. Y gracias a dos presidentes visionarios, nuestro país no estará al borde del colapso en caso de que este ilegal y peligroso conflicto armado se extienda durante meses o, no quiera dios, años.
